Hacernos a nosotros mismos

 

“Algunos de nosotros somos hombres, otros mujeres; algunos somos negros, otros blancos; algunos provenimos de una cultura, otros de otra, algunos tenemos imperfecciones y otros otras distintas.

Los “materiales básicos” difieren de forma dramática, pero TODOS compartimos la tarea de HACERNOS A NOSOTROS MISMOS”

Ludwing Binswager

 

En estos últimos días ha sido y sigue siendo noticia la muerte de cinco jóvenes  por drogas en una fiesta electrónica. Entonces hemos empezado a hablar nuevamente de esto. Las opiniones son muchas y cuesta ponerse de acuerdo. Se buscan causas, responsables, motivos… se encuentran muchas razones y pocas justificaciones.

El problema, con el que nos encontramos cuando somos conscientes de esta realidad que vivimos, que no es la de “cinco muertes en una fiesta electrónica”,  sino la de miles y miles de muertes a diario, en la calle, en fiestas, en villas, en barrios privados, en los trabajos, en las facultades, en las escuelas… es que somos víctimas como sociedad de miles de muertes por drogas que no distinguen clase social, género,  ni edad.

Entonces  está bien que hablemos de drogas. Hablemos, porque en algún punto de esto se trata… Podríamos definir desde una mirada la palabra a-dicción como: “sin palabras”, “sin decir” , y es así que podemos pensar entonces,  que muchas de las personas que presentan una adicción, a las drogas por ejemplo en este caso, en esta  tarea de hacernos a nosotros mismos, “optan” por quedarse sin palabras, por no expresar qué sienten, que piensan, qué les pasa…   y prefieren “hablar” a través de sus síntomas.

Y es que motivos que lleven a las personas a caer en esto, pueden haber muchos,  y no podríamos enumerarlos como regla general, pero si podemos pensar en ciertos factores en común: hoy “vivimos a mil”, teniendo que responder y encajar a ciertos cánones de éxito para poder “pertenecer “. Nos auto exigimos cumplir con aspectos  y  con parámetros que a veces nos resultan difícil de alcanzar, pero de los que creemos que no podemos quedarnos afuera si queremos estar “a la altura de las circunstancias”… Y cuando no somos de “esa clase que puede” y en lugar de eso estamos privados de muchas cosas que creemos que deberíamos tener para estar bien, entonces igual necesitamos las drogas, pero para “escaparnos”, para no ver esa realidad.

Y a pesar de que muchas veces las personas que consumen drogas , hablan de que no les agrada la hipocresía del medio en el que viven y creen ser ellos más auténticos que el resto, no se dan cuenta que en realidad son quienes han caído en    la convencionalidad, que es la forma más común de no ser auténtico, quizá por miedo a enfrentarse con estos materiales básicos (como menciona el autor en la frase citadacon los  que  uno cuenta, quizá pensando en que no alcanzan, o no son suficientes según lo que nos han hecho creer, para autorealizarse… para ser felices.

Por eso aparece la frustración, eso para lo que hoy no estamos preparados. Esa palabra a la que le tememos tanto porque no “entra en nuestra cabeza” que podamos fracasar en algo. Y la  frustración  y parálisis del  proyecto y sentido vital,  hace que la persona recurra a “algún otro proyecto”, que le permita, aunque de manera restringida, sentirse como alguien con algún valor, a la vez que lo mantiene alejado este “otro” proyecto, a aquello que lo hace sentirse amenazado. El abuso de drogas entonces,  sería “el otro” proyecto que elijen quienes consumen para no hacerse cargo del que realmente le permitiría vivir de manera auténtica.

 

Porque en el afán de no poder quedarnos afuera de este mundo consumista al extremo, las pequeñas y hasta veces las grandes cosas de la vida no nos causan placer, no nos entusiasman ni nos alcanzan para sentirnos satisfechos. El circuito del placer, en nuestro cerebro, ya no puede ser activado por  “la vida misma”; la sonrisa de un niño, un beso de quien amamos, despertarnos al lado del amor de nuestras vidas, hacer bien un trabajo, sumergirnos en una buena canción o libro o pasar un rato riéndonos hasta que duela la panza con amigos, disfrutar de un rico vino o un chocolate… no alcanza a veces.… Creemos que necesitamos más… y si no lo podemos conseguir, entonces le damos entrada a las drogas, a esas sustancias químicas que ayuden a que este “circuito del placer” se active, ya que sustituyen artificialmente los mecanismos naturales del placer

.Necesitamos estar “al filo de la muerte” para volver a sentirnos vivos…y a eso llevan las drogas cada vez que se consumen, porque cada acto de consumo podría ser comparado con una “prueba de fuego” de la que se puede sobrevivir o no. Es por esto que debemos tomar consciencia, de que fuera de que hay mucho por cambiar como sociedad, cada uno de nosotros es responsable de su propia vida.

Clara Llinás

28 años, Lic. en Psicología. Dentro del campo de la Psicología me desenvuelvo mayormente en lo que refiere a Discapacidad. Hace más 6 años trabajo con niñ@s con Trastornos del Espectro Autista, amo lo que hago y me formo constantemente para hacerlo con dedicación y responsabilidad. Encuentro en mi rol profesional muchas satisfacciones a diario, y hoy en día amo mi rol de tía, mi cable a tierra. “No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”

 

 

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