Columna: La industria del vino debe apelar a la sensatez -Por Ángel A. Mendoza

 

El enólogo Ángel. A. Mendoza pone sobre el tapete la situación de toda la cadena vitivinícola y reclama sensatez a todos los sectores, para poder subsistir.


"Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera". José Hernández en Martin Fierro, 1872.

Los problemas de la macroeconomía del país (inflación-devaluación - desempleo - pobreza) no debería provocar disensos a los protagonistas de la industria vitivinícola argentina. "Ni sacar trapitos al Sol", "ni lavar trapos sucios adentro de casa" sirven para unir las fuerzas vivas de la cadena vitivinícola .

Tampoco sirve pagar vinos a granel a $10 / $20 por litro a los productores y los consumidores pagan $ 200 por botella y/o más. Debemos ser más sensatos.

Para consolidar y sostener a los productores primarios deberíamos pactar un precio mínimo de la uva que cubra los costos de producción y una rentabilidad moderada que al menos "empate" la inflación anual. Aplicando las mismas pautas paritarias que sostienen el salario de los operarios vitivinícolas.

No podemos especular con el azar de construir un negocio de "un año para los viñateros y 5 años de bodegueros". No podemos plantear discordias entre los eslabones de la cadena vitivinícola. El viñatero rezonga del bodeguero. El bodeguero rezonga del distribuidor mayorista.Y éste, rezonga con la vinoteca, el restaurante y el supermercado.

Ahora bien, el consumidor no está dispuesto a pagar mayores precios si se plantea una crisis de producción como en 2016/2017, donde algunos valores superaron el 150%.

La industria debe proteger la producción primaria, la seguridad jurídica y la sustentabilidad de los viñateros. Son los verdaderos centinelas y cuidadores del paisaje vitivinícola. Cada vez que el consumo pierde un punto porcentual se abandonan mil hectáreas de uva y muchas familias de agricultores. Debemos ser más sensatos.

La industria vitivinícola y sus enólogos no pueden elaborar "vinos sin alma" , "al límite de tolerancias analíticas de genuinidad y originalidad". Debemos producir vinos con mayor ética y sabor por unidad de precio (mejor relación calidad /precio). Necesitamos exportar, pero no podemos exportar lo que sobra.

Hay muchas bodegas que ofrecen "elaboración a terceros" sin la tecnología contemporánea necesaria. Y lamentablemente sin capacidad de refrigerar los grandes volúmenes de mostos en fermentación.

Superar 30°C en fermentación es jugar a la "ruleta rusa" con la estabilidad microbiológica del vino. Estos establecimientos deberían integrar una "lista de veraz", para que los productores no elijan elaborar en bodegas con "riesgo tecnológico". Debemos ser más sensatos.

La COVIAR es la institución creada por ley para el análisis estratégico del vino argentino. No perdamos el consenso y el compromiso de estar unidos más que nunca, para que la crisis nos brinde oportunidades.

Jamás tuvimos vinos tan ricos como hoy. Pero mejor serán mañana con sensatez - cooperación - cordura - entendimiento y raciocinio.

El vino argentino ante la crisis económica debe mostrar buen juicio, prudencia, madurez en sus actos y decisiones. Necesitamos dirigentes que se manejen con sensatez y que no despilfarren el gran potencial del vino argentino.

 

Por Angel A. Mendoza*

*Licenciado en Enología - juanmmendoza@sinectis.com.ar

 

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