Comprar en tiempos revueltos

 

En tiempos alborotados,  los clientes ajustamos tornillos tratando de estabilizar el timón. Y en lo primero que ponemos los ojos, es en el precio.

Siempre tenemos un latiguillo con el que atormentamos a un vendedor: -“este producto está muy caro”, lo cual muchas veces es subjetivo; pero esta vez la apreciación se vuelve objetiva e indeclinable: -“ese producto está muy caro… con respecto a Chile”. Y ahí comienza el problema para los comerciantes argentinos: no hay cliente que resista una rebaja significativa en el precio, máxime… “en tiempos revueltos”.

Si repasamos los hechos, vemos que la situación económica a nivel nacional golpeó a los comercios locales. La recesión y la pérdida en el poder adquisitivo de las personas pusieron en relieve el elemental principio de la economía, “la escasez”: los bienes o recursos son escasos y las necesidades ilimitadas, hay que elegir. A lo anterior se le sumó un tipo de cambio beneficioso para Argentina respecto  Chile. Desenlace: argentinos, en masa, cruzando la frontera en búsqueda de mejores precios.

Ropa, artículos de electrónica, algunos comestibles y ahora útiles escolares comenzaron a ser comprados en el vecino país, en detrimento de los comercios locales, quienes seguramente, en algún momento del día se deben haber planteado: ¿estaban mis precios bien fijados? ¿eran competitivos? ¿podría (puedo) haberlos ajustado? No por nada un cliente prefiere viajar, con los riesgos que ello implica, y esperar de cinco a diez horas en aduana para pasar la frontera.

No quiero generalizar,  pero Mendoza siempre se caracterizó por precios elevados (quizás vienen de la época en donde la situación era la inversa y éramos nosotros quienes recibíamos a los turistas chilenos) pero es ahora donde se nota el perjuicio.

Insisto, el contexto actual tampoco ayuda, hay medidas como la eliminación de las cuotas sin interés que borraron una de las pocas ventajas competitivas que le quedaban a los comerciantes locales versus los comerciantes chilenos; pero los empresarios argentinos deberán hacer también su mea culpa.

En lo que respecta al futuro, ¡a no desesperar comercios locales!: la economía tiene ciclos, fases o estados que vuelven a repetirse en el tiempo. Cuando esto pase, espero que quede una reflexión de Publio Siro: “las cosas valen lo que uno está dispuesto a pagar por ellas”.

 

Por Diego Hernán Pagliano

 

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