Día de la Democracia: Nota de opinión por Adrián Reche

 

El 15 de septiembre de 1997 la Unión Interparlamentaria adoptó la Declaración Universal sobre Democracia que reafirma sus principios y los elementos y prácticas necesarios para un gobierno democrático. Es por ello que desde 2008 se celebra en esta fecha el Día de la Democracia

 

Columna por Adrián Reche, senador provincial.

 

Calle de doble sentido: el pueblo habla, el dirigente responde

La Democracia grita desde su etimología que es el “gobierno del pueblo”, el sistema del “cratos” (poder) para el “demo” (pueblo), una calle de ida y vuelta, la cual nunca debe ser turbada por ningún obstáculo.

Nos podríamos preguntar, primero, quién es pueblo. Término muy abstracto donde se contiene desde la realidad geográfica, pasando por sus habitantes sean niños, jóvenes o adultos, sean indigentes o trabajadores, sean dirigentes o dirigidos, hasta llegar a la idea suprema de Pueblo como algo bueno. Y este pueblo pide ser gobernado como él ve las cosas.

Entonces debemos interrogarnos en segundo lugar ¿cómo es posible un gobierno pretendido desde tanta heterogeneidad? Y la respuesta por sencilla no deja de ser profunda. Intentemos repensar nuestros principios.

El término pueblo así de abstracto representa una realidad muy concreta: el bien de todos y de cada uno de sus habitantes, e Bien Común. Non tantum vivant sed bene vivant, así lo definía Santo Tomás de Aquino a ese bien de todos y para todos (no sólo que la gente viva, sino que viva bien).

Con lo cual, la evidencia de la vida y la sabiduría de los Antiguos y mayores nos ponen en la respuesta del gobierno pretendido por la heterogeneidad que no debe olvidar a nadie en ese barco que resulta ser el pueblo y que debe dirigirse a buen puerto.

Ya no sería democracia esa imagen de la película Matrix, dirigida por las hermanas Wachowski y protagonizada por Keanu Reeves, donde el pueblo conectado al sistema es alimentado con las personas que la maquinaria telemática (the matrix) decreta inservibles, marginales, y son triturados para llevarlos por cordones umbilicales a los otros que viven del sistema.

Por el contrario, la democracia debe ser festejada por todos; los agraciados de la naturaleza por su inteligencia y habilidad para el éxito, y los menos talentosos que sólo pueden colaborar con las ideas y eficacias de los otros. Festejan la democracia todos porque ¿quién es el que se acredita el valor de verdadero democrático en desmedro de otros? Además, sólo el que daña a los otros a sabiendas y sin arrepentimiento puede ser apartado del festejo del Bien Común, triste realidad de sombra, aunque derivada de la democracia que cuida a los propios.

La democracia consiste, por lo tanto, en un feed-back constante de respuesta al clamor del pueblo por su propia felicidad en el Bien Común que debe ser buscada eficazmente por los gobernantes puestos por el mismo Pueblo sólo para esta misión: demo-cratos.

 

 

 

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