Fin de las carreras para galgos: ¿Nuevos paradigmas en torno a la naturaleza?

 

Ahora nomas, hace nada, en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación se aprobó la ley que prohíbe las carreras de perros en todo el territorio nacional, tras diversas discusiones, en una votación que generó opiniones contrarias incluso dentro de los bloques de los diversos partidos políticos. Algunos festejaron, otros se sintieron reconfortados; algunos se ofendieron y enojaron, y a otros la noticia les pasó por al lado.

Lo que no se puede dejar de admitir es que - más allá de las discusiones que pudo haber generado este proyecto en particular - la sociedad está comenzando a fijarse en ciertas cuestiones hasta ahora dejadas de lado. Nuevos paradigmas en torno a la naturaleza. ¿Cuánto habrán tenido que ver al respecto las redes sociales? ¿Qué rol jugaron, o no jugaron, los medios de comunicación en este caso? Lo cierto es que nadie le hubiera interesado (o a muy pocos) el tema de las carreras de perros hace unos, digamos, diez años. Lo mismo puede decirse de los circos con animales o los zoológicos. La semana pasada se realizó el traslado de los últimos animales que quedaban en el predio del viejo zoológico de San Rafael, con lo cual, el mismo ha dejado de funcionar definitivamente. La mayoría lo vivió como un “bueno, por fin; era hora”.

Entonces, las cartas están sobre la mesa. Los derechos de los animales. Derecho a vidas dignas, a ser respetados, a ser tratados como individuos y no como cosas. Son muchos siglos vividos bajo el paradigma del hombre como ser superior, como amo y señor de la naturaleza, “dueño de todo lo que puedas ver” como cantaba Sting en alguna canción. Y es por eso que no puede esperarse que los cambios ocurran rápidamente. Quiero decir: la aprobación de la ley, el cierre de los zoos creo que deberían ser tomados como símbolos, como indicadores, como puntos importantes, pero que en realidad, deberían ser secundados por cambios profundos en la manera de pensarnos como especie, una especie más dentro de las tantas que habitan este planeta. Esto es lo difícil, y va a requerir mucho tiempo, trabajo y educación.

Podemos votar mil leyes que regulen y sancionen el tirar basura en la calle, pero de nada sirve si cada vez que comemos un caramelo el papel va a la vereda en lugar del bolsillo. Hay que incorporar los hábitos.

Pero por algún lado había que empezar. Creo que es para esperanzarse, con prudencia, y ver como se han de desarrollar los acontecimientos. Podemos después discutir si otras especies no merecen el mismo tratamiento; quizás existan otras situaciones tanto peores que las carreras de galgos y su ambiente en las que otros animales son maltratados. No sé si hay intereses políticos, o hasta económicos en estas movidas. Tampoco sé si de haberlos, eso es malo o bueno.

Mientras tanto, como decía uno, “pongamos el carro en movimiento, que los melones se acomodan solos”

Sebastián Ortiz

Sebastian Ortiz, clase 1976, de Ciudad Jardín, El Palomar, Bs As. Veterinario de la UBA. Dedicado actualmente a la clínica y cirugía de pequeños y grandes animales, ex guardavidas, admirador de la música británica, guitarrista aficionado . Lector ocasional de la obra de Fontanarrosa y de Dolina.

 

 

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