La salud: ¿derecho o privilegio?

 

Por Juan Medaura, argentino, médico especialista en Nefrología e Hipertensión Arterial. Graduado de la Universidad Nacional de Cuyo. Certificado por la American Board of Internal Medicine desde el 2014. Actualmente resido en Nueva York desde el 2010 y trabajo en Harlem Hospital Center.

 

En la última semana trascendió el caso del músico argentino, Daniel Vilca de 36 años, quien mientras estaba de gira  por Bolivia con la banda para la que tocaba tuvo un accidente de tránsito, sufriendo fracturas múltiples en un pie y en la columna vertebral.

 

Este hecho, que inicialmente parece ser de escasa notoriedad pública, tuvo gran repercusión nacional ya que el paciente argentino al estar internado en Bolivia, país que no tiene un sistema de cobertura médica “universal”, se vio en una situación difícil donde el tratamiento y la internación debían ser abonadas en efectivo, resultando en un elevado costo. Esto finalmente devino en la intervención del gobierno de la provincia de Jujuy para trasladar al enfermo y repatriarlo para que se pueda someter a la cirugía indicada.

 

Además, se tuvieron que pagar los gastos de internación en Bolivia que se acumularon durante los días mientras el Sr. Vilca estuvo esperando para poder ser intervenido y analizando sus opciones de tratamiento.

 

El gobernador de Jujuy reprochó al gobierno de Bolivia por su política sanitaria y por la falta de asistencia médica recíproca a los argentinos en su país. La gran mayoría de la opinión pública argentina tiene el mismo punto de vista y ahí yace la controversia.

 

Ahora bien, esto no es nuevo y viene desde hace varios años, no solo Bolivia sino también países como Chile, Perú, México, entre otros, son notorios por tener un Sistema de Salud mayormente privado y donde la intervención del gobierno en el cuidado de la salud de sus habitantes es limitada o nula. Esto lleva a que los pacientes que no tengan “Seguro de Salud” tengan que pagar en efectivo por los tratamientos, gastos de internación, insumos, honorarios, etc.

 

 

MÁS DE JUAN MEDAURA: Editorial: Muertes por Éxtasis, la otra cara de una felicidad sintética

 

Como consecuencia de esto, también es un hecho, que cada año miles de ciudadanos de países limítrofes como Chile y Bolivia, viajen para recibir asistencia médica en Argentina. La gran diferencia es que entre Chile y Argentina existe un acuerdo de reciprocidad en el cual el gobierno Chileno se compromete a hacerse cargo de gastos de sus habitantes en hospitales argentinos.

 

El caso es completamente distinto con Bolivia, donde miles de habitantes de Bolivia se atienden, por ejemplo, en el hospital de La Quiaca todos los años, pero el gobierno de Evo Morales rechazó cualquier acuerdo de reciprocidad al respecto entre ambos países. En el 2017, ya se volvieron tensas las negociaciones entre ambos países y la disputa no se resolvió.

 

Otra arista de este fenómeno es que la razón por la que varios de estos miles de ciudadanos extranjeros se atienden en los hospitales argentinos es para dar a luz. Por esta razón, los hijos son argentinos y cuentan así estadísticamente a pesar de tener padres extranjeros y no calificarían en dicha reciprocidad para la atención médica de los mismos.

 

El Sistema de Salud argentino se jacta de ser “universal”, pero si lo analizamos bien es un modelo híbrido. Es decir, no tiene un único sustento, por lo tanto si la contribución es heterogénea, la atención médica también lo es. No existe un estándar, por lo que hay gran variación en la calidad. Argentina no es Australia, Canadá o el Reino Unido, para nada. En Argentina, dependiendo en qué estado este la situación económica y el nivel de empleo, la asistencia médica va a variar en porcentajes de quien tienen cobertura por Prepagas (Seguro médicos) u obras sociales y el resto, por lo general, los más humildes, recurren al Sistema de Salud Público.

 

MÁS DE JUAN MEDAURA: ¿Es Bueno o Malo Consultar a Dr. Google?

 

Si la economía no anda bien, más gente se vuelca a la asistencia pública y gratuita y el sistema colapsa. Las obras sociales son entidades mutuales, gubernamentales o gremiales, donde suelen haber malos manejos, corrupción y/o restricciones que terminan siendo, en muchos casos, más mediocres que el desabastecido y heterogéneo sistema público.

 

Las prepagas suben de precio y tienen adicionales de acuerdo al estado de salud preexistente y edad del abonado siguiendo el modelo “yanqui”. La primer variable de ajuste por lo general en el Sistema de Salud argentino son los profesionales de la salud, que ganan cada vez menos por el mismo trabajo y se ven obligados a trabajar cada vez más para ganar lo mismo o casi lo mismo, lo cual inmediatamente disminuye la calidad.

 

Yo soy médico en Estados Unidos y veo la diferencia en la remuneración a los profesionales de la salud comparativamente con otras profesiones, lo cual desfavorece significativamente el desarrollo de la medicina en Argentina. Si bien el Sistema Americano es el menos eficiente del primer mundo es a la vez el que impulsa el mayor desarrollo y avance médico. Esto es quizás por la visión de salud como un negocio, un bien, un privilegio más que un derecho, cosa que no estoy de acuerdo totalmente.

 

Es muy difícil quizás trazar esa línea, pero para mí definitivamente la medicina preventiva y la atención en emergencias deben ser un deber de los estados y un derecho de sus ciudadanos, en el que todos contribuyan proporcionalmente pagando sus impuestos con responsabilidad y conciencia. A su vez requiriendo de la inversión de dinero para el desarrollo médico, porque la salud no es gratis, al contrario, es en todo el mundo cara, a pesar de la creencia en Argentina.

 

Todos vamos a requerir atención médica en algún momento y los sanos pagan por los enfermos, es así. Suena como algo utópico en verdad para un país con los niveles de corrupción que tiene Argentina, ojala algún día suceda, pero si a la vez que no se puede proporcionar un cuidado médico apropiado a nuestros ciudadanos, encima cargamos con la atención gratuita de miles de ciudadanos extranjeros sin reciprocidad el país de origen (fuera de una crisis humanitaria obviamente) la situación será aun peor.

 

 

Dejanos tu comentario

 

También te puede Interesar