Volvamos a lo agroecológico

 

Destacaremos una clase de cultivo consciente insertado en un mercado dominado por técnicas enfocadas en la eficiencia de producción antes que en su relación con el medio ambiente que lo alberga.

 

Desde hace unas décadas a la actualidad, el universo de los alimentos ha cambiado rotundamente. Quedó prácticamente atrás el trabajo artesanal y sustentable, motivado por las inmensas necesidades alimenticias que sucedieron durante y después de las guerras que marcaron el planeta, sumado al avance tecnológico, creando así un paradigma actual signado por la urgencia y las posibilidades de producción.

Monocultivos, agrotóxicos, alimentos transgénicos; por enumerar algunos, son vocablos que surgieron y se instalaron en nuestras sociedades.

De la mano de las nuevas técnicas agrícolas vinieron graves problemas ambientales, modificación de ecosistemas, cambios en las capacidades productivas de los suelos, infinidad de problemas de salud en poblaciones aledañas a ciertos cultivos, contaminación del agua por productos químicos.

Con las recientes precipitaciones nacionales se registraron numerosas inundaciones que responden en un gran porcentaje a los monocultivos y su impacto en el recurso suelo.

En San Rafael, el mercado actual se abastece en su mayoría de productos que responden a nuevas técnicas agrícolas o de producción,  el número de productores agroecológicos suele ser pequeño, a la vez que se mueven en un mercado más acotado, personal del productor al cliente.

Para informarnos acerca del mercado agroecológico local nos reunimos con Fúlgida, representante de Oasis del Sur, un grupo de productores agroecológicos unidos.

Llevan 7 años en funcionamiento, abastecen a cerca de 80 familias semanalmente de productos agroecológicos, produciendo una gran variedad, entre ellos lácteos, frutas y hortalizas de estación, aceite, hongos y elementos gourmet.

En un principio tuvieron apoyo de una entidad internacional para comenzar, en la actualidad se sustentan independientemente y con un constante crecimiento, dado que el número de clientes va creciendo con el correr del tiempo, quizá por el comentario de la calidad de los productos sumado a un crecimiento de conciencia por parte de nuestra sociedad.

Podés contactarte con la gente de Oasis del Sur a través de su fanpage: https://www.facebook.com/Oasis-del-Sur-147007128810165/?fref=ts

Pero ¿a qué debe responder un producto para ser considerado agroecológico?

Es un concepto que responde a una filosofía. Es respeto por la Madre Tierra, conciencia sobre nuestro rol en el mundo y todo lo que pasa por nuestras manos. Es coherencia con los ciclos naturales y ambientales. Son productos siempre de estación, denominados “de ruta cero” debido a que son cultivados en un radio céntrico, y bajo condiciones ambientales idóneas, sin agregados químicos ni alteraciones a sus ciclos de ningún tipo. Cada elemento del sistema está contemplado: hasta producen sus propios fertilizantes agroecológicos.

A diferencia de los cultivos orgánicos, lo agroecológico responde a la premisa del ciclo natural y la variedad de especies como lo haría un ecosistema virgen, mientras que la producción orgánica es una técnica que no utiliza aditivos químicos y es amigable con el medio ambiente, pero pueden aplicarse monocultivos orgánicos, conllevando esto un impacto a la variablidad de especies en el ecosistema, sólo por dar un ejemplo, lo que no quita que los cultivos orgánicos no sean positivos en relación con las técnicas agrícolas y de producción que predominan el mercado actual. Otra diferencia notable, es que los cultivos agroecológicos responden indefectiblemente al ciclo natural de los productos, son productos de estación, mientras que un cultivo orgánico puede mantenerse a lo largo del año, más allá de si es la estación adecuada o no para dicha producción.

Volver a lo agroecológico equivale a velar por nuestra sociedad, entender la naturaleza como un sistema frágil al cual debemos proteger cada uno desde su posición: hay quienes forman parte de ONGs ambientalistas, hay quienes cuidan los recursos desde sus casas, y hay quienes son ambientalmente conscientes a la hora de alimentarse, interesándose por la cadena de producción que ha atravesado cada uno de sus alimentos y afrontando el impacto ambiental que puede conllevar consumirlos.

Gonzalo Martínez Gjukan

Soy licenciado en Gestión Ambiental, egresado de la Universidad de Congreso. Creo en el medio ambiente como una parte elemental de cada ser humano: somos el medio ambiente, él se refleja a través de nuestro cuerpo e impacta en nuestra salud y estilo de vida. Tenemos la capacidad de hacer de éste, un mundo cada día mejor. No perdamos esa oportunidad diaria.

 

 

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