La escuela como reflejo de la sociedad

 

Disiento de esa posición que toman ciertas personas que dividen su forma de ser según donde están o lo que están haciendo, justificando que para el trabajo tienen una postura distinta a la que tienen cuando están con los amigos y ni hablar cuando están con su familia o en la intimidad. 

        

         Una persona por más que crea ser diferente en los distintos ambientes en los que se maneja, se autoengaña. Ciertos rasgos psicológicos característicos de las personas se expresan de diferentes formas en los distintos ambientes. Es como pensar que por cambiar de color del traje, cambio como persona. Esto no es así. Podremos estar más presentable con un traje que con otro, pero seguimos siendo la misma persona y por consiguiente al actuar se expresarán nuestros rasgos psicológicos que nos caracterizan de igual o diferentes formas.

 

         Si uno observa el mundo que nos rodea, puede ver la maldad, la violencia y la corrupción existentes en general. Si nos preguntan: ¿Ves maldad? ¿Ves violencia? ¿Ves corrupción?, afirmaremos que sí sin titubear un segundo. Pero si la pregunta no las formulan dirigiéndose a nosotros, ¿Sos malo? ¿Sos violento? ¿Sos corrupto?, seguramente contestaremos que no. También rápidamente y creo que más rápido aún porque a nadie nos gusta que nos traten de malos, violentos y mucho menos corruptos.

 

         Hay un tema que no es menor y es el de la vara con la que medimos las cosas. Esa vara es diferente en cada persona y en los diferentes ámbitos en los que nos manejamos. Hay cosas que cada uno cree que parecen estar bien o mal para todos, como por ejemplo lo es robar o matar, pero lamentablemente no es tan así. Pongo estos ejemplos, robar y matar, porque son claros de que en el fondo hay algo que no está bien. Quiero ser claro en estos que estoy tratando de transmitir. Robin Hood era un ladrón, pero para él y para muchos estaba bien lo que hacía,  porque robaba a los ricos para dar a los pobres. Si te pregunto: ¿robar está mal? seguramente contestas que sí, pero si te pregunto: Robin Hood, ¿Está mal lo que hacía de robar a los ricos para dar a los pobres? No creo que me contestes con tanta seguridad y rapidez que sí. Lo mismo podría hacer con el tema de matar, la única forma que se justifican las guerras es creer que matar está bien y que soluciona algo.

 

         Los términos bien y mal sirven para justificar o condenar las situaciones que vivimos. Normalmente nos manejamos con estos dos términos en el actuar de nuestra vida. Opinamos, criticamos y hacemos según la concepción que tenemos de las cosas si están bien o mal, pero a modo de Reflexión: ¿De quién es la vara con la que medimos si algo está bien o mal? Vivimos de extremo a extremo y nos cuesta comprender el porqué de las cosas, justificamos y condenamos por no comprender las situaciones vividas.

 

         En nuestras vidas como seres individuales nos falta reflexión, por consecuencia, vivimos en una sociedad carente de reflexión. En todas las publicaciones he nombrado esta bella palabra que es la reflexión instando a la misma pero nunca le he dedicado un momento para compartir su significado y el origen de la misma.  En esta publicación, como cierre de un ciclo, dedicaremos unos párrafos a esta bella palabra.

 

         La palabra reflexión viene del Latín reflexio, donde el prefijo re indica hacia atrás, de nuevo, y flex del verbo flectere que significa doblar, desviar y el sufijo io que indica acción y efecto. O sea (volver a doblar)

 

En física se llama reflexión, cuando los rayos de la luz que llegan a una superficie de una sustancia, son devueltos nuevamente con un ángulo igual al de incidencia, llamado ángulo de reflexión.

 

En óptica, reflexión se refiere al fenómeno por el cual un rayo de luz que incide sobre una superficie es “reflejado”. El ángulo con la normal a esa superficie que forman los rayos incidentes y reflejado son iguales. Se produce también un fenómeno de absorción diferencial en la superficie, por el cual la energía y espectro del rayo reflejado no coinciden con la del incidente. El rayo incidente en óptica es aquel rayo que entra a un medio formando un ángulo de incidencia con la normal y se transforma luego al rayo refractado o reflejado dependiendo del caso.

 

En mecánica ondulatoria y acústica hay un fenómeno idéntico al de la reflexión óptica. En este caso, lo que se absorbe o refleja, ya no es luz, sino ondas.

 

En geometría es el proceso de trasladar o copiar todos los puntos de una figura a otra posición equidistante de una recta denominada eje de simetría. El resultado final es una imagen especular de la original.

 

En la meditación aparece la palabra reflexión. Meditación proviene del latín meditatio y hace referencia a la acción y efecto de meditar (enfocar atentamente el pensamiento a la consideración de algo). El concepto está asociado a la concentración y a la reflexión profunda. También lo hace en la Filosofía, que es algo obvio que aparezca, porque sin reflexión no hay amor y sin amor no hay Filosofía.

