¿Para qué queremos unas horas más?

 

El domingo tenía que comenzar otro viaje. A Malargüe. Horas antes las redes sociales me habían dado la noticia: accidente en La cuesta. Ruta cortada.

Me acerqué a la boletería que me había vendido mi pasaje. La cola que estaba allí era larga y entre gente que deseaba que le devolvieran el monto de algún que otro pasaje, o que intentaban, cómo en mi caso, saber en qué nuevo horario podían organizar mi salida, había que esperar más de lo habitual.

Volví a casa unos 30 minutos después con una sensación de felicidad y tristeza. Feliz de poder encontrar en ella a mis hijas. Abrazarlas. Saber que no había cambiado nada desde el momento en que había salido.

Y esta sensación me ha durado hasta ahora. Y creo que bien tiene que ver con lo que es esta columna y lo que quiere transmitir.

Si yo, o quién fuera, pudiera regalarte 24hs semanales para vos, sólo para vos. A qué destinarías esas 24hs. Qué sería tan importante que tendría tu atención por 24hs, y te haría echar en falta esas 24hs el resto de la semana.

Ya lo tienes, ¿no? Puedo preguntarte qué es. Ahora dime para qué quieres esto.

Lo tienes.

Dime con quién compartes ese para qué.

Si respondiste a mis anteriores preguntas, solo quiero decirte que creo que me estabas mintiendo. Si respondiente que tus 24hs las ibas a destinar a algo, digamos; hacer ejercicio, o comenzar un nuevo estudio, o un nuevo negocio…y luego cuando al responder el “para qué” resultó que había algo más,  distinto, es que me estabas  mintiendo.  Sí, nos mentimos muchas veces.

Nos mentimos diciendo que vamos a trabajar toda la vida para tener una dos décadas de seguridad, la vejez y la jubilación, nos mentimos cuando decimos que queremos estar seguros por eso buscamos un trabajo sin riesgos, nos mentimos cuando decimos que queremos hacer esto o aquello pero siempre la excusa es no tengo tiempo, o lo haré cuando tenga más tiempo (¿cuándo será eso?), nos mentimos cuando decimos que estamos haciendo todo lo que hacemos cada día pero al fin de cuentas eso es algo que hacemos mientras salga algo mejor…y así podría seguir.

Situaciones como la muerte nos ponen directamente con la situación más incómoda de la vida, decidir que esto  que estoy haciendo ahora es verdaderamente lo que necesito, lo que quiero.

Otras veces he dicho que en esta columna lo importante de que tengas objetivos. Que esos objetivos sean medibles, que sean reducibles a parte más pequeñas. Pero puedo ver, en mí mismo, por mi experiencia personal, que estos objetivos no fáciles de llevar a cabo y siempre tienen un “para qué” más allá. Que me sirve de excusa. Eso implica que nuestros objetivos no nos trascienden, no nos hacen estar más allá de nosotros mismos, y el compromiso desde uno mismo para uno mismo siempre es más difícil de asumir. Es más chiquito y por eso mismo más fácil de desvalorizar. Y procrastinizar. Postergar.

Y si eres de esta ciudad pudiste comprobar el poder de los “para qué” que nos transcienden; ver cómo en cuestión de segundos la ciudad toda se ponía al servicio y cuidado de un grupo de pequeños, sin preguntarse el “por qué” ni la ganancia que podía traerle esto.

Imagina el poder de unos “para qué” así en tu vida, rodeado de personas así en tu vida. Ahora mismo te crees capaz de crear, desde cada uno de la posibilidad que somos para el otro, estos “para qué”, que nos superen a nosotros mismos más allá de nuestras limitaciones. Imagina a dónde podrías llegar. A dónde podríamos llegar.

Diseñemos objetivos no desde lo que somos hoy, sino de lo mucho que podemos ser. No hay límite para los grandes equipos.

Necesitas ayuda para esto, necesitas quién colabora a diseñar esos objetivos, quieres quién te ayude a priorizar estos “para qué” y  a definir de dónde saldrán las horas para ellas, puedes pedir ayuda, siempre hay gente dispuesta a ello o puedes asistir a alguno de mis talleres.

Pablo González Quatro

Cansado de Ser llamado Vago, escribo para darle SENTIDO a todo el tiempo que me paso procastinando. Y comparto lo que se me ocurre de vez en vez, para evitar la procastinación y hacer + con Menos. A veces hago de Consultor sobre gestión del tiempo y productividad personal y de equipos. Aplico la filosofía "Lean" aplicada a todos los ámbitos de mi vida, en cada momento para asumir la incertidumbre de los cambios que afrontamos cada día. Amo el minimalismo, me siento atraído por el “kaizen”. Ayudo a personas que han decidido tomar consciencia de cómo usan su tiempo, y transformarse. A través de talleres, seminarios y mastermind.

 

 

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