Adiós para siempre al zoológico de San Rafael

 

Y cerró el zoológico de San Rafael. Un gran triunfo de la libertad y el sentido común sobre el encierro y las tradiciones absurdas. Los últimos animales que estaban en el predio del parque Mariano Moreno fueron trasladados a diferentes reservas donde, después de años y años de cautiverio, descubrieron el valor de la felicidad.

En este caso coincidieron las protectoras de animales, veterinarios y el municipio, para echar llave, en forma definitiva, al predio que funcionaba desde 1958. 

La mona capuchina inició la aventura libertadora, cuando fue llevada el 15 de diciembre del 2014 a una reserva llena de árboles en la localidad cordobesa de La Cumbre, donde trabajan profesionales y voluntarios de todo el mundo. Allí “Panchi” convive con otros 170 ejemplares de primates.

Hastiados de las jaulas y las piletas artificiales, imitaron su ejemplo el ciervo y la tortuga de agua (viven en el parque ecológico urbano de Río IV), los burros, un par de jabalíes, decenas de aves de rapiña (vuelan hasta la altura que lo desean en un predio de conservación de carnívoros silvestres en San Carlos) y una curiosa lechuza.

Ahora se fueron, sin decir adiós, los últimos cuatro ejemplares de guanacos, que ya trotan y “salivan” en un campo interminable en El Nihuil, perteneciente a Recursos Naturales de Mendoza.

Ninguno de los 4 “camelidae” opuso resistencia al traslado, como si supieran que a 70 kilómetros de su encierro los esperaba una vida mejor.

Con algo de nostalgia por las viejas visitas con sus padres y mucha alegría, el Intendente Emir Félix reconoció que los animales están más felices ahora que antes: “Tenemos reportes de los lugares donde los recibieron que nos dicen que están muy bien y que no tuvieron ningún problema de adaptación”.

Añadió que la decisión del municipio de cerrar este espacio, que desde hace dos años nadie estaba autorizado a visitar, hizo que - de muchos lugares de la Argentina - “nos llamaran para imitar la iniciativa”.

“No queremos más zoológicos en San Rafael”, aseguró Félix.

A su lado, Josefina Mazzini de Cultura Animal confirmó que fueron dos años de ardua labor, contactándose con reservas naturales y santuarios, para reubicarlos en el mejor lugar posible.

“Acompañé cada uno de los traslados y me aseguré in situ que todos fueran felices en sus nuevos hogares”.
 

El veterinario Juan Ignacio Luffi dijo que, antes de cada viaje, se aseguran que estén en buen estado para afrontar el recorrido, ya que son animales que nacieron en el zoológico, por lo que las únicas distancias que conocen son los metros que separan las paredes de sus jaulas.

El zoo “Mario Bonandi” ya no tiene más animales y el candado en los portones impide el ingreso a propios y extraños. Seguramente quedará bajo la guarda de los centros de gauchos de San Rafael, que tienen pensado convertirlo en algo parecido a un eco parque bien natural para las familias.

 

 

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