Planificar… ¿es sólo para las grandes empresas?

 

Empecemos por el principio… ¿qué es planificar? Les ahorro tiempo (¡factor crucial y clave para los emprendedores!) y les abro el diccionario en la letra “p”: “planificar es una actividad que consiste en trazar una línea de acción con respecto a diferentes actividades que se deben realizar. La planificación, más específicamente consiste en hacer un plan”.

La anterior es una definición muy completa, casi de manual. Sin duda las grandes corporaciones, planifican. Pero… ¿es importante? ¿a pequeña escala, se hace? ¿y los emprendedores?. Para responder recordemos un pasaje de un libro que seguramente has leído, “Alicia en el país de las maravillas”. En una instancia, Alicia se encuentra con el gato Minino de Cheshire, y le pregunta:

“-. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.

-No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.

-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.”

 

Llevando la cita anterior, al mundo de los negocios, podemos arribar fácilmente a una conclusión: ¡planificar es esencial también para los emprendedores! Si como emprendedor no se planifica, se camina a ciegas, o lo que es peor, al no tener un plan o una meta fijada previamente a la que arribar, no tendremos un horizonte ideal con el que comparar nuestras acciones (¡no importará mucho el camino que tomes, te diría el Minino de Cheshire!).

Siempre debes planificar, por más pequeño que sea tu emprendimiento. Hay que tomarse un momento para fijar un horizonte ideal para tu negocio e imaginar todas las posibles amenazas y oportunidades que te podrán aparecer en el camino. Hay que evaluar previamente con qué fortalezas y debilidades contás, y en función de ello, hacer un plan de acción.

Nada más fácil y más complejo que eso: imaginar un horizonte, hacer un plan, y recién ahí empezar a caminar.

¿Es obligatorio hacerlo? Por supuesto que no. ¿Es ideal hacerlo? Por supuesto que sí. Entre las ventajas de ello está el hecho de ahorrar recursos. El “pensar en forma previa”, te otorga un margen de maniobra que permite dotar de eficiencia a tu emprendimiento.

Imaginá para ilustrar el concepto del párrafo anterior que querés viajar al Sur. Tenés dos posibilidades, tomar el vehículo y arrancar (no estarías planificando), o tomarte un tiempo previo para analizar rutas, estaciones de servicio, lugares de auxilio, lugares para comer y dormir en el camino, desvíos alternativos, pronóstico del tiempo, etc. (estarías planificando). Cualquiera sea la postura que tomes, seguramente llegarías al Sur, pero si tu postura fue la segunda, habrás llegado al Sur de una  mejor manera, optimizando los recursos, no tengo dudas de ello.

De ahora en más, planteate como alternativa (¡no te quiero obligar, pero debería hacerlo!) planificar. Fijá una meta de antemano. Diagramá objetivos y diseñá cursos de acción. Evaluá fortalezas y debilidades. Imaginá amenazas y oportunidades en el trayecto. Compará al llegar (o periódicamente), los desvíos entre lo que planificaste…y lo real (lo que sucedió) con el fin de ir ajustando las planificaciones futuras.

¡Si te encontrás alguna vez con el gato Minino de Cheshire tenés que saber decirle hacia dónde vas! ¡Éxitos en la planificación!.

Diego Hernán Pagliano

39 años, Contador Público Nacional, Licenciado en Administración y Profesor de Grado Universitario en Ciencias Económicas. Docente de la Universidad Nacional de Cuyo. Capacitador y papá. Acá vas a encontrar una visión actual del mundo de los emprendimientos, en tu idioma.

 

 

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