Por qué es necesario el grupo de apoyo a la lactancia materna

 

Durante miles de años de historia humana y hasta principios del siglo pasado la sociedad aún transmitía la cultura de la lactancia materna de madres a hijas. Las mujeres conocían la lactancia en la vida cotidiana, pues a su alrededor veían cómo las madres amamantaban a sus hijos y la red social contribuía a que la mayoría de los niños fueran amamantados.

Pero, a partir de la segunda década del siglo XX, se empezó a generalizar de manera inquietante el uso de leches artificiales o industrializadas en la alimentación de bebés. Es así que el sistema tradicional, que reforzaba la lactancia materna, comenzó a fallar en las culturas en las cuales se empezó a considerar normal alimentar al bebé con mamadera.

Ante la alarma que esta situación ocasionó en sectores de la comunidad, científicos, comenzó el desarrollo de estrategias de rescate. Como consecuencia, en muchos países, las mujeres han constituido grupos sociales de apoyo que ayudan a las madres que desean dar de mamar a sus hijos.

El GALM (grupo de apoyo a la lactancia materna) llena un vacío resultante de una norma cultural negativa relacionada con la lactancia materna y la falta de apoyo de la familia extendida y de la comunidad.

El grupo brinda un importante apoyo emocional a las madres, dándoles confianza en su habilidad para amamantar y en la toma de sus propias decisiones.

Su participación les ofrece también una oportunidad para crear vínculos con otras madres y las ayuda a fortalecer sus capacidades maternales. El GALM potencia la autonomía de las mujeres con respecto a sus decisiones sobre la lactancia, proporcionándoles una mayor conciencia, información adecuada y el apoyo que necesitan para ejercer su derecho de amamantar.

En el GALM, todas aprenden de todas intercambiando conocimientos, alentándose mutuamente, reflexionando sobre su propia situación y afianzándose en sus decisiones. Esto contribuye a que afirmen la confianza en sí mismas, fortaleciendo sus propias capacidades maternales.

En San Rafael funciona el primer y tercer jueves de cada mes, en la sede de SADOP, Olascoaga 410 de 16:30 a 18:30 horas, el grupo de lactancia de la Asociación Civil Amamantarg.

¡¡¡Acercate entre todas le ponemos el pecho a la lactancia!!!

Beatriz Benito

Soy Beatriz, tengo 51 años. Hace un tiempo, cuando recibí la hermosa noticia de que iba a ser abuela, decidí formarme como “doula” para acompañar a mi hija y reviví el maravilloso mundo de la maternidad, eso me llevó a querer seguir y continúe con la formación de preparadora prenatal, mientras estudiaba redescubrí la lactancia y me sorprendí, porque a pesar de haber amamantado a mis tres hijas, había muchas cosas que desconocía, y otras tantas que no eran como pensaba. El tema me atrapó y busqué cómo seguir capacitándome y encontré la Asociación Amamantarg de la que ahora soy parte, me formé como consultora en lactancia materna y como coordinadora de grupos de apoyo y tengo a cargo ahora el de San Rafael. Quiero invitarlos a conocer este maravilloso mundo que es la lactancia, el alimento inigualable, inimitable que nos ha hecho sobrevivir como especie y que hoy en día todavía no es valorado, que le da a nuestros niños y a sus madres innumerables beneficios tanto para su salud física como emocional.

 

 

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