 

Ahora bien, si empezamos a reflexionar valga la redundancia sobre la reflexión, si nos preguntamos ¿Qué es la reflexión?, o qué quieren que hagamos cuando nos dicen ¿has reflexionado sobre el asunto?, y teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, trataremos de comprender el significado de la misma. Voy a dar una opinión muy particular, creo que podríamos cambiar muchos de los procesos involutivos que tenemos como sociedad si comprendemos y ponemos en práctica el significado de reflexión.

 

En las diferentes definiciones que hemos dado sobre reflexión, podemos concluir que la misma es algo que parte de un lugar, golpea contra un objeto, se desvía y vuelve hacia su lugar de origen. Por poner un ejemplo esclarecedor, utilizaremos el del “Espejo”. Cuando nos miramos en el espejo, este nos devuelve “reflejado” una imagen proyectada de lo que somos físicamente. Podríamos empezar a conceptualizar que la reflexión es hacer un análisis de nosotros mismos viéndonos reflejados en el espejo de nuestra vida: el mundo que nos rodea. Si lo relacionamos también con publicaciones anteriores y vemos que tenemos nuestro mundo interior (pensamiento sentimiento y emociones), estamos en condiciones de decir que nosotros para expresarnos en el mundo que nos rodea emitimos algo de nuestro mundo interior, que golpea contra un objeto del mundo que nos rodea, y este último nos “refleja” lo que emitimos.

 

 

Acá voy a tener que hacer un paréntesis y tocar un tema que he ido dilucidando en las publicaciones anteriores y que aclararé para poder seguir con el análisis de la reflexión, y es la conceptualización de lo que somos los seres humanos. Como ser humano somos un conjunto de energía, de más está decir que el pensamiento, la emoción y los sentimientos son energía, y que los demás la captan. Que nuestro cuerpo físico es un vehículo de expresión, gracias a él podemos expresar nuestro mundo interior al mundo que nos rodea y captar el mundo que nos rodea a través de nuestros sentidos.

 

También sabemos que toda energía que se emite y se refleja no vuelve como salió. Hay cosas que al ser golpeadas emiten su energía y modifica a la energía que las golpeo y quedan también ellas modificadas y el reflejo viene impregnado con la energía del objeto golpeado.

 

Después de hacer este paréntesis volvemos para ir terminando con la conceptualización de lo que es reflexión, y entra un punto muy importante a tener en cuenta: ¿Qué es lo que recibimos del mundo que nos rodea? Hay que empezar a diferenciar:

  • por un lado, lo nuevo que viene del mundo que nos rodea
  • y por el otro, el reflejo que llega de lo que nosotros emitimos de nuestro mundo interior al mismo.

 

Sino diferenciamos estos dos puntos, qué es lo nuevo y cuál es el reflejo, seguramente estamos viviendo en un mundo creado por el reflejo de nuestras energías (pensamiento-emoción-sentimiento), y no conocemos en realidad el mundo que nos rodea.  

        

         Se hace necesario e impostergable hacer un cambio en la educación de nuestros niños, adolescentes, jóvenes y en nosotros, los adultos también, para que el reflejo de la escuela en la sociedad sea diferente a lo que es hoy. Pero esto requiere de un trabajo de reflexión, de todos como personas individuales que vivimos en sociedad.  

 

 

         Vale la pena reflexionar sobre:

-        ¿Qué emitimos, como seres humanos, de nuestro mundo interior al mundo que nos rodea?

-        ¿Qué es lo que captamos del mundo que nos rodea? ¿Es la realidad de lo que pasa en el mismo? O ¿Es un reflejo de lo que emito al mismo desde mi mundo interior?

-        Muchas veces nos quejamos del mundo que nos rodea pero: ¿Es problema del mundo que nos rodea? o ¿El problema es el reflejo de nuestro mundo interior?

 

         Y para ir cerrando este ciclo de publicaciones, es necesario que reflexionemos, meditemos, oremos sobre ¿qué es lo que nos pasa como humanidad? y “pongamos un poco en duda esas imágenes que hoy recibimos del mundo que nos rodea que dicen ser la realidad del mismo”.

        

         Es indispensable desconectarnos a diario del mundo que nos rodea para conectarnos con nuestro mundo interior, y así ordenar dentro del mismo lo que cargo en mi interior, analizar qué es lo nuevo que recibimos del mundo que nos rodea y determinar cuál es el reflejo de mi mundo interior; para de esta forma empezar a ver a mis semejantes con un poquito más de amor y comprensión cada día que pasa de nuestra vida.

Roberto Senarega

34 años, Interesado en la Educación y apasionado por encontrar el porqué de las cosas. Amo a mis hijos y a mi señora. Sueño con la utopía de un mundo mejor. Creo en que las soluciones se logran erradicando los problemas de raíz. Agradezco haber encontrado el camino de la meditación. Y como me dijo una vez una querida amiga: “Beto, para vos tu vida es como si fuera un cuento”. Ahhhh me olvidaba, me recibí de Contador público nacional y después de profesor.

 

 

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