Iguales pero diferentes

 

Un día como hoy, en nuestros tiempos, vuelve a tener tanta importancia y tomar tanta fuerza como en aquellos años en los que la ONU  declaró el “8 de Marzo como Día internacional de la Mujer para conmemorar la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona”

Y es que hoy, técnicamente no hay Revolución Industrial ni Guerras Mundiales, pero sin embargo,  las mujeres seguimos necesitando recordar y reclamar que tenemos los mismos derechos que los hombres. Porque aún, pareciera que a pesar de todos los avances logrados, en especial en el ámbito laboral, se siguen vulnerando muchos de éstos, al punto de tener que pedir “a gritos y todas juntas” que nos dejen vivir.

Ese es el punto hoy, y debería serlo todos los días del año. NO pedimos ser IGUALES a los hombres, porque no somos ni pretendemos serlo. No  deberíamos perder la posibilidad de sentirnos distintos porque esto es lo que nos permite aprender del otro. Tenemos diferencias, sí, y muchas. Desde una cuestión sexual y de género, somos diferentes. Ya lo dice la psicología actual, entre otras diferencias por ejemplo,  el motor que mueve a gran parte de  las mujeres es la vida afectiva, y a los hombres, cumplir con sus objetivos. Podríamos pensar que estas diferencias muchas veces son las que permiten que nos enriquezcamos unos con otros, además de claramente todas las diferencias individuales que van más allá del sexo de cada uno.

En general, no queremos ser vistas ni tratadas como hombres, no queremos ser iguales en relación a roles o actividades, a no ser que elijamos eso,  sólo, nada más y nada menos, QUEREMOS y MERECEMOS: IGUALDAD SOCIAL, IGUALDAD DE DERECHOS…EQUIDAD. Porque somos personas en primera medida, y por ende tenemos el derecho de que se cumplan nuestros derechos.
 

Y cuando hablamos de esto, no nos referimos solamente a que nos respeten en los lugares de trabajo, a que nos permitan la participación política y social, a que no nos conviertan en víctimas de violencia ya sea verbal, física o sexual. También nos referimos a que no nos exijan cumplir con los cánones de belleza y “perfección” que impone la sociedad. Que no nos valoren por lo que ven sino que tengan la amabilidad de conocer cómo somos, qué sentimos y pensamos. Les pedimos que en el día a día,  no nos impongan tareas que creen que sólo nos pertenecen, que nos acompañen y cuiden si les damos ese lugar, que no olviden que lejos de ser “el sexo débil” somos muchas de nosotras las que ponen el cuerpo para traer vida al mundo, las que con fuerza y valentía muchas veces nos quedamos solas después para educar y criar a esas vidas…las que a veces podemos con más de lo que quisiéramos. Somos MUJERES y con todo lo que eso implica queremos y merecemos todo esto que reclamamos.

¡Qué ironía!, no deberíamos “tener un día”, y no porque no nos guste recibir un saludo o  un detalle, sino porque si no hubiéramos sufrido injusticias, discriminación, vulneración de nuestros derechos, no hubiese existido, o al menos no haría falta continuar conmemorándolo. Pero sí, aún hoy tenemos que recordar en el calendario que algún día nos tuvimos que unir y hacernos escuchar luchando por nuestros derechos, y aún hoy esa lucha sigue…, y creo,  que a pesar de que  las noticias con frecuencia dicen los contrario, la estamos ganando… porque somos mujeres, y por “esencia”, NUNCA NOS DAMOS POR VENCIDAS…

Clara Llinás

28 años, Lic. en Psicología. Dentro del campo de la Psicología me desenvuelvo mayormente en lo que refiere a Discapacidad. Hace más 6 años trabajo con niñ@s con Trastornos del Espectro Autista, amo lo que hago y me formo constantemente para hacerlo con dedicación y responsabilidad. Encuentro en mi rol profesional muchas satisfacciones a diario, y hoy en día amo mi rol de tía, mi cable a tierra. “No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”

 

 

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