¿Las horas de tu día se están yendo en tus prioridades? El único secreto para que nunca más te falte el tiempo

 

Después de unos días sin escribir mi columna vuelvo a Ojos de Café, espero que la hayas echado en falta.

Tuve hace unos días una de esas llamadas que te ponen a pensar. Ya sabes de esas que se meten en tu cabeza y se ponen a dar vueltas todo el día. Se llevan todo por delante. Específicamente era una propuesta que implicaba dejar mi familiar  por seis meses.

Y tomar la decisión parecería muy fácil, cuando no estás pasando un proceso de transformación y reinvención laboral, y cuando tienes muy claras tus prioridades. Es que esta simple llamada me  ponía en un camino de dos opciones, eran para mí una decisión de cómo quería pasar los próximos meses de vida. Con quién y para qué. ¿Te ha sucedido alguna vez sentir que esa decisión por pequeña que sea transformará tu vida desde ahora?

Y sabes qué, esas simple llamada, que se resolvía con un sí o un no, me llevó dos días de dale que dale, pensar que pensar. Eso es lo que llamamos procastinación. La pregunta sería entonces, ¿cómo impacta eso en tu gestión del tiempo?

Pues empiezas a postergar para ocuparte de esa preocupación. Y luego viene la decisión. El caso es que en esos días, dejé de hacer cosas. O dejé de lado lo que creí que podía postergar.

Y justo de eso quería hablar hoy, de esa sensación que nos invade cuando hay que decidir y cómo gestionar esa toma de decisiones para sentirte aliviado.

 Laura Vanderkam consultora de productividad, escritora y un referente en esto de gestionar nuestro tiempo, contaba en una charla TEDex que una vez  había llegado tarde a su propia charla sobre gestión del tiempo. Y con qué cara se sube uno a un escenario a decirle a la gente cómo manejar su gestión del tiempo.

¿Y esto la desautorizaba para hablar con su público?  No, para nada. Y esto  nos muestra la productividad es algo de cada día. Cada día es una oportunidad para aprender  cómo gestionamos nuestro tiempo.

Más allá de esto, una de las primeras buenas noticias que tengo  para darte, es que  Laura Vanderkam  tiene cuatro hijos, marido y casa, es conferenciante  y además, escribe. Es humana.

 Mientras escribía su libro, realizó un  estudio que consistía en consultar  a 1001 mujeres. Mujeres muy muy ocupadas. Un ejemplo de esas mujeres es el caso de quien llega por la noche de un miércoles a su casa y encuentra su sótano inundado y sin agua caliente en casa. ¿Entonces qué hacer? Entre desagotar el sótano, al otro día llamar al plomero y luego organizar el cambio de la alfombra, consumió siete horas. Siete horas de una semana muy ocupada.

¿De dónde habían salido esas siete horas? Si antes de este incidente, le preguntaban a esta mujer si podría tomar siete horas de su semana la respuesta habría sido: no. ¿Por qué no? Porque estaba muy ocupada. En mi caso de dónde había salido las horas para quedarme pensando en la decisión que quería tomar. Y la capacidad para postergar y prestar atención a esa propuesta únicamente. Habíamos priorizado esas situaciones emergentes.

En el mismo estudio Laura entrevisto a otra mujer, una dueña de una pequeña empresa que además tiene seis hijos y todo lo que implica esto. Si tienes hijos lo sabes. Cuando quiso entrevistarla, dio con que no podía atenderla. La razón, estaba dando una caminata. Y esto se explicaba por la simple razón de que cada minuto que pasaba en su vida era su elección. Y en lugar de decir no hago esto o aquello porque no tengo tiempo, decía, yo no elijo hacer esto porque no es una prioridad para mí.

En otras palabras, la conclusión a la que llega Laura, y comparto, es que el tiempo es una elección, siempre; y como somos personas inteligentes,  somos capaces de poner en nuestras vidas las cosas que se merecen estar allí.

Pero entonces qué hago cuando un día u otro eso no sucede, cuando no pongo allí lo que quiero que esté allí. Qué te pasa a vos, cuando no pones en tu vida lo que querés que suceda en ella. ¿Cómo se siente? ¿Es agradable?  

¿Las horas de tu día se están yendo en tus prioridades? Si es sí, y esas prioridades estaban fuera de tu plan, dime: ¿por qué no estaban en tus planes entonces? La única manera de saberlo es analizar cómo te sientes, qué emociones te están cruzando en ese momento al decidir cuáles son tus prioridades.

Si estás leyendo esto repite conmigo estas dos frases:

“No tengo tiempo para hacer (completa aquí con lo que sea que quieras hacer)…porque tengo (aquí pon lo que tú quieras: hijos, trabajo, amigos, pareja, lo que sea)”

Y luego repite conmigo:

“No hago esto porque estas son mis prioridades (completa aquí con lo que sea) y  No hago esto otro porque hoy no es mi prioridad”

De golpe y solo con enunciarlo diferente, has hecho un cambio. Cómo te sientes, qué emociones te están cruzando en ese momento al enunciarlo distinto,  ¿ves más claro cuáles son tus prioridades?

Decidir cuáles son nuestras prioridades y mantenernos en ellas es algo que realizamos cada día, si alguien me hubiera recordado eso hace dos días así de claro me hubiera ahorrado varias horas al día. ¿Sabés cuáles son tus prioridades? ¿Sabés cuántas horas no estás poniendo en ellas?  Una vez que las tengas bien claras, podemos comenzar a definir de dónde saldrán las horas para ellas.

Pablo González Quatro

Cansado de Ser llamado Vago, escribo para darle SENTIDO a todo el tiempo que me paso procastinando. Y comparto lo que se me ocurre de vez en vez, para evitar la procastinación y hacer + con Menos. A veces hago de Consultor sobre gestión del tiempo y productividad personal y de equipos. Aplico la filosofía "Lean" aplicada a todos los ámbitos de mi vida, en cada momento para asumir la incertidumbre de los cambios que afrontamos cada día. Amo el minimalismo, me siento atraído por el “kaizen”. Ayudo a personas que han decidido tomar consciencia de cómo usan su tiempo, y transformarse. A través de talleres, seminarios y mastermind.

 

 

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