Esos locos bajitos

 

“Nada ni nadie puede impedir que sufran, 
que las agujas avancen en el reloj, 
que decidan por ellos, que se equivoquen, 
que crezcan y que un día nos digan adiós…”

Joan Manuel Serrat

 

Probablemente muchas sean las ideas que tenemos acerca de cómo criar y educar a l@s niñ@s y variadas sean los puntos de vista y las ideologías que tenemos al respecto. Pero seguramente la mayoría coincidamos en que desearíamos que no sufran, que no tengan que atravesar situaciones que les causen dolor o disgusto, que no tengan que sentirse enojados o tristes.  Pero como ya lo dice la canción citada al principio, no es posible evitarles el sufrimiento ni el mal trago de un momento desagradable.

Pero eso no debería angustiarnos ni preocuparnos como adultos responsables de su crianza, sino más bien, deberíamos saber que es parte del  desarrollo de su psiquis y de un crecimiento sano, que l@s niñ@s reconozcan, y experimenten emociones “desagradables” , así como también que tengamos lo más claro posible que como padres, la tarea no es evitarles o resolverles los conflictos y de este modo hacerlos felices, sino más bien, sería ayudarlos a ser flexibles, a darles herramientas para que se adapten a las diferentes situaciones;  sean empáticos y sobre todo confíen en sí mismos, para poder sortear los obstáculos que se les presenten (inevitablemente), y aceptar aquellos que quizá no puedan resolver.

Hoy en  día muchos padres, suelen ocuparse  de  mandar a sus hijos a una buena escuela, de  comprarles la mejor  ropa , de que  tengan muchos  juguetes o aparatos tecnológicos, de  hacerlos aprender idiomas, artes y deportes,  dejando en “manos  de todo eso”,  el desarrollo de las capacidades emocionales de sus pequeños, ya que es poco el tiempo que dedican a construir con sus hijos un vínculo de apego seguro y confiado, el cual es la base de esa noble tarea de educarlos para que desarrollen una adecuada autoestima y una fuerte identidad, siendo de esta manera más probable que logren sentirse felices que es lo que tanto se anhela.

Es por esto, que sería bueno que sepamos, que  es muy bueno que podamos ocuparnos de todo lo mencionado anteriormente, pero que  también como adultos, deberíamos ocuparnos de capacitar  a  l@s niñ@s en sus emociones. Por esta razón, actualmente se habla tanto de la inteligencia emocional de las personas y de la capacitación emocional, lo cual podría definirse como “un modelo que ayuda a ubicarnos en un lugar intermedio, que aprovecha lo mejor  de cada uno de los estilos, tanto autoritarios como permisivos, ya que nos permite entender y acompañar a los chicos en su dolor como lo hacen los permisivos y ser firmes y claros  de una forma respetuosa, sin ser autoritaristas , arbitrarios o abusadores. …”(Marit chu Seitún)     

Y sin entrar en detalle de lo que este modelo refiere, ya que merecería una amplia explicación, podría sintetizar en que parte de esta de esta capacitación emocional que brindemos a nuestr@s chic@s, tiene que empezar porque reconozcamos nuestras propias emociones, y nos permitamos sentirlas, para que no intentemos moldear las de ell@s , pidiéndoles que sientan o no  sientan tal o cual emoción , sensación o sentimiento   frente a alguna situación: “como vas a tener miedo a la oscuridad”; “no deberías haberte enojado por eso”; “ponete contento con esto que te está pasando” por ejemplo, y para que podamos acompañarlos y contenerlos en lo que sientan , brindándoles de este modo seguridad y apoyo.

Así mismo, no deberíamos perder de vista que en la actualidad a través de varios canales el mensaje que se transmite es el de que “debemos ser perfectos”, y esto que como adultos intentamos “manejar” para que no  nos condicione y nos genere ansiedad y estrés, a l@s niñ@s les llega de igual  modo, a veces incluso de un modo más fuerte, si sus padres o adultos que los rodean de alguna manera lo reconfirman y se los “exigen”. Por esto es muy importante que les enseñemos a aceptar las limitaciones propias de cada uno, sin que esto los enoje en demasía o los frustre. Sería bueno también que si les damos ese mensaje de que no deben ser perfectos (lo cual no significa que vamos a fomentar sus defectos), sepamos que los vamos a estar ayudando a que se conecten con esa “parte más oscura” que tenemos todos : temores, enojos, etc. , que muchas veces no  dejan ver por miedo al rechazo y a la falta de comprensión, logrando sólo con esto que queden “dentro” causando angustia y en muchas veces mala conducta.

No descuidemos entonces, la educación emocional de nuestr@s niñ@s. Sepamos que las emociones son muchas, más de las que solemos tener en cuenta, y que permitirles conocerlas, experimentarlas , y acompañarlos en esto, sabiendo también poner límites, es quizá la manera que tenemos como adultos, de brindarles una gran ayuda para que crezcan “sanos” y se conviertan en personas  “capaces de ser feliz”.                                                                

Clara Llinás

28 años, Lic. en Psicología. Dentro del campo de la Psicología me desenvuelvo mayormente en lo que refiere a Discapacidad. Hace más 6 años trabajo con niñ@s con Trastornos del Espectro Autista, amo lo que hago y me formo constantemente para hacerlo con dedicación y responsabilidad. Encuentro en mi rol profesional muchas satisfacciones a diario, y hoy en día amo mi rol de tía, mi cable a tierra. “No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”

 

 

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