Gestar-se madre 

 

Desde el momento de la concepción (incluso desde antes) el bebé comienza a comunicarse con su madre, a intercambiar mensajes, a generar cambios. Él da signos de su presencia dejando huellas, primero en el ovario y luego impregna cada célula materna, empezando a establecer una comunicación hormonal, energética, de amor.

Él la ocupa y ambos comienzan a crear un espacio propicio para su desarrollo. Un niño dentro de nosotros. Un hijo. Una nueva vida se gesta dentro de nuestro vientre. Un ser, que surge de nuestras entrañas pero que es OTRO. Mientras yo vivo y sigo con mis actividades “normales” un ser se está formando. Me siente las 24 horas del día. Me acompaña. Se mueve. Un ser distinto a mí. Otro corazón que late dentro de mí. Un bebé. Un amor. Un nuevo amor.

Y arrancan las preguntas, los “miedos”, a experimentar millones de sensaciones nuevas, desconocidas o conocidas. La mente se pone en blanco y se llena de preguntas al mismo tiempo. Pero tranquila que el camino de la maternidad es largo, ya habrá tiempo de preguntas y respuestas.

Es el momento de los cambios y de la adaptación, las hormonas se encargan de abrir canales emocionales y así establecer el diálogo entre ambos, para Seguir siendo completamente ella, completamente él y a la vez Uno.

Nuestro cuerpo va cambiando, aunque no de la forma que nos dicen. Te pueden dar nauseas, o no, quizás te duren un tiempo o todo el embarazo. La idea de “náuseas matutinas los primeros meses” parece un chiste cuando estás de ocho meses y te descompone el olor a... ¡asado! (porque las náuseas parecen ser selectivas y a veces eligen lo que más te gusta).

Lo que sí pasa los primeros meses es que te invade una oleada de sueño y cansancio que se apodera de tu cuerpo estés donde estés. Si tenés la suerte de estar en un lugar cómodo aprovecha a descansar, porque es cierto eso que dicen que después no volvés a dormir como antes. Y con DESPUÉS me refiero a los últimos meses del embarazo, cuando tu panza es tan grande que ya no sabes cómo acomodarte. Empieza la época del almohadón, almohadas y almohadones por todos lados: en la espalda, en los pies y en la cintura.

Tu bebé ha crecido mucho, para lo que requiere más espacio. Es por esto que, durante el embarazo, tu útero aumenta hasta 24 veces su volumen. Antes del embarazo tenía el tamaño de una naranja y durante el tercer trimestre alcanza el tamaño de una sandía. Esto provoca que algunos órganos se aplasten y otros se desplacen, lo que obviamente vamos a notar en nuestro día a día. Quizás disminuya tu apetito, tu capacidad respiratoria no va a ser la misma y seguramente no te resulte tan fácil retener las ganas de orinar. Si cuentan un chiste lo más probable es que antes de reírte salgas corriendo al baño

Así va cambiando (y creciendo) nuestro cuerpo, llega un momento que al mirar hacia abajo podemos ver un gran ombligo y con suerte los dedos de los pies. Y vaya que todos estos cambios también se acompañan de revoluciones hormonales y vuelcos mentales, y lo que antes no te hacía ni cosquillas ahora te hace llorar hasta el hartazgo.

No caben dudas de que todos estos cambios son necesarios ya que ayudan al proceso de adaptación a la maternidad. Pero también recordá que son provisorios, como todo lo que vivirás de ahora en más... la maternidad está llena de etapas y que lindo es disfrutar de cada una para recibir las nuevas etapas con el corazón contento.  

 

 

Pulso Kimelü

Somos mujeres maternantes. Unidas por el pulso de una búsqueda; movilizadas por nuestra mujer conocedora e inquisidora; escuchando el llamado de la tribu y a la tribu, andando hacia el encuentro del saber materno a partir de experiencias propias y compartidas. Nutriendo la conexión con nuestra esencia, nuestras emociones y nuestros bebés. Sabiendo que sólo propiciar el intercambio, dentro de un espacio libre para el encuentro con otras mujeres en distintas etapas de la maternidad, es lo que nos fortalece, nos contiene, nos empodera. Desde la vivencia de distintos métodos sobre el arte de gestar, parir y criar buscamos acompañar, dejar una impronta, sembrar información limpia y clara, gestar nuevos espacios. Pulso kimelü está integrado por mujeres mamás, compañeras, nietas, hijas, hermanas, amigas. María Julia Barcos – Doula – Masoterapeuta. Hilen Moreno – Lic. en obstetricia – Partera independiente. Liliana Prados – Lic. en Psicología. María de los Ángeles Valdes – Lic en Relaciones Humanas – Estudiante de Puericultura.

 

 

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