• Mascotas y la pluma de Eduardo Galeano

    Leo Ricardo Marchini sintió que la hora de la verdad era llegada. –Vamos, Leo –dijo–. Tenemos que hablar. Y se marcharon, calle arriba, los dos. Anduvieron un buen rato por el barrio de Saavedra, dando vueltas, en silencio. Leonardo se...