Macri está dispuesto a transformar Cambiemos en una coalición opositora

 

Por Mauricio Cantando, La Política Online // Habría una mesa con los presidentes de los partidos. Buscan la unidad en Diputados, donde hay pelea por las jefaturas y tensión con los legisladores de Monzó.


Mauricio Macri está aliviado después de una derrota más ajustada de lo esperado, menos melancólico que la mayoría de sus funcionarios y decidido a adueñarse del 40% que lo votó el domingo, ya en su nuevo rol de referente opositor.

El primer paso para hacer sentir ese caudal de votos es mantener la unidad de Juntos por el Cambio en el Congreso, donde podría complicar al peronismo si no le regala votos para leyes claves que se debatirán en diciembre, un escenario poco probable. "Los primeros seis meses les vamos a votar al peronismo los instrumentos que necesiten para gobernar, salvo que pidan locuras", anticipó al diario digital La Política Online (LPO), uno de los hombres fuertes de la etapa que viene en Cambiemos.

Y el segundo es institucionalizar la coalición con referentes de sus partidos (PRO, UCR y Coalición Cívica), una propuesta realizada por el diputado radical Mario Negri y el gobernador de Jujuy Gerardo Morales en la primera reunión de la mesa política posterior a la derrota del domingo.

Se trata de un reclamo que los radicales y Elisa Carrió repitieron en 2016, no fue escuchado en la Casa Rosada y esta vez Macri aceptó sin chistar. La mesa del nuevo Cambiemos debería discutir y definir las posiciones sobre los temas de actualidad que luego se materialicen en el Congreso, además del rumbo ideológico que en estos años supo incomodar a muchos radicales. 

Conocida la propuesta, en el PRO evalúan que Macri sea presidente del PRO para darle protagonismo. Debería relevar en las próximas semanas al senador Humberto Schiavoni, que iba a ser reemplazado por Francisco Quintana pero sus chances cayeron por asumir en el Consejo de la Magistratura porteño. No está claro el desenlace de esa discusión, como reveló el mismo medio, Horacio Rodríguez Larreta ya pidió definir el próximo presidente del PRO.

 

El gobernador de Mendoza y diputado electo, Alfredo Cornejo.

 

En el radicalismo, el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, que asumirá como diputado en diciembre tras una remontada más grande que la de Macri, quiere reelegir como presidente del Comité nacional de la UCR pero se lo disputa Morales. Los cargos vencen el 12 de diciembre y en la últimas horas circuló la versión de una posible prórroga hasta marzo, para bajar la espuma electoral. 

Macri aceptó que Juntos por Cambio funcione con una mesa institucional para que no se rompan los bloques del Congreso. Si se mantiene unido, puede complicar en Diputados a Alberto, quien ya gestiona nuevos aliados. 

Como opositor, con el repunte del domingo en 23 provincias respecto a las primarias (sólo cayó en Santiago del Estero) Juntos por el Cambio no evitó que el peronismo controle el Senado pero podrá hacerse sentir en Diputados con 119 bancas, una decena más que los leales a Alberto, quien tampoco tiene un campo de aliados muy grande para alcanzar los 129 del quórum. 

Confía en el respaldo de los 7 santiagueños, los 3 misioneros y los 2 que responden a Adolfo Rodríguez Saá. Pero necesitará también a los delgados de Neuquén (Alma Sapag) y Río Negro (Luis Di Giácomo), además de convertir en socios permanentes a los 7 diputados que apoyaron a Roberto Lavagna.

Será casi imposible con Graciela Camaño, siempre interesada en sostener su independencia; y difícil con los socialistas Luis Contigiani y Enrique Estévez y con el mendocino José Luis Ramón, un librepensador que compite en su provincia con partido propio. 

Los peronistas Eduardo Bucca, Alejandro Rodríguez y Andrés Zottos no tardarán en recibir llamadas del gobierno entrante, que para sesionar tranquilo necesita también de algunas fugas de Juntos por el Cambio que sirvan también como símbolo de cambio de época. 

 

El todavía presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó.

 

En agosto, envalentonado por su aplastante victoria de las primarias, Alberto gestionó con Emilio Monzó la creación de un bloque aliado con los lavagnistas y peronistas migrados del PRO, como Sebastián García de Luca,  Juan Aicega y el cordobés Gabriel Frizza, cercano a Nicolás Massot.  

Ahora los conversos cotizan más en un recinto parejo y este miércoles, casualidad o no, Monzó convocó a la creación de una bicameral encargada de nombrar al Defensor del Pueblo de la Nación, cargo vacante hace una década.

El bonaerense estaría dispuesto a aceptarlo,  necesita dos tercios de cada Cámara y bien podría ser una moneda de cambio del peronismo entrante para que les preste sus últimos votos. Un dato: este lunes la reelecta diputada Silvia Lospennato, cercana a Monzó, felicitó a Alberto por twitter. 

El mismo gesto tuvo Daniel Lipovetzky, electo diputado provincial, pero fue más lejos: viajó a la asunción del gobernador de Tucumán Juan Manzur, su amigo peronista, y luego pegó el faltazo a la reunión de legisladores con Vidal. 

Cada referente de Cambiemos trazó su plan para sostener la unidad en diciembre y, a su vez, definir nuevas autoridades sin que la sangre llegue al río, nada fácil siendo opositor. Negri tiene vocación de mantenerse como jefe del bloque UCR, pero Cornejo empezó las gestiones para sustituirlo, a través de su ladero Luis Petri, en una disputa que se resolvería en una votación. 

El cordobés confía en imponerse pero uno de sus temores es que la tensión sea la excusa para la fuga de algunos pares, tentados de convertirse en aliados eventuales del Gobierno para algunas leyes. Cornejo faltó el lunes a la mesa política convocada en la Casa Rosada, donde Morales ocupó su lugar de autoridad radical, como ocurriera en las cumbres posteriores a las primarias.  

 

Cristian Ritondo es mencionado como posible jefe del interbloque de Juntos por el Cambio.

 

En el bloque PRO hay otra puja por la jefatura. Horacio Rodríguez Larreta aún no peleó por la continuidad de Álvaro González, que asumió en agosto por el viaje de Massot a estudiar a Yale. María Eugenia Vidal pide por Cristian Ritondo, pero el macrismo duro quiere hacerse sentir con Carmen Polledo y Ezequiel Fernández Langan, ambos con el teléfono rojo del presidente.

Ritondo es mencionado como posible presidente del interbloque por ser el PRO la fuerza más numerosa y haber tenido el compromiso de Macri de presidir la Cámara si lograba la reelección. 

Por último, Elisa Carrió renunció y su lugar como jefa lo tomará Maximiliano Ferraro, pero no se desprendería de la rosca. De hecho, el lunes, antes de irse de la Casa Rosada, le delizó a Macri sus reparos sobre algunos nombres que ya empezaron a circular.

 

Fuente: La Política Online / Autoría: Mauricio Cantando 

 

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