Hay otra vida posible gracias a la milenaria planta medicinal llamada marihuana

 

Por Valeria Salech (*)

Como mamá de un hijo con epilepsia y trastornos conductuales hoy es uno de los días más importantes de mi vida. Hoy, miles de madres-enfermeras, que vivimos durante años encerradas en nuestras casas, viendo a nuestros hijos convulsivar, siendo testigos de un ineludible y paulatino deterioro de su calidad de vida, de la multimedicación a la que se vieron sometidos - en muchos casos casi desde su llegada al mundo -, de la forzada repercusión en sus hermanos sanos, en sus abuelos, en sus tíos, en sus primos, hoy esas mujeres abnegadas y esclavas de la epilepsia, salimos a la luz.

Y salimos a la luz gritando a viva voz "exigimos una vida mejor": las mujeres agrupadas en Mamá Cultiva sabemos, porque hemos atravesado la experiencia, que hay otra vida posible, y se la debemos al cannabis.

Existe suficiente investigación en el mundo que avala el uso medicinal y terapéutico del cannabis para diversas patologías, lo que se ha traducido en políticas públicas en un conjunto de Estados y jurisdicciones que ya han legalizado su uso para mejorar la calidad de vida de miles de pacientes.

Como madres, hemos sido testigos de primerísima mano de que las noticias provenientes de Canadá, Israel, República Checa,
Italia, Inglaterra, Uruguay, Chile y de unos cuántos estados de Estados Unidos, son CIERTAS: la planta de marihuana es efectiva en el control de convulsiones, y es a su vez una puerta de salida para la multimedicación y la drogadicción a la que nuestros hijos se han visto atados debido a los tratamientos tradicionales que no aceptan – por miedo o por desconocimiento – otras alternativas más que las que figuran en los vademecum oficiales de nuestro país.

El aceite de cannabis nos permitió conectarnos con nuestros hijos... mejor aún, les permitió a ellos conectarse con nosotras. Y con sus hermanos, con sus abuelos, con sus tíos. Les permitió dejar de usar babero, porque ya pueden controlar su saliva. Les permitió disfrutar su terapia, porque ya no les resulta una tortura tener que armar un rompecabezas. Les permitió andar en bicicleta sin que mamá vaya corriendo al lado, por miedo a que una convulsión los lleve directamente al suelo. Les permitió mirarnos y reconocernos, sonreírnos por primera vez, decir la palabra 'mamá', disfrutar un dibujo animado, hacer cosas que nosotras, testigos directos de su sufrimiento, creíamos imposibles hasta que encontramos el camino del autocultivo de la planta de cannabis.

Desde Mamá Cultiva, una asociación de madres y familias de pacientes con epilepsia refractaria y otras patologías quienes, en la búsqueda del bienestar de nuestros hijos, hemos encontrado un alivio en el uso de cannabis medicinal, buscamos ir en apoyo de quienes emprenden dicho camino, con el único afán de aliviar su dolor. Queremos abrazar a otras madres, educarlas, contenerlas, compartir vivencias en cuanto a la administración y dosificación del aceite de cannabis, que ya nos ha permitido mejorar la vida de nuestros niños. Y queremos hacerlo en un marco de legalidad, sin temor a ser tratadas como delincuentes por buscar lo que cualquier madre quiere para su hijo, una vida mejor, en la que ellos puedan integrarse a este mundo enorme que los espera y que es nuestro deber, y nuestro derecho, enseñarles a habitar.

Estamos convencidas de que la experiencia del paciente y sus cuidadores debe también constituirse en una fuente válida de conocimiento si queremos caminar hacia una humanización de la salud.

En ningún orden de la vida es lo mismo tener un conocimiento que no tenerlo. Ese conocimiento se engrandece cuando se comparte solidariamente, cuando se abre a quienes lo necesitan, cuando ilumina otras vidas más allá de la del que conoce.

Hoy, en el Congreso de la Nación, el lugar donde se representan los intereses populares, vamos a compartir nuestro conocimiento, para que ninguna mamá tenga que rendirse a esa única vida de encierro, porque hay otra vida posible gracias a la milenaria planta medicinal llamada Marihuana. Y vamos a defenderla.

(*) Integrante de Mamá Cultiva Argentina.

 

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