Vacaciones: Placer de unos... preocupaciones de otros...

 

Que niño no deseó ansiosamente el término de las clases para que lleguen por fin las VA CA CIO NES!!!!

Que alegría es recordar aquellos viejos tiempos donde todo era diversión. Nada importaba más que jugar, jugar y jugar. Esa era nuestra única ocupación en época de vacaciones.

Hoy nos toca estar del otro lado. Hoy nos toca ver qué “hacemos” con nuestros niños en el tiempo invernal.

En un principio es importante comprender que nuestros hijos vienen de un año con horarios, exigencias, evaluaciones, deberes, viviendo constantes situaciones que para algunos hasta pueden resultar estresantes. Por ello es significativo que respetemos este tiempo, su tiempo. Lo que no quiere decir que hay que hacer grandes cosas o mucho esfuerzo... simplemente, quizás, SÓLO ESTAR DISPONIBLES para ellos.

A lo mejor surja algún problema al tener que reacomodar nuestra vida y nuestros horarios a “disposición de los más pequeños”. Si tenemos suerte, nuestras vacaciones tal vez coincidan con las de nuestros hijos, pero de no ser así, llega el momento de hacer magia para que no queden al descubierto. Algunos optan por dejarlos en casa al cuidado de alguien, otros por enviarlos a talleres o a algún club.

 Creemos que una muy buena opción es la de pedir ayuda a sus abuelos, lo que indudablemente tiene beneficios para todos. Para los niños, que recibirán cuidados desde el amor y la paciencia; pero también para los abuelos que recibirán vitalidad y alegría de sus nietos. Así esta opción se transforma en un sostén para toda la familia.

Sería fantástico, en realidad, lograr que al menos una semana toda la familia coincida y comparta el tiempo de receso. Quienes logran esto a veces elijen viajar, lo que puede ser muy lindo pero no necesario para pasar una semana agradable en familia.

Otra alternativa interesante es, diseñar entre todos, una agenda para esta semana de vacaciones compartidas, haciendo partícipes a los niños y escuchando sus deseos. Por ejemplo, ellos pueden decir qué actividades les gustaría realizar para cada día: ir al cine, pasear, salir a tomar algo o quedarse en casa jugando.

Es importante que los adultos también elijan actividades, ya sean recreativas u hogareñas, para hacer juntos o individuales. También podemos aprovechar la agenda para pedirles a nuestros hijos que colaboren con lo que creamos necesario: ayudarnos en alguna tarea del hogar o alguna responsabilidad que tengan que cumplir. Entonces, si por ejemplo piden ir el lunes a la tarde al cine podemos poner como actividad que el lunes a la mañana nos ayuden a limpiar el patio.

Es importante que se respeten todas las actividades, las propuestas por ellos y por nosotros. De esta forma no sólo respetaremos sus deseos, necesidades y tiempos; sino que también les estamos enseñando a ser responsables, a esperar su momento, a compartir con el otro y para el otro. Les mostramos que ellos son importantes, que los escuchamos y estamos para ellos, pero que nosotros también tenemos deseos y necesitamos de su compañía y/o ayuda.  

Si bien la idea es respetar las actividades propuestas por los niños, vamos a prestar mayor atención en cuáles son esas actividades. Ya que si todas se relacionan a pantallas electrónicas o videojuegos no permitiríamos que desarrollen su área de creación interna. Por lo que nuestra función como adultos en estos casos es orientarlos hacia otras actividades. Podemos permitirle un rato de videojuegos (dependiendo la edad del niño y el criterio de los padres) y proponerle que después irán al parque a realizar alguna actividad en familia (explorar, conocer, buscar algo en especial) de esta forma propiciamos el contacto con la naturaleza y su capacidad de crear y jugar.

Estos deseos y actividades podemos respetarlos en la medida que nuestra realidad social y personal lo permita, siempre intentando buscar opciones que sean interesantes para ellos. Lo que requiere que saquemos el foco de nuestras necesidades para empezar a pensar en las suyas. Entendemos que por lo general, nuestros niños cumplen muchos horarios en épocas escolares tratando de cubrir nuestros horarios laborales.

Este es un buen momento para darles lugar a que se manchen la ropa con barro, a que trepen, anden en bici, a que jueguen libremente sin pautas marcadas, para que puedan explorarse ellos mismos y así poder disfrutar plenamente de su tiempo libre. Y a nosotros como papás, que nos permita poder conectarnos con el niño que fuimos, nos dejemos contagiar por la simpleza, las risas, los juegos, que nos demos un momento para poner freno a la cotidianeidad, respirar aire nuevo y así podamos retomar nuevamente las actividades llenos de energías renovadas, listos para asumir los nuevos desafíos.

Pulso Kimelü

Somos mujeres maternantes. Unidas por el pulso de una búsqueda; movilizadas por nuestra mujer conocedora e inquisidora; escuchando el llamado de la tribu y a la tribu, andando hacia el encuentro del saber materno a partir de experiencias propias y compartidas. Nutriendo la conexión con nuestra esencia, nuestras emociones y nuestros bebés. Sabiendo que sólo propiciar el intercambio, dentro de un espacio libre para el encuentro con otras mujeres en distintas etapas de la maternidad, es lo que nos fortalece, nos contiene, nos empodera. Desde la vivencia de distintos métodos sobre el arte de gestar, parir y criar buscamos acompañar, dejar una impronta, sembrar información limpia y clara, gestar nuevos espacios. Pulso kimelü está integrado por mujeres mamás, compañeras, nietas, hijas, hermanas, amigas. María Julia Barcos – Doula – Masoterapeuta. Hilen Moreno – Lic. en obstetricia – Partera independiente. Liliana Prados – Lic. en Psicología. María de los Ángeles Valdes – Lic en Relaciones Humanas – Estudiante de Puericultura.

 

 

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