Cómo ganar una hora al día para hacer lo que quiera.

 

¿Cuál es el secreto para tener tiempo y poder hacer eso que me da la gana?

Hace mucho, en 1939, la “Metro Goldwyn Mayer” produjo una película que hoy es icónica: “El maravilloso mago de Oz”. Basada en la novela infantil de Frank Baum esta película vino a ser la única película que vi donde aparecía Judy Garland.

Si no conoces la historia, seré breve, una niña llamada Dorothy,  arrastrada por un tornado es llevada lejos de su casa, para regresar debe encontrar a un mago, Oz, que tiene el poder. En su camino se encontrará con un León, que quiere ser valiente, un Hombre de Hojalata que quiere tener un corazón y un Espantapájaros que quiere ser más listo. Al fin de muchas peripecias, logran llegar a la ciudad Esmeralda, donde habita este mago; para descubrir que es un farsante. Y que han estado buscando una quimera…

Y todo esto no tendría nada que ver con lo que explico de gestión del tiempo sino fuera porque esta película tiene  moraleja. Y del mensaje de esta película  quería hablarte hoy.

Me he topado con gente que pasa por los talleres y luego de realizar los ejercicios, proponerse hacer algo y luego irse, me dice, Pablo al final no hice nada de lo que te había dicho que iba a hacer. Y yo asiento con la cabeza,  es obvio que eso va a suceder. Y aquí viene la moraleja de la película.

Al finalizar la aventura de Dorothy, resulta que Oz toma vuelo en un globo, y por una suerte de casualidades Dorothy se queda en tierra. Mientras el mago levanta vuelo. Dorothy un poco conmovida queda resignada a no poder volver a casa.

Glinda, una bruja buena,  le hace saber que dando tres golpes con sus zapatillas rubí y repitiendo  una frase mágica podrá volver a casa… ¿por qué no se lo había dicho antes? Tanto para Dorothy como para sus amigos lo importante es tomar el Camino Amarillo.  Cada uno de los personajes al hacer este camino se empoderó de sí mismo, se hizo responsable de lo que estaba buscando.

A veces lo importante es dejar nuestra forma de decirnos que no podemos. Y esperar un Mago.  Empoderarnos y hacer conscientes cuántas horas tiene nuestro día. Y para qué necesitarías más. Necesitas unas horas más para escribir, o para leer, o para tomar una decisión importante…y  sino no tienes claro ese punto, la única manera de saberlo es estar en el camino.

Y cómo sé qué esto da resultado. No lo sabes, pero no lo sabrás si estás paralizado. Desde dónde estás hasta ahora a donde querrías estar hay  una X cantidad de horas de práctica. Lo que buscamos es salir de lo que se denomina “parálisis de análisis”. Dejar de ser racional, midiendo tu tiempo por las ocho horas para esto, las ocho horas para aquello otro y así.

Una vez que estés en el camino amarillo, puedo asegurarte que van a pasar cosas. Si estuviste postergando esta decisión durante un tiempo, es probable que sientas algo de euforia y también inseguridad.

Toma referencia desde dónde partiste y a dónde estás hoy. Tienes que medir. Lo que no se mide no se puede mejorar, es casi un mandato en productividad.

Querías una hora para hacer ejercicio. O necesitabas unas horas para reflexión espiritual, o volver a disfrutar con tu pareja.

Pues ya tienes un horizonte. Bloquea antes que nada en un calendario, mientras más bonito mejor, eso hará que te den ganas de verlo cada día. Bloquea los cuadrantes de tiempo que vas a destinar para eso. Puede parecerte muy tonto, pero por qué no anotar “hora para mí”, o “siesta reparadora” y dejarlo como prioridad.

Ahora cada día cuando alguien venga a interrumpir ese espacio que haz destinado a esto, usa una maravillosa herramienta di que “No”, de la misma manera que si tu estuviera agendado la reunión con la celebridad más importante de tu vida.

Y lleva un registro de cómo te sientes con esto, te sientes coherente, sientes que no te gusta lo que ves. Pues cámbialo nuevamente poniéndote a andar.

Si ya tienes eso y necesitas unas horas más, podemos hacer algo al respecto, pero primero ponte en el camino.

Pablo González Quatro

Cansado de Ser llamado Vago, escribo para darle SENTIDO a todo el tiempo que me paso procastinando. Y comparto lo que se me ocurre de vez en vez, para evitar la procastinación y hacer + con Menos. A veces hago de Consultor sobre gestión del tiempo y productividad personal y de equipos. Aplico la filosofía "Lean" aplicada a todos los ámbitos de mi vida, en cada momento para asumir la incertidumbre de los cambios que afrontamos cada día. Amo el minimalismo, me siento atraído por el “kaizen”. Ayudo a personas que han decidido tomar consciencia de cómo usan su tiempo, y transformarse. A través de talleres, seminarios y mastermind.

 

 

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