Historia de un campo de refugiados por Elías Ortiz

 

Días atrás en Ojos de Café presentamos la primera parte de esta historia única. (VER PRIMERA PARTE) Elías Ortiz es un jóven de San Rafael que se encuentra en Idomeni, una zona conflictiva de Grecia en donde se encuentran miles de refugiados. Según datos de medios internacionales, aproximadamente son 8500 los refugiados en la zona y según cifras oficiales, en lo que va de 2016 se ha contabilizado la llegada a Europa de más de 169 mil refugiados provenientes de África y Oriente Medio; quienes escapan de los conflictos armados en sus naciones de origen. 

En esta segunda parte, dejamos una historia, que vale la pena conocer, de lo que se vive en aquella parte del planeta tierra según las palabras de Elías.

Ahmad y Amjad  los dos de 24 años son hermanos Sirios que actualmente se encuentran entre los miles de refugiados estancados en Grecia, en este momento viven en el playón de una gasolinera llamada EKO que le da nombre a este asentamiento donde hay alrededor de 3000 personas en su misma situación. Cuando la guerra llegó a su ciudad tuvieron que dejar sus estudios para escapar a Turquía donde malvivieron 9 meses trabajando por la mitad de un sueldo básico. En busca de una vida más digna y poder continuar con sus estudios decidieron emprender su viaje a Europa atravesando el Egeo en unos de esos famosos botes precarios donde van decenas de personas, su único equipaje una mochila para los dos con pocas cosas, sus títulos universitarios y documentación. Una vez llagados a una isla griega continuaron su viaje hacia el continente donde al llegar a la zona fronteriza de Idomeni se produjo el cierre de fronteras para refugiados quedando varados en ese sitio todo el invierno, incluso hasta el día de hoy están allí.  

Los conocimos a pocos días de estar trabajando en Idomeni una tarde que la policía lanzó gases lacrimógenos y ellos protegieron a una compañera que se encontraba en la zona de conflicto. 

Cuando se produjo el desalojo de Idomeni a quienes primero obligaron a salir fue a voluntarios y prensa. Junto con dos compañeras decidimos acompañarlos para denunciar cualquier tipo de abuso policial y ellos se encargaron que nuestra estadía los tres días que estuvimos escondidos en sus literas no nos faltara nada, cuidaron mejor de nosotros de lo que el mundo cuida de ellos en su situación de extrema vulnerabilidad. Lo poco que tienen nunca es solo de ellos, es de todos. Desde el barro del campo de Idomeni hasta el extremo calor del asfalto de Eko Camp siempre están de punta en blanco, impecables de pies a cabeza. 

Desde que los conocimos no han dejado de colaborar en cuanto proyecto pueden, trabajando a la par de voluntarios y haciendo la imprescindible tarea de traductores ya que hablan a la perfección inglés, turco y por supuesto árabe su lengua natal.  

Tienen una sed insaciable por aprender cosas nuevas y trabajar. Ante la posibilidad de llevarlos a Argentina les conseguimos un libro para aprender español el cual les dimos un día durante un almuerzo que compartíamos e inmediatamente dejaron la comida y comenzaron a devorar el libro, en solo 48 horas ya articulaban frases de en español.

Después de todo lo que han vivido, siguen esperanzados en re-hacer su vida en otro lugar respondiendo siempre con humor a todas las adversidades que les plantea esta cruel realidad.

Ahmad es ingeniero electrónico, habla pausado y en voz baja, es una persona muy sensible, de temperamento melancólico, siempre está cantando alguna canción árabe de ritmo romántico, en Idomeni se puso de novio y se lo notaba muy enamorado, ante el inminente desalojo del campo ella y su familia se marcharon a cruzar la frontera por la montaña, Ahmed no volvió a saber de ella. El está siempre detrás de todos los niños del campo evitando peleas o consintiéndolos con algún gesto. El día que se retiraron de Idomeni separaron a más de 100 personas que se alojaban en un gran barracón de médicos sin fronteras, estas fueron sus palabras antes de marchar, "la guerra me separo de mi primera familia ahora después de casi 4 meses conviviendo con esta gente la policía griega me separa de mi segunda familia, cuántas familias más me quedan por perder"

Amjad tiene 2 años en una carrera de deportes y dos de abogacía, es de temperamento sanguíneo, cuando los demás cantan él prefiere bailar, no hay pelota que pase por su lado y no salga detrás de ella, está haciendo todo el tiempo alguna postura acrobática, tiene el porte de un deportista y una pinta que roba miradas por donde pasa, tiene una rodilla lesionada debido a que el DAESH una fuerza paramilitar en siria lo apresó por no unirse a sus filas y una de las torturas era mantenerse parado en un pie durante 20 horas 3 veces a la semana, una vez no lo logró. Estas fueron sus palabra en una charla "nos dolió mucho dejar Siria pero la única forma de vivir allí es a través de la violencia y nunca me gusto la violencia" 

Un grupo de personas estamos trabajando para sacarlos de aquí y poder conseguirles asilo en Argentina donde ya tienen una familia que está dispuesta a brindarles un hogar y estudios, de esta forma abrir una brecha para poder seguir trabajado en más casos. Desde los inicios del papeleo parecía ser todo muy simple pero la burocracia como siempre ya tomó cartas en el asunto empañando las cosas.

En concreto necesitamos el apoyo de todo nuestro pueblo difundiendo la noticia ya que todos sabemos el poder de la fuerza mediática, así como cualquier persona que conozca del tema o quisiera apoyar en esta causa comunicarse con la ONG española DANDELION en facebook o a través de su mail soplandodeseos@yahoo.es

 

Dejanos tu comentario

 

También te puede Interesar