Mi emprendimiento va al doctor (parte uno)

 

Los emprendimientos son figuras con características no muy distintas a las de los individuos: tienen su etapa de gestación, nacen, crecen, llegan a su madurez y  declinan.

¿Vos vas al médico cuándo te sentís mal? Respuesta quizás rotunda: –“Si”. ¿Vos vas al médico para hacer chequeos preventivos? Acá quizás no hay tanto consenso en la respuesta: –“Algunas veces sí”.

Ahora, la pregunta que se desprende: ¿por qué no parar la pelota en algún momento de la vida de tu emprendimiento, para hacerle también un chequeo? ¿Por qué esperar a “que decline” para pensar todo lo que se podría haber realizado?

Los emprendimientos también tienen que concurrir al Doctor, metafóricamente hablando y, si es en forma preventiva mucho mejor. Un buen chequeo es realizar un diagnóstico sobre el estado de cuatro indicadores o situaciones: la situación financiera, la relación con los clientes, la relación con tus recursos humanos (colaboradores) y el estado de tus procesos. Hoy te hablaré sobre los dos primeros.

Con respecto a la situación financiera es útil sentarse a mirar constantemente el grado de liquidez de tu emprendimiento: cuál es tu capacidad de hacer frente a las obligaciones de corto plazo. Analízala periódicamente, evalúa tus activos: no es lo mismo saber que gran parte de tu capital está formado por bienes “líquidos” (dinero en efectivo, saldos en los bancos o similares) que por bienes “menos líquidos” (por ejemplo mercaderías, bienes de uso o similares). El margen de maniobra que te da una u otra situación es distinto.

Antes de dar créditos, evalúa la cantidad de días que te están dando tus proveedores para pagar tus obligaciones; muchas veces si no se hace un adecuado análisis de ese ciclo los emprendedores se encuentran en que deben hacer frente a sus obligaciones antes de cobrar sus ventas, y allí las finanzas se empiezan a complicar. Es una cuenta que hay que llevar “finita”.

Se puede (debe) diagnosticar también la rentabilidad. Hay muchos “análisis” (indicadores) para evaluarla, pero uno que tenés que conocer es la rentabilidad sobre las ventas, que mide la capacidad de generación de ganancias de tu emprendimiento. Si a tu utilidad bruta (tus ventas menos sus costos) la dividís por tus ventas obtendrás un indicador que te muestra la habilidad de tu emprendimiento de producir ganancias productos del giro normal u operacional. Parece complicado, pero lo ponemos en números simples: si el resultado es un margen del 20 % significa que por cada peso que vendés, 0,25 centavos corresponden a utilidad bruta u operacional. ¡Un dato que hay que tener siempre presente!

Con respecto a la relación con los clientes hay varios “análisis que el doctor también puede hacer”. Analizar el grado de satisfacción y el grado de retención de los mismos te van a dar importantes datos para evitar sorpresas futuras.

No menos importante es conocer tu cartera de clientes: ¿sabés cuales son los clientes a los que se le vende más? ¿y a los que se le vende poco pero en mayor cantidad?

Asimismo, estimando las ventas del sector, y relacionándolas con las de tu emprendimiento, vas a tener un indicador que hablará sobre tu grado de participación en el mercado, ¿vos ya sabés cuál es el tuyo?

Como verás, hacer chequeos periódicos a tu negocio te ayudarán no solo preventivamente, sino también en la planificación de decisiones futuras.

Hoy vimos dos controles: sobre la situación financiera y sobre los clientes. Dejo pendientes para una próxima nota evaluaciones para los recursos humanos de tu emprendimiento y para los procesos de tu negocio.

Diego Hernán Pagliano

39 años, Contador Público Nacional, Licenciado en Administración y Profesor de Grado Universitario en Ciencias Económicas. Docente de la Universidad Nacional de Cuyo. Capacitador y papá. Acá vas a encontrar una visión actual del mundo de los emprendimientos, en tu idioma.

 

 

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