A dormir temprano

 

Qué bienvenida. Guille… Aplauso, ovación, emoción y al toque dos golpes. Esos que nadie imaginaba, que cambiaron el mapa del partido que se había pensado. Desconcentración al minuto y Acosta, que hasta tuvo tiempo de agarrar un rebote y meter al 1-0. Lo mismo a los cuatro, cuando hubo un corner y Sand se tiró como ninguno de todos los de azul y amarillo que había en el área para empujarla. Golpes de nocaut, de los que nunca se pudo reponer. Y si entraba ésa de tevez mano a mano, o el tiro libre de Lodeiro en el travesaño… Todo hipotético, así como también si Lanús hubiese estirado la diferencia, algo que pudo hacer.

Después de ese minipartido en el que el Grana de Almirón pegó dos golpes de gracias, sólo Boca pudo dominar en un lapso del segundo tiempo, cuando Lanús aflojó el ritmo. Pero Osvaldo siguió sin aparecer, Boca tuvo volumen de juego y la victoria ya estaba sentenciada. Nunca hubo olor a milagro de este equipo que anímicamente venía en levantada e invicto en la era Guillermo. Con Acosta, Mouche, Almirón, el Grana tiene talento para soñar a lo grande. 

Mientras Tevez y Osvaldo nunca encontraron la alegría del gol, Lanús jugó con la tranquilidad de esa ventaja y de saber que con ese 2-0 se escapaba en la punta. Una punta que, a esta altura, ya le queda demasiado lejos a Boca, ocho puntos abajo y con varios equipos peleando más arriba (llámese Defensa y Estudiantes). De no creer, en cuatro minutos se le vino todo abajo a Guillermo. Y a todo Boca.

Fuente: www.ole.com.ar

 

 

 

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