El camino es la recompensa

 

“Creo que la ansiedad que circula en mi vida nace de un desequilibrio entre lo que soy  y lo que debería ser. Mi ansiedad no se origina en una visión de futuro sino en el deseo de sujetarlo a mi voluntad”  Hugh  Prather

Hace unos días atrás, leíamos en nuestro diario, la noticia ¿A dónde vamos tan rápido? , la cual hace referencia a la velocidad con la que solemos manejar, con el afán de llegar rápidamente a un lugar, sin pensar que podríamos no llegar por hacerlo en esas condiciones.

Y es que pensándolo bien, no se ve que pase esto sólo en las calles o rutas, no vamos rápido tan sólo en los medios de transporte… en general, muchos… vamos rápido en la vida.

Queremos todo YA, y además queremos que nos salgan las cosas bien.  Nuestra sociedad impone en la actualidad parámetros que nadie quiere dejar de alcanzar creyendo que de ese modo se es feliz, y todo eso que “nos pide” esta sociedad, es en un tiempo determinado para que realmente sea un éxito. Y así empieza la historia, queremos cumplir con todos esos mandatos y queremos hacerlo en el momento que creemos que deberíamos.

Y entonces comenzamos a autoexigirnos, a niveles muy elevados. Estas exigencias “alimentan” nuestras ideas irracionales, que según la Terapia Racional Emotiva (Albert Ellis), son las que nos generan  emociones dolorosas, dramatizadas y exageradas, ya que la manera de interpretar los acontecimientos de nuestra vida, distorsionan nuestros esquemas mentales, y por ende se generan estas emociones. 

Una de estas idas irracionales es  que "Para considerarse uno mismo valioso se debe ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles".

Claramente,  intentar tener éxito está bien, pero que pase a ser una exigencia, que sentimos que debemos sí o sí alcanzar, nos puede hacer sentir incompetentes. Además, la preocupación excesiva por el éxito acarrea el miedo al fracaso y a cometer errores, con lo que es fácil generar un disgusto por el trabajo y una tendencia al fracaso real en éste.

Por esta creencia y otras, es que  en muchas ocasiones somos víctimas del estrés, la ansiedad y de  enfermedades psicosomáticas. Hoy escuchamos mucho estas palabras y conocemos a muchas personas que padecen alguno de estos trastornos..

Y es que estamos “a la espera” de que algo nos suceda, quedamos en manos de eso que “nos va a pasar”. Nos urge controlar ese futuro que desconocemos y eso nos llena de miedos y nos enferma. Entonces deberíamos poner atención a las señales que nos da nuestro cuerpo,  antes de que también podamos ser víctimas

Y ¿cómo podríamos evitar esto? , teniendo en cuenta lo que mencionamos anteriormente, deberíamos cambiar eso que interpretamos de lo que acontece, y controlar estas ideas que se hacen propias con gran fuerza.

En lugar  de autoexigirnos sin darnos lugar al error, no tendríamos que perder de vista la posibilidad de disfrutar las pequeñas cosas, y sobre todo de disfrutar  más del proceso que del resultado. También deberíamos  actuar bien  para nuestra propia satisfacción, y no  para agradar a los demás. Y sobre todo, no olvidarnos,  que mientras luchamos para alcanzar nuestros objetivos  debemos aceptar nuestros errores y confusiones en vez de  aterrarnos por éstos.

Al fin y al cabo, la ansiedad desmedida, y “el apuro” por llegar a “ser ese que quieren que seamos”, nos hace perder de vista quien  queremos ser de verdad, y todo “ese camino”, de errores y de aciertos…  que  es la vida misma.

Clara Llinás

28 años, Lic. en Psicología. Dentro del campo de la Psicología me desenvuelvo mayormente en lo que refiere a Discapacidad. Hace más 6 años trabajo con niñ@s con Trastornos del Espectro Autista, amo lo que hago y me formo constantemente para hacerlo con dedicación y responsabilidad. Encuentro en mi rol profesional muchas satisfacciones a diario, y hoy en día amo mi rol de tía, mi cable a tierra. “No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”

 

 

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