Ilusiones robadas: Respetemos el parto

 

Una mujer está viviendo el momento más esperado desde hace nueve meses, está pujando. Busca a su alrededor la mano de su compañero con el que soñó esta secuencia una y mil veces. Pero no está, no lo dejaron pasar.

Una mujer ingresa porque está en trabajo de parto, necesita moverse para aliviar sus contracciones, para poder seguir el ritmo que su cuerpo le está pidiendo. Pero no puede, le vuelven a pedir que se acueste y que no grite, que no gaste fuerzas que las va a necesitar.

Una mujer hace unas horas está trabajando duro junto a su bebé para que él nazca. Toman su brazo, lo pinchan y le ponen un suero. No tiene idea porque lo hacen ¿que están metiendo en su cuerpo? Tiene miedo, pregunta pero nadie responde.

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Una mujer acaba de tomar en sus brazos por primera vez a su hijo. Está húmedo, tibio. Lo abraza fuerte, lo envuelve de amor. De repente siente un pinchazo que la desconecta. La están suturando. Si, le habían hecho una episiotomía, ella no se enteró. ¿Por qué debían preguntarle si  mutilar o no una parte de su vagina? Le duele, mira a su bebé, ambos lloran. Le duele.

Si se preguntan qué es el parto respetado, claramente esto NO lo es.

El intervencionismo, la desinformación, la negación ante las decisiones de los padres, el no permitir que el bebé recién nacido este junto a ellos, impedir el acompañamiento de quien elija la mujer y tantas cosas más que suceden a diario en el momento del parto y del nacimiento de un niño es lo que deshumaniza el momento más humano.

El parto y el nacimiento deben ser respetados. Así lo grita la Ley 25.929 aunque no todos la escuchen, aunque no todos la cumplan. Por ello cada hombre y mujer deben informarse para que se cumpla. Ya que si no lo piden, no lo imploran, raramente se cumpla.

Que ni el más sabio, ni el más poderoso, ni el más experimentado niegue tus derechos, opaque tal vez el mejor momento de tu vida y definitivamente el más importante de la vida de tu hijo, SU NACIMIENTO.

Pulso Kimelü

Somos mujeres maternantes. Unidas por el pulso de una búsqueda; movilizadas por nuestra mujer conocedora e inquisidora; escuchando el llamado de la tribu y a la tribu, andando hacia el encuentro del saber materno a partir de experiencias propias y compartidas. Nutriendo la conexión con nuestra esencia, nuestras emociones y nuestros bebés. Sabiendo que sólo propiciar el intercambio, dentro de un espacio libre para el encuentro con otras mujeres en distintas etapas de la maternidad, es lo que nos fortalece, nos contiene, nos empodera. Desde la vivencia de distintos métodos sobre el arte de gestar, parir y criar buscamos acompañar, dejar una impronta, sembrar información limpia y clara, gestar nuevos espacios. Pulso kimelü está integrado por mujeres mamás, compañeras, nietas, hijas, hermanas, amigas. María Julia Barcos – Doula – Masoterapeuta. Hilen Moreno – Lic. en obstetricia – Partera independiente. Liliana Prados – Lic. en Psicología. María de los Ángeles Valdes – Lic en Relaciones Humanas – Estudiante de Puericultura.

 

 

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