El periodismo en tiempos de cólera

 

El desafío de tener por delante la difícil tarea de “contar” que es lo que pasa, expone al periodismo actual a diferentes circunstancias que nos hacen re pensar el concepto de la información.

La digitalización de estas noticias nos ha llevado a observar que muchas veces se prioriza la inmediatez que la veracidad de los contenidos y esto, genera grandes confusiones dentro de la sociedad.

San Rafael no queda ajeno a esto, somos todos parte de un sistema que funciona casi como puede y que encima, parece no tener límites de ningún tipo. Cualquiera puede publicar un tweet y esto se convierte en noticia minutos después.

La amplitud de posibilidades a la hora de elegir que leer, es sin dudas una ventaja para el lector. Poder elegir qué es lo que quiero leer y por qué. Pero a su vez, expone al lector frente al riesgo de saber que mucha de la información que da vueltas por internet, no está verificada, es simplemente un rumor o incluso algo peor.

El caso Fortunato dejó expuesta la cruda verdad de que no todos valoran primero a las personas, que a los clics en una computadora.

Dijeron mal su nombre, su edad, su estado. Dijeron mal casi todos los datos que rodeaban a la tragedia vivida por él, su familia, sus amigos y todos aquellos que lo conocieron.

Si se llama Gastón o Genaro, para algunos pareció ser un dato irrelevante y esto pone en evidencia que el fin de ese tipo de contenido no es informar, sino más bien lograr que la gente lea la nota, como sea.

Aquellos jóvenes que de a poco se acercan a la noble profesión de ser un contador de historias y sucesos reales, tienen por delante el desafío de no sumarse a esta ola de morbosidades que nos acosan permanentemente.

Siempre se menciona a la educación como pilar fundamental para del crecimiento de una nación. Hoy, sería prudente comenzar a comprender que los medios de educación también influyen sobre la educación. Éstos educan, día a día, minuto a minuto.

El mensaje que dejamos como medios de comunicación, debe ser relevante en materia educativa. Millones de personas leen estos portales, millones de personas reciben influencias por estos portales.

Cuidemos las palabras, porque muchas veces hacen más daño que el mismo filo de un cuchillo.

Martín Falcone

Martín Falcone, 28 años, director editorial de Ojos de Café.

 

 

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