Argentina, un poco más cerca de tener una nueva ley de etiquetado de alimentos

 

¿Será la ley de etiquetado de alimentos la que cierre la grieta? En medio de un año electoral, senadores mendocinos tratan de lograr un dictamen conjunto -entre el bloque oficialista y opositor- de los proyectos sobre una nueva norma que permita identificar de manera más fácil qué es lo que estamos consumiendo cuando compramos un producto en el supermercado.

Dos de los representantes mendocinos, Julio Cobos (Cambiemos) y Anabel Fernández Sagasti (Frente para la Victoria), presentaron proyectos para que el país modifique la manera en la que se visibiliza la información nutricional en los paquetes de alimentos, y aunque plantean modos diferentes de hacerlo, es posible que se logre acordar una sola iniciativa con el fin de que sea tratada en el Congreso, lo que hasta ahora ninguno ha logrado por separado.

Ambas iniciativas proponen un sistema de rotulado en el que, utilizando los colores del semáforo, se advierta la concentración baja, media o alta de azúcar, grasas, sodio y jarabe de maíz de alta fructosa. De esta manera, el alimento más saludable sería el que tiene todos los semáforos en verde.

Las leyes regulan también la publicidad y promueven la alimentación saludable. El proyecto de Sagasti plantea, por ejemplo, que la publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas, no deberá mostrar imágenes de productos naturales si éstos no lo son y tampoco podrá usar argumentos o técnicas que induzcan al error, respecto de los beneficios nutricionales de los productos anunciados.

Acuerdo político

Aunque estas iniciativas tienen varios años dando vueltas en el Congreso, en 2018 el secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, se comprometió ante la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) a impulsar el etiquetado frontal de alimentos dentro de un plan nacional de prevención del sobrepeso y la obesidad infantil.

En la jornada de Derechos de los Consumidores, Etiquetado Frontal de Alimentos y Salud, Rubinstein dijo que el etiquetado frontal “es parte del plan, y es la puerta de entrada a otras políticas regulatorias”. La representante interina de UNICEF en Argentina, Ana De Mendoza, señaló en este encuentro que “no debería haber ninguna razón” para que exista oposición al etiquetado frontal porque “no tiene ningún efecto negativo”.

Con este envión y con el aval de la OPS, el proyecto de etiquetado de alimentos comenzó a tomar mayor impulso y el propio Julio Cobos dijo a Unidiversidad que hay voluntad de que la ley se trate este año.

“No perdemos las esperanzas de que se trate este año. Hay voluntad por parte de varios legisladores con los que lo estamos trabajando y el Ministerio de Salud también está pendiente de este tema, por lo que esperamos que se trate. Vamos a insistir por todos los medios hasta que sea ley. La realidad es que no ha sido fácil por el reparo de algunos sectores de la industria alimentaria”, sostuvo el senador.

Cobos afirmó que el lobby empresarial ha estado presente desde el primer momento y que, pese a haber tenido reuniones con diferentes referentes del sector, no encontraron colaboración. 

“Hay mucho más que buena voluntad por parte de ambos equipos, de hecho venimos trabajando en conjunto, presentamos un dictamen unificado consensuado. Coincidimos en muchos aspectos y vamos a seguir trabajando en ese sentido”, señaló Cobos con respecto al trabajo en conjunto con Fernández Sagasti.

En el proyecto de ley unificado en el que se está trabajando y el que buscará tener un dictamen unificado para ser tratado en el Congreso, será la autoridad de aplicación la que determine cómo se plasmará en las etiquetas las advertencias, es decir, si se usarán los colores o si, por ejemplo, los discos negros tipo “pare” como usan otros países como Chile.

¿Cómo leer lo que ya está?

Mientras la ley avanza a paso de hombre en el Congreso, los consumidores debemos continuar alimentándonos y aprender cómo leer las complicadas etiquetas que los alimentos tienen hoy.

Silvia Farah, licenciada en Nutrición, especialista en formulación de alimentos y vicepresidente de la Asociación Mendocina de Graduados en Nutrición, dijo que en su opinión lo importante es que el consumidor aprenda a leer la tercera columna de las etiquetas.

“Hoy el etiquetado consta de una primer columna que dice cuáles son  los nutrientes, carbohidratos, proteínas, grasas, etc. La segunda columna son los gramos de ese componente que son aportados por una porción de ese alimento. La tercera columna que es el porcentaje de VD, que es el porcentaje del valor diario que esa porción te cubre de ese nutriente por día. Por ejemplo, una persona necesita 70 gramos de proteína por día por los requerimientos de salud, bueno esa porción te va a cubrir el 3% de ese día”, explicó la nutricionista.

Farah explicó que esto cobra importancia cuando uno va a tomar, por ejemplo, una sopa deshidratada y ve que tiene el 57% de todo el sodio que se necesita por día.

Para la especialista, el problema que podría llegar a tener este sistema de sellos en las nuevas etiquetas es que se podría aplicar a alimentos como el aceite de oliva que es 100% grasa. “Y es un excelente alimento. El queso también es excelente pero tiene un alto contenido de sodio y de grasas, tampoco podemos retirar todos los ingredientes de nuestra mesa”, opinó.

La especialista explicó también que en las etiquetas el orden de ingredientes se hace de forma decreciente según la receta, o sea que al mirar la lista de ingredientes, el primero es el que más tiene el alimento. Los aditivos se enumeran de la misma forma, en orden decreciente pero después de los ingredientes.

 

- Fuente: Unidiversidad / Autoría: Laura Zulián -

 

 

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