Después de 10 años, el FMI volvió para supervisar la economía

 

El pedido de reunión fue formulado la semana pasada con un llamado desde Washington. Era la primera vez que el FMI solicitaba una entrevista formal con la cúpula de la Unión Industrial. La misión no solo regresaba tras diez años de ausencia, sino que cambiaba de método al iniciar su ronda de consultas en la Argentina con un encuentro con el sector productivo.

El vice de la UIA, Daniel Funes de Rioja, que ayer a las 15 ofició de anfitrión en la sede de la entidad, se apresuró a relacionarlo con un proceso que parece en cierta manera una redención de este organismo que busca cambiar su imagen como símbolo de draconianas políticas de ajuste.

Y algo de eso dejó trascender la misión, encabezada por el italiano Roberto Cardarelli, que estará hasta fin de mes entre nosotros para auditar las cuentas nacionales y así dar cumplimiento al artículo IV.

Este artículo es imprescindible para seguir siendo socios del Fondo. Hoy lo cumplen 182 países de los 188 miembros. Argentina impidió por decisión de Néstor Kirchner desde 2006 esa auditoría.

En el salón principal de la UIA el director ejecutivo de la entidad Diego Coatz y el jefe del departamento de Comercio Exterior Alfredo Chiaradía estaban listos con el power point para mostrar que si se seguía con la política de Cristina no sólo no se llegaba a ninguna parte. “La crisis iba camino a convertirse en estallido”, describieron.

Pero no se privaron de mostrar la cruda realidad. Así enumeraron el impacto de Brasil en la actividad industrial, la postura acerca de que los salarios tienen que tener capacidad de consumo, que hay que reducir los costos laborales, en obvia alusión a “los impuestos al trabajo” y mejorar la productividad.

Fue en ese momento que Cardarelli, que llevó la voz cantante en un diálogo que se hizo en inglés, preguntó sobre los obstáculos para la inversión. “La presión fiscal, la posibilidad de que no contemos con energía suficiente o que sea muy elevada para las empresas electrointensivas y los costos logísticos, son algunos”, respondieron.

-¿Qué evaluación hacen de la política del gobierno?, insistió Cardarelli.

-Nosotros apoyamos este proceso de normalización de la economía. Esperamos más reformas, le dijeron al contar que en el caso de la tarifas les prometieron flexibilidad y gradualismo. Era casi el final de la reunión cuando la misión quiso saber qué opinaban del actual nivel del tipo de cambio y de las estadísticas.

Sobre el dólar, los industriales dijeron que había que diferenciarlo por sector, pero que era clave aumentar la competitividad. Y les aseguraron que las estadísticas actuales, son confiables.

Al salir, Cardarelli, afirmó que se está “reconstruyendo la relación con Argentina. Estamos trabajando con gran expectativa, tenemos muchas reuniones y estamos muy complacidos de estar aquí”, indicó. Las conclusiones, prometió el jefe de la misión, se conocerán una vez que hayan regresado a Washington.

Al mediodía, previo a la UIA, almorzaron con el viceministro de Economía Pedro Lacoste, y el director Ejecutivo por Argentina ante el FMI, Héctor Torres. Cardarelli se alegró: Torres fue repuesto en el cargo después que Cristina lo echara en 2008, cuando hizo público que las estadísticas del INDEC ya eran indefendibles.

 

Dejanos tu comentario

 

También te puede Interesar