¿Sabes dónde va tu atención cada día?

 

El secreto de todo sistema para que te alcancen las horas del día

Son las seis de la mañana, me acabo de despertar, giro sobre mi brazo derecho y toco mi almohada. En un mismo gesto toco mi móvil para apagar el  despertador, y mi segundo movimiento es para ver las notificaciones de la noche que acaba de terminar.

¿Eres de esas personas? ¿Conoces este tipo de personas? ¿Te resulta familiar esa forma de arrancar la mañana?

Según Estanislao Bachrach, este gesto, el de chequear las notificaciones, requiere unos diez segundos de atención, solo ver el ícono, y volver a focalizar en lo que estabas haciendo. Pongamos por ejemplo que sueles ver tu móvil unas 100 veces al día. Estoy siendo clemente con la media. Multiplica esas 100 veces por diez segundos. Ahora hazlo por semana, ahora por mes, ahora al año.

Ahora multiplica esa inocente suma de tu caso por 13.300.000 de móviles que hay en Argentina, número que creció un 22% con el plan del gobierno durante 2016.  

¿Hacemos cuentas? ¿O ya vas viendo que el número que nos va a dar es bastante largo? ¿A dónde se va toda esa atención que se ocupa en chequear las notificaciones?

Hace unos días para inaugurar ésta columna hablamos de procrastinación, o el juego de  postergar. Y luego charlamos de cómo salir de esa situación con algunos pasos simples. Esos pasos son los que conforman lo que llamamos productividad personal, creo que me permitiré hablar de algo que es tan importante como hablar de procrastinar, el enfoque.

Según Cal Newpoort, en su libro “Deep Work”, cada vez que pasamos de una tarea A a una B, nuestra atención no se traslada con la misma calidad desde una a otra tarea, sino que queda un residuo atencional, es decir,  aún queda nuestra atención conectada a la tarea A, cuando ya estoy trabajando en B.
Y eso se traduce como mayor pérdida de atención. Y si esto lo haces una cien veces al día, por diez segundos cada vez, cómo crees que impacta en tu atención y al final del día cuántos residuos atencionales tiene tu día.

Solemos creer  que mientras más cosas planifico o más cosas pongo en mi atención  estoy haciendo más. ¿Pero realmente estoy haciendo más?

Te das cuenta que no hemos dicho nada de ganar tiempo o de gestionarlo, sino que estamos hablando de tomar cada tarea con toda tu atención, eso no hará que hagas más cosas al día, pero hará que cada cosa que hagas lo hagas totalmente enfocado, y te llevará menos esfuerzo. Al final del día  todas las notificaciones estarán allí, así que dispón un horario para atenderlas o para que tu atención vuele de aquí para allá. Si tomas este hábito te puedo asegurar que vas a tomar menos tiempo en resolver problemas, y más tiempo en tus tareas. Entrarás en un círculo virtuoso: enfocarte, aprender, planificar y volver a empezar. Y de la misma manera que despertar y ver las notificaciones se hace un hábito, aprender a enfocarte también lo es y puedes entrenarlos cada día, desconectando las notificaciones primero, después poniendo pequeños espacios de tiempo, asignados a una sola actividad, lo que se denomina técnica “pomodoro”.

Ponte 25 minutos a una actividad y deja cinco minutos para descasar. Luego vuelve a ponerte otro periodo de 25 minutos. Pero sin mirar el reloj, ni alarma de por medio. Eso bastará para que el tiempo de enfoque aumente unos minutos más. A la semana podrás comenzar a ver cambios.  Comenzar por algo pequeño no será mucho esfuerzo. Y asumir ese pequeño cambio te costará poco y será fácil de alcanzar, será una ganzúa para desbloquear tu cerebro.

Y esto ya es un gran paso para ser más productivo, es decir: ir hacia donde quieras ir, con menos esfuerzo y  más resultados. Tanto para mí como para cualquier mortal de esta tierra las horas del día  son 24,  la diferencia está en el impacto que deja en tu vida cada uno de esos paquetes de  24hs. Salir de una lógica superficial del tiempo, de ocho horas para dormir, ocho horas para trabajar y otras ocho horas para viajar desde tu casa a tu trabajo, estar con tus amigos, jugar, aprender y disfrutar de la vida. Y dejar de vivirlo por acumulación de cosas que asignas al día a día. Y sí empezar a hacer  consciente tu presente.

Pablo González Quatro

Cansado de Ser llamado Vago, escribo para darle SENTIDO a todo el tiempo que me paso procastinando. Y comparto lo que se me ocurre de vez en vez, para evitar la procastinación y hacer + con Menos. A veces hago de Consultor sobre gestión del tiempo y productividad personal y de equipos. Aplico la filosofía "Lean" aplicada a todos los ámbitos de mi vida, en cada momento para asumir la incertidumbre de los cambios que afrontamos cada día. Amo el minimalismo, me siento atraído por el “kaizen”. Ayudo a personas que han decidido tomar consciencia de cómo usan su tiempo, y transformarse. A través de talleres, seminarios y mastermind.

 

 

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