Caso Paula Toledo: Se abre por tercera vez el juicio para buscar justicia

 

La justicia desnutrida. Más de una década, más de mil noches, más de un millón de sueños. Y Poli, viva en el recuerdo de todos, sigue siendo la protagonista de una trágica historia desde el lugar que se la mire.

La justicia argentina es patética, eso ya lo sabemos. Pero, ¿cuál es el límite? Si es que acaso lo hay.

La Corte de Mendoza ordenó realizar un nuevo juicio por el crimen de Paula Toledo (19), la joven violada y asesinada en San Rafael hace casi 13 años. El máximo tribunal de Justicia dio lugar al pedido de la familia Toledo y se llevará adelante el tercer debate para tratar de esclarecer el crimen. Una vez más, la burocracia para tratar de esclarecer cómo es posible que un grupo de personas haya cometido semejante acto de salvajismo y quienes se encargan de hacer justicia, sean incluso igual de salvajes que los asesinos.

Es que "Poli" -como se la conocía a la joven- no sólo fue asesinada, sino que fue torturada y violada por varios jóvenes, para abandonar su cuerpo a cuadras del barrio El Sosneado, donde vivía con su familia.

Fue la noche del jueves 30 de octubre de 2003, cuando la chica terminaba las tareas que al otro día debía entregar en la escuela Polivalente de Arte. Sin embargo alguien llamó a la puerta y la joven salió y nunca más regresó a su casa.

Casa abandonada

La información de aquel tiempo hacía referencia a que vestía  buzo, jogging y zapatillas y se la vio caminando por calle Los Filtros hasta  el cruce con Jacarandá, al parecer, Poli se encontró frente a otras personas que no disimularon las intenciones de mantener relaciones sexuales, situación a la que se negó.

Por eso presentaba golpes en la cabeza, producidos por una botella de cerveza, y cortes en el rostro. También mostraba quemaduras de cigarrillos y signos inequívocos de haber sido violada. Murió por asfixia.

Su cuerpo cubierto por algunas prendas, ensangrentado y tapado por bolsas de residuos fue encontrado por un vecino la mañana del viernes en una acequia.

La continuidad

A la hora de la autopsia, un médico desechó muestras de sangre y semen y además lavó el cuerpo porque estaba “sucio”. Luego se ordenó la detención de Víctor Echegaray (a "Poroto"), de 17 años; su hermano Alejandro, apodado "Ñaca Ñaca"; Iván Gauna y Marcos Federico Grain (todos de 16 años) y Rubén Maravilla (a "Brusqui"), el único mayor del grupo. Sin embargo, a los días otro juez dispuso la libertad de todos.

Casi tres años después ocurrió el primer juicio contra los cuatro imputados (uno se mantuvo prófugo por un tiempo) acusados de abuso sexual con acceso carnal seguido de muerte, pero ante la falta de pruebas, la Primera Cámara del Crimen de San Rafael, desvinculó a Maravilla y absolvió al resto por el beneficio de la duda.

El juicio fue anulado por la Corte y se hizo un segundo debate que, como el primero, terminó sin condenas, con la agravante de que las prendas de la víctima (retenidas por la Justicia) habían sido donadas.

Ahora la Corte ordenó la realización de un nuevo juicio para esclarecer el crimen de Paula. Pasan los años y nadie devuelve nada. Nadie de quienes pueden hacer algo, hace algo.

¿Habrá justicia de una vez por todas?

 

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