Obesidad, una enfermedad que se puede prevenir

 

Actualmente el sobrepeso y la obesidad son problemas que están en constante aumento, especialmente en Argentina, que en los últimos años los casos han crecido de forma abrupta. Existe un dato relevante que no podemos pasar por alto: los argentinos tenemos las tasas más altas de sobrepeso y obesidad de toda Sudamérica. Esta cifra se desprende de un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud en 2014. Frente a esto, es imposible no preguntarnos ¿qué estamos haciendo mal?

En los últimos años, el sobrepeso y la obesidad se transformaron en una epidemia en Argentina y en gran parte del mundo. Sin ir más lejos, miremos a nuestro alrededor y observemos cómo se confirma esta situación alarmante: estamos frente a una enfermedad que no para de crecer.

El origen del problema está en la infancia, ya que el peso durante la niñez y la adolescencia determinan el peso que tendrá la persona durante su vida adulta.

Si bien, los factores genéticos o hereditarios no son suficientes por sí solos para explicar la aparición de la enfermedad, las posibilidades que tiene un niño de ser obeso, dependen de la presencia de esta enfermedad en sus padres. Cuando uno de sus padres es obeso, el niño tiene el 40% de probabilidades de serlo, en cambio, cuando ambos padres lo son, el niño tiene el 80% de posibilidades de sufrir esta enfermedad.

Por otro lado, los factores sociales y culturales nos reflejan una sociedad que privilegia la delgadez, pero al mismo tiempo, a través de la publicidad tentadora y atractiva, se estimula el consumo de alimentos o comidas rápidas. Sumado a esto, el sedentarismo es un gran agravante de la situación. Las nuevas tecnologías han disminuido el entusiasmo de los chicos por realizar actividad física y deportes, por lo tanto, pasan más tiempo sentados frente a computadoras, celulares, tablets y demás.

El panorama de sobrepeso y obesidad en nuestro país es muy complejo y amplio. Cada uno de nosotros puede ayudar desde su rol como madre, padre, docente, nosotros los nutricionistas, médicos, profesores de educación física, psicólogos. En fin, todos podemos contribuir como EDUCADORES, fomentando los buenos hábitos alimentarios, estimulando la realización de actividad física y enseñando que la alimentación tiene que cumplir su único objetivo: NUTRIRNOS.

 

 

 

Sofía Muñoz

Por Sofía Muñoz, 25 sencillos años. Licenciada en Nutrición, pero fanática del chocolate. Aficionada por la educación alimentaria, por enseñar a comer sano, sin preocupaciones, ni culpa, basándome en la importancia de la alimentación para proteger la salud y prevenir futuras enfermedades. Sostengo y defiendo la importancia de educar a los más pequeños para que aprendan a comer bien desde chiquitos, para que crezcan sanos, fuertes y felices. Disfruto de las pequeñas cosas que tiene la vida, una charla con mamá, un mate con una amiga o una visita a la casa de las abuelas. Creo que somos el resultado de los momentos que vivimos y las personas con las que compartimos la vida.

 

 

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