Grecia construye hogares

 

En un encuentro con el comisario de la Unión Europea para Ayuda Humanitaria, Christos Stylianides, en Atenas, Tsipras aseguró que su país continuará construyendo campamentos para los refugiados para aliviar la situación en la frontera entre su país y Macedonia.

Asimismo, el premier griego calificó la crisis humanitaria en el campo de Idomeni, en la frontera con Macedonia, de "problema europeo" que debe encararse como tal.

Por su parte, Stylianides aseguró que la UE ofrecerá ayuda rápidamente, según consignó la agencia de noticias DPA.

En Idomeni aún permanecen unos 14.000 refugiados en un improvisado campamento donde las condiciones higiénicas son una de las grandes preocupaciones de las ONG que operan allí, aunque también la falta de víveres por la gran cantidad de refugiados que llegan cada día.

En tanto el Gobierno griego comenzó a reubicar en nuevos centros de recepción a 16.000 refugiados, de los más de 42.000 atrapados en su territorio tras el cierre de la ruta balcánica, mientras el flujo de personas desde las costas turcas a las islas del Egeo no cesa.

El plan contempla la habilitación de 15 nuevos centros, que buscan aliviar la presión sobre el campamento fronterizo de Idomeni y el puerto ateniense del Pireo.

A lo largo del día serán trasladados más de un millar de las más de 3.000 personas que hacinadas en el puerto del Pireo a otros centros ya habilitados, informó la agencia de noticias EFE.

La región del Ática -donde está Atenas- tendrá cuatro de estos centros de alojamiento temporal, mientras los 11 restantes se construirán en Drama, Termópilas, Épiro, Tesalia y Litójoro.

El ministro de Defensa, Dimitris Vitsas, aseguró hoy en una entrevista con la cadena privada STAR que el país heleno -que según la OIM recibió más de 137 mil refugiados en 2016- tiene en estos momentos 30.000 plazas de atención, que para el final de esta semana que viene se incrementarán hasta las 50.000.

Grecia quiere además empezar en los próximos días el desalojo del campo de refugiados de Idomeni, en la frontera con la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM).

Las autoridades descartan el uso de la fuerza para este desalojo, por lo que buscarán persuadirlos con folletos en tres idiomas -inglés, pastún y árabe- en los que se les informa de que no pueden continuar su viaje debido al cierre de las fronteras.

"No se puede ir al país vecino. Las fronteras están cerradas. Por favor, colaboren con las autoridades oficiales griegas. Usted será llevado a las instalaciones de acogida, donde se le proporcionará alojamiento, alimentación y atención médica", se lee en el texto del folleto, según la prensa local.

El ministro de Protección Civil, Nikos Toskas, espera que la situación vuelva "a la normalidad" en una o dos semanas, según declaró a los medios locales, destacó además la acción de su Gobierno contra los traficantes y señaló que desde enero han sido detenidos 68 en Grecia.

En el campo fronterizo de Idomeni las condiciones higiénicas son una de las grandes preocupaciones de las ONG que operan allí, aunque también la falta de víveres por la gran cantidad de refugiados que llegan cada día.

En el otro extremo de Grecia, en el puerto ateniense del Pireo, según cifras oficiales, hay ya más de 3.500 refugiados instalados, un número que no obstante varía rápidamente conforme atracan los transbordadores desde las islas del Egeo y los refugiados son reubicados.

Las autoridades aseguran que los planes de reubicación se topan con la resistencia de muchos inmigrantes y refugiados, que se niegan a moverse a campos del territorio griego que no sean Idomeni, pues confían en que la frontera vuelva a abrirse.

 

 

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