Todo lo que hay que saber sobre las vacunas

 

En el siglo 18, el doctor Edward Jenner, un medico rural inglés, realizó la siguiente observación: las personas que tenían contacto estrecho con las vacas, en particular quienes ordeñaban a sus propios animales, solían contagiarse de una forma benigna de viruela bovina, una enfermedad propia de las vacas. Las manos de estas personas presentaban pústulas que luego curaban y el cuadro no pasaba a mayores. Pero lo que mas llamo la atención del doctor Jenner es que dichos individuos luego no enfermaban de viruela humana, una noxa que afectaba a muchísimos seres humanos por aquellos años.

Edward se dio cuenta de que ellos, de alguna manera, habían desarrollado cierta resistencia a enfermar de viruela humana, por haber estado previamente expuestos a una forma de enfermedad leve, relativamente benigna y que era causada por estar en contacto con vacas.

Este fenómeno está dado por el hecho de que ambas enfermedades son causadas por virus similares y relacionados entre sí. El virus de la viruela bovina infectaba al ser humano, causando una forma leve de enfermedad, pero lo mas importante, dejándolo “inmune” ante la infección de otro virus muy similar , el virus de la viruela humana.

La verdad es que existían ya antecedentes de inmunizaciones en oriente lejano y medio: se dice que los chinos solían moler e inhalar las “cascaritas” que se formaban sobre las lesiones cutáneas de personas infectadas con viruela como forma de prevenir la enfermedad.

En la clínica diaria, uno de los primeros contactos entre el paciente y el médico veterinario está dado por el acercamiento de la familia para informarse e iniciar el plan vacunal de su cachorro. Esto suele ocurrir entre los 42 y 45 días, aunque existen algunas excepciones en las que el plan puede iniciarse antes, pero siempre bajo control veterinario. Suele preguntarse cuáles y cuántas vacunas debe recibir el cachorro, y la respuesta a esta simple pregunta puede ser algo compleja. No debería hablarse de un único y determinado esquema de vacunación. El veterinario debe evaluar completamente a su paciente, y al ambiente en que este vive para poder determinar cuál es el plan vacunal que mejor se adecua en ese caso. Condiciones como la edad, estado sanitario general, lesiones previas o características del lugar en que vive el cachorro, determinaran contra qué enfermedades ( parvovirus, distemper, hepatitis infecciosa, etc.) y también qué tipos de vacunas recibirá (vivas atenuadas, inactivadas, recombinantes, etc) y porqué vía será aplicada.

“Vacuna” no es sinónimo de “inyección”, como puede saberlo cualquiera que haya visto como se aplica la vacuna Sabin contra la poliomielitis en el ser humano, o contra la Brucelosis en el caso del ganado caprino.

Como regla general, no se debe vacunar un animal enfermo, ya que las vacunas no curan sino que previenen la enfermedad; vacunar a un animal enfermo puede resultar, paradójicamente, en el agravamiento del cuadro clínico. Y es el médico veterinario el único que puede determinar si un paciente esta en condiciones de ser vacunado tras una minuciosa evaluación.

Sebastián Ortiz

Sebastian Ortiz, clase 1976, de Ciudad Jardín, El Palomar, Bs As. Veterinario de la UBA. Dedicado actualmente a la clínica y cirugía de pequeños y grandes animales, ex guardavidas, admirador de la música británica, guitarrista aficionado . Lector ocasional de la obra de Fontanarrosa y de Dolina.

 

 

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