La ideología del género llega al himno de Canadá

 

El 31 de enero de 2018, el Senado canadiense aprobó un proyecto de ley por el cual el himno nacional de Canadá debe ser neutro. El problema, según los senadores que introdujeron la ley, es que la frase "en todos tus hijos " es discriminatoria y exclusiva. Por eso la frase “en tus hijos” ha sido modificada como “en todos nosotros.” Esto forma parte de un esfuerzo de grupos feministas y representantes de la ideología del género para transformar el lenguaje que se emplea en la vida pública y política de la nación. Desde 1980, cuando O Canada se convirtió oficialmente en el himno del país, se introdujeron 12 proyectos de ley para despojar al himno de la referencia de género en “tus hijos”, ya que, según arguyen algunos, es discriminatorio. Todos los intentos han fallado hasta ahora, en el que finalmente han logrado introducir un lenguaje más “inclusivo”.

¿Pero cuál es el problema con el lenguaje inclusivo? ¿Es el lenguaje realmente tan exclusivo que debamos que luchar por la inclusión? Es importante tener esto en claro, porque lo que está ocurriendo con el inglés, también está ocurriendo con el español, fruto de una movida ideológica marxista para controlar el habla, y en definitiva, el modo de pensar.  En la provincia de Ontario, por ejemplo, los maestros requieren que sus alumnos utilicen el llamado lenguaje inclusivo, sin ninguna referencia a “él” o “ella”, y hay de aquel que los contradiga...

La pregunta, entonces, es, ¿por qué han de imponernos tal requisito y lenguaje inclusivo? ¿Significa que si no aceptamos el discurso del género somos discriminadores seriales? ¿Tiene nuestro lenguaje algo contra la mujer? Ciertamente que no. Por el contrario, cualquiera que sea racional está contento de que haya dos sexos en lugar de uno o ninguno. Este es un hecho que hace que el mundo sea un lugar mucho más interesante y colorido. Un mundo sin madres, esposas, hijas, hermanas, o amigas, sería una cosa totalmente distinta de lo que realmente es.

Sin embargo, no debemos dejar que aquellos que están enojados con el idioma o sus propias experiencias personales nos castiguen imponiendo sus propias reglas y punto de vistas ideológicos e irreales. En el caso de Canadá, varios senadores estaban exageradamente molestos por la palabra “hijos”. La Senadora Independiente de Quebec Chantal Petitclerc, por ejemplo, afirmó que estaba “celosa” de los atletas que se dirigían a Pyeongchang para competir en los juegos olímpicos de invierno, ya que finalmente podrían cantar un himno despojado de género masculino: "Sólo puedo imaginar lo que sentirán cuando estén en el podio", afirmó descaradamente.

 

 

Es importante, entonces, el marcarle una línea o límite a la censura ideológicamente motivada de palabras inocentes. Por ejemplo, en el himno nacional canadiense, siempre se ha entendido que la palabra "hijos" se refiere tanto a hijos como a hijas. Se refiere a los “hijos” de la nación o patria, lo cual significa que la palabra "hijos" es en sí una palabra “inclusiva”. Ya sea en español o en inglés, siempre se ha entendido que el pronombre "él" se refiere a una persona de cualquier sexo, excepto cuando el contexto indica claramente lo masculino.  Lo mismo si decimos "¡Hola chicos!" a un grupo de chicos y chicas… En sí es una expresión inclusiva. Así es como el lenguaje se ha desarrollado espontáneamente, y este es el lenguaje que usamos cada día. Si para crear un desarrollo ficticio del lenguaje estos grupos motivados por ideologías feministas, marxistas, o postmodernistas necesitan controlar la gramática, entonces hay algo grave de por medio, y es nuestro deber el cuestionarlo.

Si alguien elige hablar y escribir de manera diferente, y usar las palabras o los pronombres que se le antojen, sin duda que puede hacerlo. Pero que recuerde que nuestro lenguaje incluye términos masculinos, femeninos, y neutros, los cuales son auténticamente inclusivos. Por lo tanto, cualquier ser racional que se “sienta excluido” sólo tiene que culparse a sí mismo, a sí misma, o al pronombre o género que corresponda. Me han dicho que los promotores de la ideología del género están trabajando en 65 pronombres que se adecuan a 65 manifestaciones diferentes de la sexualidad… Y presten atención a esto, porque el día que nos lo traten de imponer, y ese día va a llegar, veremos la aparición de una nueva policía de la gramática, como ya está ocurriendo en Canadá y otras sociedades marcadas por una nueva forma de liberalismo feminista, marxista y postmodernista.

Por cierto, si la palabra "hijos" y el pronombre "él" son sexistas, ¿cómo puede ser que la palabra "hijas" y el pronombre "ella" no lo sean? Después de todo, y esto es lo gracioso, tanto en el idioma español como en el inglés y muchos otros, uno puede leer "él" o incluso "hijos" sin pensar en un hombre, pero nadie puede leer "ella" o “hijas” sin pensar en una mujer.

Pablo M. Iturrieta

 

Pablo M. Iturrieta

Pablo es doctor en filosofía política (Canadá), además de tener un Master en filosofía del ser y conocimiento (USA), y títulos de bachillerato en humanidades, filosofía y teología. Sus estudios fueron completados en Argentina, Alemania, USA y Canadá. Además de español, habla inglés, alemán, francés, italiano, y portugués, y maneja a la perfección el latín y griego clásicos. Como nada de lo humano le es ajeno, le gusta leer y escribir sobre cualquier tema relacionado al hombre, incluyendo la política, economía, religión, biblia, psicología, ley, idiomas, cultura y deporte, y es un gran crítico de la erosión cultural contemporánea, asimismo como de las distintas ideologías que tratan de manipular al hombre según modelos ajenos a su naturaleza libre y racional, es decir, espiritual. También es un ávido deportista y explorador, lo que lo ha llevado a escalar rutas de gran nivel técnico en varios lugares del mundo.

 

 

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