El General José de San Martín fue recordado en su plaza de San Rafael

 

El 17 de agosto no es un día cualquiera para la Argentina ya que en el año 1850 pasaba a la inmortalidad el General José de San Martín, el libertador por excelencia de la historia americana.

A lo largo y ancho del país, se realizan actos y homenajes en nombres del General, y San Rafael no fue la excepción.

Durante la mañana, bajo el sol de invierno y la naturaleza de la Plaza que lleva el nombre del prócer, se reunieron autoridades, efectivos policiales, la banda de la policía, alumnos y profesores y una importante cantidad de público en general, que con respeto formaron parte del protocolo establecido.

Se entonaron clásicos con la participación de la banda de música de la policía, el Himno Nacional Argentino y también hubo lugar para la reflexión y recuerdo de las grandes hazañas de San Martín.

Algunas de las autoridades presentes se pudo ver al presidente del Concejo Deliberante, Ricardo Vergara quien estuvo acompañado por otros concejales como Gustavo Correa Gabbi, Daniel Herrera y Natalia Galamba. Por la parte de cultura, el nuevo director elegido en San Rafael, Diego Rodriguez Caligaris también asistió, acompañado de Paulo Campi, representando al municipio local.

Cientos de niños, de diferentes escuelas también dieron el presente. Guardapolvos blancos y el futuro de las generaciones, que hoy en día tienen el desafío de cuidar la República Argentina.

Aprovechamos la ocasión, para recordar las máximas que José de San Martín escribió para su hija Mercedecitas.

  • Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican.
  • Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
  • Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto.
  • Estimular en Mercedes la caridad a los pobres.
  • Respeto hacia la propiedad ajena.
  • Acostumbrarla a guardar un secreto.
  • Inspirarle sentimiento de respeto hacia todas las religiones.
  • Dulzura con los criados, pobres y viejos.
  • Que hable poco y lo preciso.
  • Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
  • Amar el aseo y desprecio al lujo.

El libertador de Argentina, Chile y Perú nació en Yapeyú el 25 de febrero de 1778. Con 34 años, en 1812, tras haber alcanzado el grado de teniente coronel, y luego de una escala en Londres, retornó a Buenos Aires, donde se puso al servicio de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), que tuvo su bautismo de fuego en el combate de San Lorenzo. Más tarde se le encargó la jefatura del Ejército del Norte, en reemplazo del general Manuel Belgrano. Allí concibió suplan continental, comprendiendo que el triunfo patriota en la guerra de la independencia hispanoamericana solo se lograría con la eliminación de todos los núcleos realistas que eran los centros de poder leales a mantener el sistema colonial en América.

Nombrado gobernador de Cuyo, con sede en la ciudad de Mendoza, puso en marcha su proyecto: tras organizar al Ejército de los Andes, cruzó la cordillera del mismo nombre y lideró la liberación de Chile, en las batallas de Chacabuco y Maipú. Luego, utilizando una flota organizada y financiada por Chile, y luego de recibir instrucciones del Senado de Chile, atacó al centro del poder español en Sudamérica, la ciudad de Lima, y declaró la independencia del Perú en 1821. Finalizó su carrera de las armas luego de producida la Entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar, en 1822, donde le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú

 

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