Hablemos de Fracking

 

Suena a ciencia ficción, pero es real y muy cercano: es el tipo de explotación energética que sucede en la reserva Auca Mahuida (Neuquén), en zonas de chacras en Río Negro,  en las cercanías de Comodoro Rivadavia (Chubut), y en Las Heras (Santa Cruz).

El día comenzó como suelen comenzar los días por estas fechas: taza de té en mano, noticias en el televisor, para sentirme un poco menos ajeno de un mundo al cual cuesta pertenecer a veces. Una noticia llamó mi atención. Un diputado de Australia realizó un experimento en un río, prendiendo fuego su superficie, denunciando de esta manera la contaminación por gases realizada en la extracción de combustibles en la cuenca en la que se halla el río.

Suena a ciencia ficción, pero es real, y muy cercano: es la misma metodología de explotación energética que sucede en la reserva Auca Mahuida (Neuquén), en zonas de chacras de Río Negro,  en las cercanías de Comodoro Rivadavia (Chubut), y en Las Heras (Santa Cruz).

Fracking” es el término por el cual se conoce a este método. Le llaman “explotación no convencional”, porque a diferencia de los pozos de explotación de hidrocarburos, extrae el material de depósitos algo más complejos e inaccesibles. Se hallan a miles de kilómetros de profundidad, en formaciones rocosas poco permeables y compactas, las cuales son perforadas e inyectadas con millones de litros de agua a alta presión que contiene aditivos químicos que colaboran en la extracción de los minerales. Parte del líquido inyectado (entre un 9% y un 35% del total) ascienden a la superficie junto con los hidrocarburos contenidos en la formación explotada. El fracking puede traer consigo aumento de la actividad sísmica, grandes liberaciones de metano a la atmósfera, y contaminación del agua superficial y subterránea, a la vez del uso desmesurado de agua para la explotación.

Es entendible que el avance tecnológico inevitablemente venga de la mano de la necesidad y la urgencia: la realidad de la matriz energética del país es que está en déficit, a la vez que los costos de explotación de diversas fuentes de energía puedan ser elevados en función del beneficio que traigan.

Fruto de este paradigma nace el fracking. Y nosotros lo aplicamos. El país con millones de hectáreas patagónicas con los mejores vientos para generar energía eólica. Nosotros, los argentinos, con interminables horas de energía solar con un ángulo de incidencia ideal para generar energía fotovoltaica. Nosotros, los cordilleranos con interminables cuencas en las cuales podríamos generar energía con mini centrales eléctricas. Nosotros, con nuestros miles de kilómetros de costa con la cual podríamos generar energía mareomotriz.

Es probable que el tiempo y las necesidades nos urjan. Es cierto que hay miles de hogares que precisan energía que aún no es posible suministrar. Pero también es real que este paradigma de escases energético fue vaticinado hacen décadas, y no fuimos lo suficientemente inteligentes para preverlo y apuntarle a energías renovables.

Pero el paradigma puede cambiar. Se está instalando el General Alvear la planta de energía solar más grande de Latinoamérica, y esto es una gran noticia que le da color al panorama gris del fracking. Emprendimientos como éste son los que debemos apoyar, ahora es cuando debemos comprometernos con nuestros gobiernos, hacerles saber nuestros intereses e inquietudes, ya que mediante estos actos estamos determinando el ambiente que vamos a dejarles a nuestros hijos.

 

Para quienes quieran introducirse un poco más acerca del fracking, dejo el siguiente link: ARGENTINA LIBRE DE FRACKING

 

Gonzalo Martínez Gjukan

Soy licenciado en Gestión Ambiental, egresado de la Universidad de Congreso. Creo en el medio ambiente como una parte elemental de cada ser humano: somos el medio ambiente, él se refleja a través de nuestro cuerpo e impacta en nuestra salud y estilo de vida. Tenemos la capacidad de hacer de éste, un mundo cada día mejor. No perdamos esa oportunidad diaria.

 

 

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