Emprender… ¿yo? ¡Sí!

 

Emprender. Nueve letras que le dan origen a un verbo cargado de ilusiones y sueños. La real academia española, define a esta palabra con conjunciones que pueden llegar a asustar a quien decide comenzar esa aventura: “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad y peligro” ¿Qué pensás de esto último?

Te propongo un ejercicio, imaginar: seguramente no te acordás del día en que diste tus primeros pasos, pero… ¿te acordás de la primera vez que anduviste en bicicleta “sin las rueditas”?  ¿Y de la primera vez que manejaste? ¿Y de cuando te fuiste de casa para vivir solo? ¿Tenías miedo? No sé… creo que las palabras adecuadas son “tenías respeto”. Respeto por la incertidumbre de no saber lo que vendría, respeto a lo nuevo. Pero estoy seguro, que superada esa instancia inicial, todo lo que vino después fue mejor. Animarse, fue el primer paso para llegar a dónde estás hoy…

Emprender es eso, es animarse, siempre con respeto, a entrar en un mundo de trabajo cargado de características propias. Es entrar en una dimensión de la que surgen las innovaciones, las propuestas de valor, los nuevos modos de satisfacer las necesidades, las nuevas maneras de asociarse con otros en busca de mejorar la calidad de vida. No solo nuestra calidad de vida, sino la de la sociedad en su conjunto, debido a que los emprendimientos son actualmente el motor de la sociedad moderna.

Emprender es llevar (y pelear por) adelante un sueño, hacerlo realidad, lograr un medio de vida que tenga como base el esfuerzo y las iniciativas personales. Hay mucha ilusión y esfuerzo en juego, pero en un mundo tan cambiante como el actual, no hay herramienta mejor que depender de uno mismo. A ello se le suma la posibilidad de trascender en el tiempo, de dejar una obra o legado,  que no es poca cosa. ¿Qué falta entonces para que te decidas a hacerlo?

Paralelo al concepto de emprender, tenemos el concepto de emprendedor. Esta palabra nació en Francia en el siglo XVIII: “entrepreneur”. Hace referencia a todos aquellos individuos capaces de tomar la responsabilidad de iniciar y terminar una obra.

En palabras sencillas, es un emprendedor, quien decide emprender. Seguramente a esta altura de la lectura, se te está planteando un interrogante: ¿yo puedo ser un emprendedor? Te tengo una buena noticia: ¡sí! ¡El emprendedor se hace, no nace! Peter Druker (el mayor filósofo del management o la administración del siglo XX) dijo una vez: “…emprender no es ni una ciencia ni un arte. Es una práctica”.

Todos somos potenciales emprendedores. Vamos dejando esa potencialidad en la medida que incorporamos herramientas, practicamos y avanzamos en el camino. Sin duda, convertirse en emprendedor es transitar un largo camino, un proceso lleno de esfuerzo, de idas y vueltas, de éxitos y fracasos. ¡Adelante! ¿Qué estás esperando? ¡No le pongas freno a tu vocación emprendedora!

Por Diego Hernán Pagliano. 39 años, Contador Público Nacional, Licenciado en Administración y Profesor de Grado Universitario en Ciencias Económicas. Docente de la Universidad Nacional de Cuyo. Capacitador y papá. Acá vas a encontrar una visión actual del mundo de los emprendimientos, en tu idioma.

 

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