¿Qué es el síndrome de descontrol alimentario?

 

El síndrome de descontrol alimentario (SDA) se caracteriza por la presencia de atracones, es decir, la ingestión en un tiempo breve, generalmente inferior a 2 horas, de una gran cantidad de comida, en forma desordenada y rápida, fundamentalmente con una sensación de pérdida de control sobre el tipo de ingesta y la cantidad de la misma.

Este síndrome, se caracteriza por la recurrencia de los episodios de atracones, pero que no se acompañan de conductas compensatorias inapropiadas, como vómitos, laxantes, diuréticos, característicos en otros trastornos alimentarios.

Generalmente se da en personas que presentan obesidad y están en tratamiento, aunque no todos los obesos presentan estos episodios.

Este síndrome es más prevalente en mujeres que en hombres.

Las características más evidentes que presentan las personas con este síndrome son la presencia de la ingesta aumentada de alimentos en un corto tiempo y el sentimiento de pérdida de control, en el momento que está sucediendo el atracón, es decir una sensación de no poder manejar la situación.

Estos episodios de descontrol alimentario se caracterizan por comer mucho más rápido de lo normal, comer hasta sentirse totalmente llenos, comer abundantemente sin sensación de hambre, ingerir alimentos solo por sentirse avergonzado de la actitud, sentir culpa o depresión después de esta sobrealimentación. En esta gran ingesta se consumen grandes cantidades de calorías, sin tomar dimensión de la situación.

Para considerarse que estamos frente a este síndrome, los atracones deben ocurrir en promedio, al menos 2 veces a la semana durante un período de 6 meses y no deben presentar ningún tipo de conducta compensatoria.

Las personas que padecen este síndrome se caracterizan por presentar baja autoestima, realizan gran cantidad de dietas, especialmente las que aparecen en internet y que son muy bajas en calorías, poseen una mayor capacidad gástrica y luego del atracón presentan un malestar general, náuseas y dolor estomacal. Además existe siempre una sensación penosa de culpa o autorreproche.

El tratamiento de este trastorno alimentario requiere la presencia de un equipo multidisciplinario para abarcar tanto la parte nutricional, médica como psicológica.

Sofía Muñoz

Por Sofía Muñoz, 25 sencillos años. Licenciada en Nutrición, pero fanática del chocolate. Aficionada por la educación alimentaria, por enseñar a comer sano, sin preocupaciones, ni culpa, basándome en la importancia de la alimentación para proteger la salud y prevenir futuras enfermedades. Sostengo y defiendo la importancia de educar a los más pequeños para que aprendan a comer bien desde chiquitos, para que crezcan sanos, fuertes y felices. Disfruto de las pequeñas cosas que tiene la vida, una charla con mamá, un mate con una amiga o una visita a la casa de las abuelas. Creo que somos el resultado de los momentos que vivimos y las personas con las que compartimos la vida.

 

 

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