Ley de Paridad: ¿Discriminar para dejar de lado la discriminación?

 

El 11 de noviembre de 1951 votaron en elecciones presidenciales por primera vez cerca de tres millones y medio de mujeres. Argentina celebraba un avance único acompañado por mujeres bellas y fuertes como Alfonsina Storni.

En el 1991, el mundo miraba de reojo a la República Argentina al ser la primera nación que estableció un mínimo de representación femenina en el Congreso con la Ley de Cupos. Esta semana, la Cámara Baja votó casi en unanimidad porque ese mínimo se transformara en igualitario para ambos sexos, conociéndose como la Ley de Paridad.

El Congreso Nacional estableció que a partir del 2019 las listas políticas partidarias estén representadas en un 50 por ciento hombres y un 50 por ciento mujeres, teniendo que respetar la alternancia (es decir, uno y uno).

No suele ser nuestra corta historia la más liberal en conceptos de ampliación de derechos, pero en materia paridad política, ha alcanzado los puntos máximos que se conocen en el mundo y esto es sin dudas un reflejo de la lucha permanente que han establecido diferentes mujeres a lo largo y ancho del país.

Luego de que en el 91´ se obligara a los partidos políticos a tener una representación mínima del 30 por ciento femenino, diferentes países de la región como Brasil, Bolivia (El país con mayor paridad política del continente), Perú e inclusive México, comenzaron un camino hacia la igualdad con decisiones legislativas de similar carácter a las nuestras.

La historia de esta lucha es sin dudas interesante desde varios puntos de vista, pero el presente nos obliga a analizar cómo y por qué este tipo de leyes pueden ayudar al desarrollo de una nación más justa.

Algunos dicen que esta ley es inconstitucional, otros que estos cargos deben ocuparse por idoneidad y no por condición de sexo. Cualquiera de las dos refutaciones a la Ley sancionada puede ser válidos. La primera desde un punto de vista legal, la segunda desde un punto de vista laboral. Pues quien es idóneo se supone trabaja mejor. Pero a raíz de esto surge la pregunta: ¿Cuándo en la Argentina se dio de baja un político por falta de idoneidad? Nunca.

La destrucción de los partidos y su reemplazo por "espacios" o efímeras alianzas, con personajes saltando de un lado al otro, ha torcido en muchos casos las prácticas de selección hacia simples cónyuges o parientes de operadores tras bambalinas. También hacia figuras del espectáculo o del deporte sin vocación por la política y candidatos ficticios o testimoniales que estafan sonriendo. Todo esto poco se parece a la idoneidad que menciona el diccionario.

 

Actualmente, según informes de la organización Directorio Legislativo, solo 3 países tienen mayor participación femenina dentro de cargos legislativos con un total del 40 por ciento en promedio (entre diputados y senadores). Vale recordar que en el año 91´solo el 6 por ciento del total estaba ocupado por mujeres, esto indica un fuerte crecimiento.

Ninguna de estas estadísticas va a solucionar un problema de fondo que existe y es real sobre el trato hacia la mujer por parte del hombre, en determinados casos (demasiados casos). Está claro que el hombre por ser hombre no es malo y la mujer por ser mujer no está destinada a ser violentada, pero la realidad nos indica altos porcentajes de femicidios, los cuales preocupan mucho. Esto no lo va a solucionar una ley ni tampoco la igual participación política dentro de un edificio, pero sí es un avance en muchos aspectos los cuales la mujer por condición natural tiene mayor facilidad o sensibilidad que el hombre, algo que debe considerarse sumamente positivo (un ejemplo se da con la legislación sobre adopción).

 

Solemos estar acostumbrados a estar en los últimos lugares cada vez que hablamos de leyes y derechos pero en este caso, Argentina es ejemplo en el mundo nos guste o no. Países de Europa súper desarrollados no tienen esta paridad aún.

 

La Ley de Paridad es un tema largo para debatir, para intercambiar ideas, para pensar de una forma y luego tal vez pensar de otra. Si bien es ley, es un debate no cerrado porque aún oscilan fundamentos, completamente válidos, que chocan entre sí.

La cuestión será pedir idoneidad de una vez por todas tanto en el hombre, como en la mujer, porque si hay algo que está claro es que personas capaces sobran, pero desgraciadamente las que abundan son aquellas que en realidad lo que quieren es engordar sus bolsillos.

Martín Falcone

Martín Falcone, 28 años, director editorial de Ojos de Café.

 

 

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