Desdoblar para elegir con mayor facilidad

 

Mucho se habla del desdoblamiento electoral que la Argentina tendrá durante el año 2019. Ya son muchas las provincias que expresaron su deseo de hacerlo y queda en los municipios, la potestad de hacerlo también, ocupándose de los gastos que esto signifique. 


Desde la Junta Electoral, Alfredo Puebla, afinó el lápiz y realizó algunos cálculos respecto del costo que tendría para la Provincia desdoblar las elecciones de la Nación. El cálculo lo obtuvo en base a lo que costaron los comicios en 2015, haciendo un traslado de esos costos al dólar.


Si Cornejo decide separar los comicios, el gobierno mendocino debería pagar alrededor de 250 millones de pesos por las PASO y las generales, que se realizarían en junio y septiembre, según establece la ley. En caso de ir en conjunto con la Nación, la Provincia solo debería hacerse cargo del costo de la impresión de boletas que ronda los 86 millones de pesos.
Después están los análisis políticos partidarios que inundan los diarios y radios del país. Ni hablar de las redes sociales a través de los principales protagonistas de la política.

No siempre estas evaluaciones gozan de criterio, sino más bien carecen de sentido común al poner por sobre encima de todas las cosas que significa una elección, la victoria o no de su partido político y nada más. 


Incluso está por otro lado la supuesta molestia que puede generar votar “tantas veces” para el ciudadano, algo que deberíamos considerar como una locura, mejor votar de más que no votar, los más grandes podrán dar fe de esto, ya que en estos momentos estamos transitando el período más largo de democracia en nuestra república. 


El desdoblamiento sirve para que un candidato no esté determinado por el voto de la llamada “boleta sábana”. En palabras criollas, para que un candidato que no tiene “luces” no entre porque el de arriba la tiene clara. Algo que sucede hace décadas.


Es un ejercicio de democracia, personalizar a los candidatos valorando sus capacidades por sobre la capacidad que pueda tener un partido político. No es que sin desdoblamiento esto no se puede hacer o que estamos obligados a votar a un grupo de políticos, pero la realidad es que se hace mucho más difícil y práctico. 


El gasto es cierto, pero tranquilamente podrían bajar la pauta estatal a medios en un pequeño porcentaje y cubrir estos gastos. 


Resulta incómodo ver que solo se analiza esta situación desde un punto de vista partidario, donde la victoria es similar a la de un partido de fútbol. Pensar a futuro al desdoblamiento como una herramienta superadora para equilibrar la balanza de la democracia y verdaderamente tener representantes que hayan sido elegidos directamente por el voto de cada ciudadano, debe ser un desafío para los gobiernos de turno. 


La provincia de Mendoza tendrá su desdoblamiento. El municipio en caso de querer hacerlo tendrá que hacerse cargo de los gastos. Por ejemplo, a San Carlos esto le costó en 2015 la suma de 2 millones de pesos, lo que ahora serían tal vez unos 5 millones.


Más allá del beneficio claro que se puede obtener políticamente hablando para un candidato, entender el desdoblamiento como una práctica a futuro, podría ser un empujón más hacia la democracia mínimamente esperada por el común denominador de una república.


Que el intendente sea elegido porque es para la mayoría el mejor y no porque fue abrazado por su superior, y así sucesivamente para los cargos provinciales. 


Le propongo un ejercicio: ¿Sabe usted el nombre de al menos 6 concejales de San Rafael? Porque recuerde que tuvo que votar y elegir para conformar los 12. Si no los recuerda, ¿será porque ni siquiera leyó sus nombres en las boletas, pero eran del color del que estaba más arriba?

 

Martín Falcone
 

 

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