A 8 años de la Ley de Matrimonio Igualitario, una lucha que continúa.

 

El 15 de julio de 2010, tras una intensa sesión que duró 13 horas en la Cámara de Senadores, se aprobaba una de las leyes que sería  un punto clave en la conquista de derechos de la comunidad LGBTTI.

La ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, conocida como Ley Nacional 26.618, se aprobó con 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones. El nuevo instrumento legal contemplaba reformar el Código Civil cambiando la fórmula de “marido y mujer” por el término “contrayentes”. Además, incluyó la igualdad de los derechos de las parejas homosexuales con las heterosexuales, como lo son derechos de adopción, herencia y beneficios sociales.

El trabajo aún continúa. La aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario significó años de luchas, es por eso que para la secretaria general de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (FALGBT), María Rachid, “son 8 años de un trabajo que no cesa”, aún aguardan por su aprobación la aprobación de la Ley Antidiscriminatoria y la Integral para Personas Trans, “con cupo en la administración pública e incentivos para la inclusión laboral y la terminalidad escolar, que permitan lograr la total igualdad de derechos para todos”.

Más allá de las reformas y las leyes, es importante continuar trabajando en materia de derechos en todos los ámbitos. Es importante lograr una verdadera igualdad en nuestros lugares de trabajo, estudio, nuestro entorno familiar y social. Es vital que se den debates sobre este tema en las escuelas, que la educación sexual contemple la diversidad de género y sexualidad, para que no existan casos de violencia y discriminación en ningún nivel educativo, y para que las futuras generaciones se desarrollen en un mundo donde sus elecciones, sus deseos y sentimientos se contemplen y sean protegidos ante cualquier situación de violencia.

 

Por Ailín Santander 

 

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