Cómo escuchar dentro de una caja mejora la gestión del tiempo

 

Son las cinco de la tarde de este jueves…y no solo estás cansado de la semana que está pasando sino que además tenés que bajarte del auto, vas a una reunión. Puedes cambiar la palabra reunión por clase, o por horario de trabajo…el contexto lo defines vos.

Y sabes que vas a estar por lo menos 40 minutos charlando con esa persona, lo más seguro es que escuches su vida y que en algún punto de la conversación tu mente vuele a tu casa, a todo lo que te quedó por hacer, a lo que aún no ha quedado terminado y a las llamadas que tienes que hacer al salir de ahí, y entonces empiezas a sentir en el cuerpo que el tiempo corre.

Ahora hagamos el ejercicio inverso. Imagina que estás en el mismo lugar que mencionamos antes, y ahora en lugar de estar pensando en lo que no has realizado aún o lo que queda por hacer, estás presente ciento por ciento en ese momento. Estás escuchando todo lo que te dice la persona con la que estás hablando, estás escuchando lo que dice y lo que no dice, y como estás escuchando todo eso, puedes ser capaz de gestionar las necesidades de esa persona y preguntar, y por eso mismo, saber hasta dónde esta charla se articula con tus necesidades y metas.

¿Cuál de estas dos opciones crees que sería el mejor mundo posible si tuvieras que tomar decisiones?

Ahora, cómo lograr esto. El truco está en poder primero hacer lo que no solemos hacer. Escuchar. Y eso es un ejercicio que puedes hacer en cualquier momento. Tener una caja de pruebas para escuchar es una opción. Para escuchar la primer opción sería definir qué estoy dispuesto a escuchar y qué no, esos son mis límites de prueba. El otro ejercicio es una vez definido estos límites, apagar todas las voces que están en mí, cuando escucho. Pero creo que para eso la caja será tu primer lugar para reconocerlas. Saber cuáles son y qué están haciendo ahí. ¿Verdaderamente las quieres tener ahí? ¿Para qué las quieres?

Por último, se consciente de reconocer cuándo estas en un contexto y cuándo en otro. Eso te permitirá estar presente y resolver en cada uno de esos contextos, para resolver ahí. Si estas en el trabajo, solo resuelve allí lo que tengas allí, y si estás en otro contexto, resuelve lo que tengas que hacer en ese contexto. Si el contexto se hace difuso, definirlo con una música o una cierta prenda, es una opción para definir este lugar al que puedes entrar o del que puedes salir con este gesto simbólico.

Bonus: cada vez que estés realizando cualquier actividad, además de usar cajas de prueba para prepararte y medir como lo pasas, también ponte una caja de tiempo…pero de eso te cuento en la próxima. 

Decidir cuáles son nuestras prioridades y mantenernos en ellas es algo que realizamos cada día. ¿Sabés cuáles son tus prioridades? ¿Sabés cuántas horas no estás poniendo en ellas?  Una vez que las tengas bien claras podemos comenzar a definir de dónde saldrán las horas para ellas.

Si ya tienes eso y necesitas unas horas más, podemos hacer algo al respecto, pero primero ponte en el camino.

Pablo González Quatro

Cansado de Ser llamado Vago, escribo para darle SENTIDO a todo el tiempo que me paso procastinando. Y comparto lo que se me ocurre de vez en vez, para evitar la procastinación y hacer + con Menos. A veces hago de Consultor sobre gestión del tiempo y productividad personal y de equipos. Aplico la filosofía "Lean" aplicada a todos los ámbitos de mi vida, en cada momento para asumir la incertidumbre de los cambios que afrontamos cada día. Amo el minimalismo, me siento atraído por el “kaizen”. Ayudo a personas que han decidido tomar consciencia de cómo usan su tiempo, y transformarse. A través de talleres, seminarios y mastermind.

 

 

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