Ortorexia: Cuando "comer sano" supera el límite de lo normal

 

En los últimos años, ha cobrado mucha importancia la alimentación sana, ya sea para prevenir futuras enfermedades o para curarlas. Sin embargo, esta conducta puede transformarse en una obsesión y convertirse en un trastorno alimentario llamado “Ortorexia Nerviosa”.

Este trastorno, poco conocido, está en constante aumento y se caracteriza por una obsesión por la calidad de la comida y no por la cantidad, como sucede en otros trastornos alimentarios como bulimia y anorexia nerviosa.

Las personas que padecen ortorexia, elaboran sus propias reglas alimentarias, autoimponiéndose una dieta libre de grasas, conservantes o colorantes porque consideran que estos elementos las transforman en impuras. También ejercen un gran autocontrol para seguir la dieta, pudiendo llegar a sentirse superiores, por la fuerza de voluntad que tienen para no consumir determinados alimentos. Generalmente son personas que siguen algún ritual alimentario, dietas fitness (sin respaldo y evidencias científicas).

El consumo de grasas les produce miedo, pudiendo llegar a desarrollar fobias.

Debido a que los pacientes con dicha patología dejan de comer alimentos esenciales porque creen que no son “puros”, se producen en el organismo situaciones clínicas por carencias nutricionales, por ejemplo anemia, osteoporosis, afectando seriamente la salud.

Generalmente, estas personas tienen perfiles característicos como:

- Dedican más de 3 horas para organizar su alimentación.

- La alimentación sana aumenta su autoestima.

- Prefieren comer alimentos que consideran sanos, renunciando a comer todo aquello que les gusta.

- Se sienten culpables cuando se salen de la dieta.

- Se aíslan socialmente y solo se sienten seguros cuando comen comida sana.

Comer de forma saludable es un beneficio para nuestra salud, pero el trastorno se desencadena cuando hay una obsesión, un desequilibrio psicológico, con creencias erróneas sobre determinados alimentos. El tratamiento de esta patología requiere un equipo interdisciplinario, con psicólogos, médicos y nutricionistas para desterrar esta obsesión y desorden alimentario.

 

Sofía Muñoz

Por Sofía Muñoz, 25 sencillos años. Licenciada en Nutrición, pero fanática del chocolate. Aficionada por la educación alimentaria, por enseñar a comer sano, sin preocupaciones, ni culpa, basándome en la importancia de la alimentación para proteger la salud y prevenir futuras enfermedades. Sostengo y defiendo la importancia de educar a los más pequeños para que aprendan a comer bien desde chiquitos, para que crezcan sanos, fuertes y felices. Disfruto de las pequeñas cosas que tiene la vida, una charla con mamá, un mate con una amiga o una visita a la casa de las abuelas. Creo que somos el resultado de los momentos que vivimos y las personas con las que compartimos la vida.

 

 

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