No es gracioso que escondan 9 millones de dólares en la vida real

 

Mirar una serie en donde el protagonista no sabe que hacer con el dinero que ha juntado, por vender drogas ilegales, y más teniendo la gran historia de vida, cómo la de Walter White, puede resultar una actividad muy interesante, atrapante y graciosa incluso. Para eso son las series de televisión o películas.

Pero no es gracioso que un ex funcionario, mano derecha del ex Ministro de Planificación intente esconder o enterrar, 9 millones de dólares. Que lo haga con un arma, no sé cuál y no importa, tampoco es gracioso. En un convento, como si nada, cómo cuando uno intenta esconder los cigarros para que los padres no los vean.

Tampoco es cómico que precisamente el ex Ministro de Planificación diga que es una “simple operación mediática”. ¿Qué tiene de simple? ¿Cómo puede alguien ser tan delirante de ningunear un escándalo internacional? López tardó tres horas desde su casa hasta la llegada al lugar de destino. Pero nadie lo conoce, o es sólo un traidor al proyecto. Porque así diría una novela policial, para tornarse comercial debe tener un aspecto irónico, “López, el desconocido corrupto”.

No es gracioso que la ex presidenta de la República Argentina, la señora Cristina Fernández, asuma con tanta liviandad el suceso, desligándose absolutamente, cegándose en su nefasta intención de querer convencer que la única honesta del país fue ella. No es gracioso que culpa de eso, hoy en la argentina miles y miles de jóvenes interesados en la política, incluso en la que acompañó al proceso de la ex mandataria, tenga hoy que sufrir las consecuencias de tantos infames personajes de la política que tenemos que soportar. 

Pero supongamos que es cierto. Que nadie sabía que lo estaba haciendo. Que pudo robarse o tener en su posesión 9 millones de dólares tal cual un villano de película. ¿Cuántos López hubo? ¿Cuántos hay?

¿Cómo es posible que en la República Argentina sea tan fácil esconder 500 ambulancias de última generación? Porque eso es algo que tranquilamente podría comprarse con esa cantidad de plata, y que nadie sepa de donde viene, o a quien va.

Por eso no es gracioso, porque se robaron todo lo que pudieron. Y a millones de personas, les falta lo básico. Lo robado lo brindaron con whisky del más caro y prostituyeron el dinero del estado, con el que hay que pagar la educación primaria, esa, la más importante junto a la nutrición infantil básica, para asegurar el crecimiento de nuestros niños, cómo corresponde en un país con tanta comida. Pero no, se lo robaron, y probablemente se lo han robado siempre, y si seguimos aplaudiendo y fanatizándonos con ideas políticas, se lo van a seguir robando.

Y no importa el gusto político, menos el partido, no importa la ropa, no importa el color de piel ni su gusto sexual, no importa si es rubio o pelado, si es de River o Temperley, no importa ninguno de sus elecciones personales ni aspectos físicos, lo haga quien lo haga, en el momento que sea y estemos donde estemos, tenemos que dejar de aceptarlo, de negarlo, en realidad. Nadie va a perder, no es un partido de fútbol, es exigir justicia.

No va a suceder mañana. Y no sólo la culpa es de los que llegan, de alguna manera todos somos responsables. Pero ellos manejan el dinero del Estado, tus impuestos, tu dinero básicamente. Y ellos lo esconden, lo transforman en autos de colección, en relojes de oro, en departamentos en Puerto Madero, en estancias perdidas en el bello Sur Argentino y en las cuentas paradisiacas, impositivamente hablando, cómo las de Panamá o Seychelles. Da lo mismo.

Pero se acabó, hay un relato que debe terminar, no hay modelo político, habrá modelo y proyecto en las calles, en los barrios, en los militantes honestos, en aquellos que se levantan temprano para llevar comida y regalos a los más chicos. Habrá ideales políticos llenos de bondad en las maestras que educan y limpian las manos, en los artesanos, en los bares, y todos son necesarios para el futuro, pero no más por parte de la cabeza política de una estructura gigante, quienes además formaron parte de un largo y sinuoso uso del poder.

No podemos justificarnos más entre nosotros, “el otro hizo lo mismo”.

Porque el gas está subiendo, la nafta también, la comida sube, la situación es complicada y a todos nos afecta. Porque todos los días hay hechos delictivos completamente macabros. Porque el narcotráfico no es un mito, es una realidad absoluta en la Argentina. Y eso sucedió durante los últimos años, y nadie se hizo cargo al respecto, o sí, lo usaron para tener más dinero.

En ningún lugar del mundo, debe ser aceptado que un ex funcionario lleve consigo lo que llevaba López al momento de ser detenido. Menos si este señor tuvo una relación completamente cercana a los ex presidentes, ministros y funcionarios de alto rango de la gestión pasada. No es una derrota política, no es una chicana partidaria, no es una campaña mediática, es una invitación a que entendamos de una vez por todas, que el fanatismo político ha llevado a lo largo de la historia, a los peores finales.  

Para decirlo de otra manera, ¿Cómo podemos exigirle honestidad al gobierno presente, si dejamos que roben tanto durante tantos años?

Los hospitales no tienen seda ni jeringas, los comercios no pueden pagar el gas, los maestros deben pelear 4 meses un sueldo, las pequeñas empresas deben afrontar los impuestos y riesgos por la inestabilidad, las jóvenes promesas del deporte no reciben apoyo y los músicos deben tocar 7 veces a la semana para vivir de la música. Usted debe trabajar, cumplir con sus obligaciones, tratar de vacacionar algunos días al año y ansiar el aumento, el progreso lento, el camino de la vida, mientras un grupo de personas se dan el lujo de esconder 9 millones de dólares. ¡9 millones de dólares! ¿Está usted leyendo la cantidad de dinero que significa eso? Aproximadamente 140 kilos dicen por ahí. Y lo hicieron después de retirarse, que despropósito ponerse a pensar cuanto se llevaron durante el ejercicio de sus funciones. Robaron todo eso que falta, desde el Estado. Por eso son millonarios, por eso declaran millones y millones de pesos en sus cuentas, no tienen una casa, tienen 200. No tienen un auto, tienen 30. ¿Cuántos años vas a tener que trabajar para tener 200 casas? Ellos lo hicieron tan solo durante 12 años. Les mintieron a sus militantes, los engañaron haciéndoles pensar que era un modelo sanador. Nos engañaron a todos en la televisión, pagaron y usaron toda esa plata para sostener un relato, oscuro, gris, perverso. No importa cual es partido político. Las buenas políticas llevadas a cabo no las hicieron ellos, las hicieron ustedes, la gente, el pueblo, los ministros honestos, los funcionaros nobles, pero ellos no.

Maquiavélicos, completamente maquiavélicos, su fin fue el poder absoluto, el medio el estado. Y nosotros, el pueblo y nada más.

Por Martín Falcone

 

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