Paciente-Médico. "Principios para una relación estable"

 

Desde la Era Antigua se delinearon los principios que guían el espíritu de la medicina. Como médicos estudiamos, nos especializamos pero solo cuando hablamos con el paciente y lo examinamos es cuando aprendemos. Los médicos hablamos con los pacientes, tratamos de explicar y racionalizar los conceptos de una manera simple y entendible para cada paciente en particular.  Si un médico es bueno, se preocupa por su paciente, y siempre va a tratar de hacerlo, sin importar si es tedioso, o si el tiempo es escaso, porque ese momento de consulta es del paciente y para el paciente. Ya sea en un sistema dominado por la medicina privada o bien así por la medicina social, el modo en que se dirige una consulta debería ser siempre el mismo. 
Históricamente, el médico ha tenido una actitud paternalista hacia sus pacientes, donde “es así porque lo digo yo que soy el médico”. Y la verdad que esa actitud de parte del profesional era negativa y contraria al bienestar del paciente por muchas razones, por lo que en los últimos 30 a 40 años la medicina occidental ha tratado de cambiar hacia un cuidado centrado en el paciente y sus preferencias. 
El paciente hoy en día le debe exigir al médico que toda decisión en términos de diagnóstico y tratamiento sea discutida y propiamente explicada. Todas las preguntas que el paciente tenga deben ser respondidas y el médico debe estar preparado también para contestar con toda honestidad cuando no haya certeza. Para completar la ecuación paciente-médico, es vital que el paciente vea la medicina como lo que es, una ciencia que en realidad también es un arte, “el arte de curar”. 
Parece que todo lo que les estoy contando ahora son obviedades que son redundantes. Pero, en mi opinión,  es totalmente válido que se discutan ahora, porque es espeluznante la cantidad historias que escucho a diario donde el paciente se ve perjudicado por una mala relación médico paciente. Además, el médico también se perjudica, a ningún doctor le gusta los malos resultados en un paciente, y tampoco le gusta sostener una contienda legal por mala praxis. 
No importa cuán desarrollada este la medicina o el nivel de avance tecnológico que tenga, siempre van a darse “malos” resultados, siempre en mayor o menor medida habrá un grado de incertidumbre. Lo importante es que al paciente se le explique todo con honestidad  y detalle, que se respete su nivel educacional, sus sentimientos y su cultura.  Si su médico es bueno, va a estar actualizado, va a estar pulido en su especialidad, y obviamente va decir “no sé” las veces que sea necesarias y derivará consultas a otros especialistas cuando esto ocurra. 
Para finalizar esta columna, con suerte la más aburrida que vaya a escribir, es crucial que todo lo que haga, diga y sienta el médico sea con empatía. El médico no va a experimentar el dolor, la falta de aire, la náusea o el miedo, pero debe hacer siempre todo lo posible por ponerse en el lugar del paciente, en ese lugar  de sufrimiento y así entenderle. Nunca prejuzgarlo, evitar que cualquiera fuere la naturaleza de la persona que es el paciente en cuestión nos desvíe del privilegio que nos dieron. Si hacemos eso, será más difícil que nos equivoquemos, y se podrá cumplir la primer premisa de la medicina: “Primero, no harás daño”.
 

Juan Medaura

Juan Medaura, 34 años, Argentino, médico especialista en Nefrología e Hipertensión Arterial. Graduado de la Universidad Nacional de Cuyo. Certificado por la American Board of Internal Medicine desde el 2014. Actualmente resido en Nueva York desde el 2010 y trabajo en Harlem Hospital Center, afiliado al Colegio Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York, Estados Unidos. Profesor asistente de Medicina Interna y Nefrología de la Universidad de Mississippi. Nacido y criado en la hermosa ciudad San Rafael donde están mi familia y mis amigos de toda la vida. Mi interés profesional se focaliza en las enfermedades del riñón, diálisis, presión arterial elevada resistente al tratamiento, terapia intensiva y cuidados críticos, como también el manejo de transplantes renales y sus complicaciones. Mi tiempo libre: deporte, Netflix y Restaurantes. Mis amores: la Familia, los Amigos y el Club Atletico River Plate.

 

 

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