El "Bullying" no es un juego de niños

 

“Los chicos que cometen actos violencia en las escuelas, tienen más problemas que las personas a las que molestan. Están condenados a vivir una vida llena de soledad, falsas amistades y decisiones que les perjudicarán en la vida. Ellos también necesitan ayuda”. Autor desconocido.

 

“Anteojito cuatro ojos”, “gord@”, “enan@”, “hablás y te matamos” “prepárate que te agarramos a la salida” son algunas de las formas en las que alguna vez, quizá la mayoría hemos sido agredidos verbalmente cuando íbamos a la escuela. Otros además fueron víctimas de agresiones físicas en alguna “piñadera” que se armaba a la salida, entre varones sobre todo, cuando los resultados de algún partido  no eran cómo querían, o cuando algún “problema de pollera” aparecía.

Esto existió siempre, pero en general no pasaba “a mayores” porque solía ser una vez cada tanto para la mayoría  y las agresiones físicas no solían ser tan severas. Aunque seguramente, alguno recuerde haber sido tomado como “punto” entre sus compañeros,  y haber sufrido por estas agresiones, que solían llamarse burlas.

En la actualidad, como la mayoría de las cosas, esto se ha exacerbado porque hoy en día,  es necesario aumentar la intensidad en nuestro accionar para “sentir otras sensaciones”, y las burlas en la escuela, no son la excepción.

 Entonces ese niño o niña, o ese o esa adolescente, que  necesita tener el dominio sobre otro para sentirse  “más” y así llamar la atención y ser reconocido, pero que en lugar de hacerlo a través de sus habilidades sociales (empatía, asertividad, solidaridad), las cuales suelen estar ausentes en este perfil de personalidad,  se convierte en agresor de algún  compañero o compañera que suele ser sumis@; tener su autoestima baja así como también sentimientos de inseguridad y pocas habilidades para confrontar o defenderse ante el acoso.

Y es a partir de ese momento, en el que se da esto que ahora llamamos “bullying”, que es cuando la víctima o acosad@ comienza a recibir maltrato psicológico, físico o verbal a lo largo del tiempo y prácticamente de forma permanente.

Este término, que es un anglicismo, que utilizamos mucho en estos últimos años, es hoy en día una palabra que atormenta a padres y maestros, porque lamentablemente invade las escuelas de nuestros país, en todos los niveles y en todas las zonas, barrios o ciudades, sin discriminar por edad, clase social o género.

La realidad asusta, y entristece porque las víctimas de bullying son niñ@s y/o adolescentes que realmente la pasan muy mal. Sufren, tienen miedo, se aíslan, disminuyen su rendimiento escolar, cambian notablemente su humor, y lo más grave es que suelen tener mucha dificultad para contarle a sus padres o algún adulto para que los ayude y en muchas ocasiones en la Escuela no se detecta la situación porque los agresores suelen estratégicamente acosar en momentos en los que no hay demasiados testigos adultos, o a través de vías, (redes sociales sobre todo) a las que los mayores no tienen demasiado acceso.

Las agresiones pueden darse de maneras muy variadas y lo que más preocupa es que en ocasiones, aunque asuste, el único límite es la muerte, sobre todo cuando se trata de agresiones físicas ya que no se mide el nivel de las mismas y se utilizan elementos que lastiman de forma severa. Por suerte no es lo que con mayor frecuencia pasa, pero el resto de las consecuencias también debe preocuparnos; víctimas que sufren un gran daño psicológico, o  heridas físicas severas; niñ@s o adolescentes que deben cambiarse de Escuela dejando atrás amigos o elecciones personales para “escaparse” de esta realidad que los atormenta y muchas otras más.

En lugar de preocuparnos o sólo asustarnos por esto que pasa, intentemos tomar conciencia y estar atentos sobre todo a las manifestaciones de la víctima (anteriormente mencionadas), más que nada quienes tenemos a cargo la población que puede ser víctima de bullying (niñ@s y adolescentes en edad escolar); padres, educadores, profesionales y la población en general que desde algún lugar quizá puede colaborar para evitar que sigan aumentando los casos.

Es importante saber, que esta problemática, se mantiene por la pasividad y la ignorancia de las personas que rodean tanto a la víctima como a los agresores.
 

Clara Llinás

28 años, Lic. en Psicología. Dentro del campo de la Psicología me desenvuelvo mayormente en lo que refiere a Discapacidad. Hace más 6 años trabajo con niñ@s con Trastornos del Espectro Autista, amo lo que hago y me formo constantemente para hacerlo con dedicación y responsabilidad. Encuentro en mi rol profesional muchas satisfacciones a diario, y hoy en día amo mi rol de tía, mi cable a tierra. “No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”

 

 

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