Hoy conocemos a “Vivonas. Cerveza Artesanal”

 

San Rafael es una gran cuna de emprendedores. Personas con sueños, que hacen de sus emprendimientos un estilo de vida. Jorgelina Vivona es emprendedora, esposa y mamá. De profesión instrumentadora quirúrgica (sigue ligada a ella trabajando en el quirófano del Hospital Schestakow) es la maestra cervecera y dueña de este burbujeante emprendimiento.

Podríamos simplificar y decir que esta emprendedora nos acerca “cervezas artesanales”, pero estaríamos cometiendo un gran error. “Vivonas” va más allá: nos regala placer, un producto natural, noble, con espíritu rebelde, carácter y personalidad. Nos acerca trabajo, esfuerzo y amor artesano.

Elaboran seis variedades de cerveza: dos rubias (una lager y una witbier), una negra (stout), una roja (pale ale), una ahumada y un bach especial que es una cerveza de jarilla. Además cuentan con alquiler para eventos de choperas para cerveza tirada, con cerveza en barril.

¿Cómo y cuándo surgió la idea de lanzar el emprendimiento?

-“Yo viví mucho tiempo en El Bolsón, y fui tomándole el gusto a tomar cerveza artesanal viendo como era su producción. La vocación siempre estuvo: empecé preguntando cómo producir cerveza, leyendo libros, conociendo a personas dedicadas a la elaboración de la cerveza en esa localidad. De regreso a San Rafael busqué ayuda con la parte más técnica y con los detalles más complejos de la elaboración. Me contacte con una maestra cervecera mexicana. Comencé a probar elaborando para los amigos y la familia. También estaba buscando realizar una actividad alternativa para tener una entrada extra de dinero. Al unirse esas dos inquietudes, me dije ¿por qué no? ¡Dale Jorgelina, se puede, vamos para adelante! Y ya hace 3 años que estamos con este emprendimiento, de una forma más seria”.

¿Quién conforma tu equipo de trabajo actualmente?

-“Al ser un emprendimiento netamente familiar, la familia está presente en todo el proceso, desde el lavado de botella, al etiquetado. El equipo está conformado por  mi esposo Marcelo que se dedica al marketing y comercialización, mis hijos Valentín (18 años) y Julián (12 años), que colaboran en todo lo que hace falta y José, nuestro ayudante. Yo soy la maestra cervecera. Pero como en todo emprendimiento familiar pequeño, todos hacemos de todo. Tengo un socio, Cristian Pescara, de profesión médico, que también se encarga de la comercialización”.

¿Hiciste un plan de negocios para empezar? ¿Te formaste de alguna manera?

-“Plan de negocio en forma estricta no hicimos. Lo que sí realizamos, fue fijarnos metas que nos ayudaran a avanzar, indagar los pro y los contra de la elaboración de la cerveza, y su comercialización. Fue bastante intuitivo. Con el paso del tiempo vamos tratando de mejorar, asistiendo a todo curso y taller que tenga que ver con la parte comercial, pero siempre con la premisa que “el negocio” no debe tapar lo que amamos y hacemos con cariño, que es la cerveza. Desde el aspecto estrictamente técnico que tiene que ver con la elaboración de la cerveza me formé con dos maestros cerveceros, Elba Copado (mejicana) y Osvaldo Vullüz (mendocino). Si volviera a empezar, definitivamente armaría un buen plan de negocios. Nos hubiera ayudado a no cometer errores que eran evitables”.

¿Cómo fue el proceso de creación? ¿Qué fuiste aprendiendo al transitar ese proceso?

-“El proceso ha sido lento: comencé planteándome que variedad podía elaborar. Más allá de mi gusto personal traté de buscar una variedad que la gente esté más acostumbrada a tomar. Comencé con una lager que es más suave y fácil de tomar para continuar con variedades más complejas, de más cuerpos, más aromáticas. En este camino fui viendo qué insumos eran los mejores, dónde comprar, qué tipos de equipos podía comprar con los pocos recursos que contaba, el espacio físico donde elaborar y otras particularidades. Después comenzamos con el nombre y el desarrollo de la marca. Con el paso del tiempo fui aprendiendo a adaptar lo que tenía a mis necesidades, a rodearme de gente a las que les interesaba la propuesta, a cuidar hasta el último peso tratando de maximizar las compras de insumos, a juntarme con otros emprendedores. Como mi esposo y yo tocamos instrumentos musicales le quisimos impregnar un estilo que tiene que ver con la música, por eso nuestras variedades se refieren a estilo musicales. Hemos cometidos muchos errores pero también ha sido un proceso de aprendizaje, de prueba y error”.

“Vivonas” comenzó con fondos propios. Fueron invirtiendo de a poco los ahorros que tenían, ya que les resultó difícil acceder a créditos. Jorgelina reconoce al factor suerte como un aliado, ya que el mismo la colocó en lugares y momentos justos, conociendo a personas que se fueron interesando en el proyecto. La ayudaron a avanzar, la familia, los amigos que alentaban y los profesionales que le fueron aportando conocimientos para el desarrollo del emprendimiento. Diferencia su emprendimiento bajo tres ejes: la calidad, la conciencia y la búsqueda de nuevos sabores.

¿De qué nos perderíamos si hoy cerrara tu emprendimiento?

-“Del  ´aaaaaaahhhh´ que expresamos cuando una bebida nos gusta. Se perderían de un producto de muy buena calidad. Se perderían de poder elegir otra opción, ni mejor ni peor, otra distinta: una cerveza netamente natural, con  impronta y características que la hacen bien cuyana”.

 ¿Con qué apoyo personal y profesional contaste? ¿Qué fue lo que más te costó al comenzar tu emprendimiento?

-“Principalmente con mis maestros que me guiaron y me guían, Elba Copado maestra cervecera mexicana, Osvaldo Vullüz maestro cervecero mendocino y Emanuel Sanchez quien también nos aporto su punto de vista y es uno de los impulsores de que los cerveceros sanrafaelinos nos juntemos para intercambiar ideas y ayudarnos. Un gran apoyo es Génesis Incubadora de Empresas que depende de la Municipalidad, que nos acompañan y son de gran ayuda. Al comenzar nos costó el tema de la financiación, las compras de insumos (al comprar poca cantidad los costos son muy elevados) y los papeles legales. También costó acomodar horarios, organizarme para poder cumplir las obligaciones laborales, familiares y que me quede tiempo para crear una cerveza digna”.

Jorgelina sigue trabajando también en el hospital público, que a través de un sueldo por su trabajo en el quirófano, le da el apoyo económico para poder continuar con el emprendimiento, ya que por ahora, la cerveza le genera ganancias que sirven para seguir reinvirtiendo. Ama sus dos actividades, las dos le brindan satisfacciones. –“Para las dos estudié y me preparé para brindar lo mejor. Si me preguntás, mi meta es poder vivir de la cervecería, que me da más independencia, proyecta mi creatividad y es una actividad a la que por ahora no le encuentro techo. Amo el espíritu de aventura, el reto de transformar la materia prima en un producto que le dará placer a una persona. El dinero es importante pero no es lo primordial, va y viene, ¡si viene mucho mejor! ”, nos cuenta.

¿Dónde querés que tu negocio esté dentro de diez años?

-“Diez años es mucho tiempo para la época que nos toca vivir, los cambios son tan vertiginosos que plantearnos nuestro emprendimiento a tan largo plazo no pasa por nuestra cabeza. Sí, nos fijamos siempre metas. Estamos más enfocados en el presente, queremos afianzar el emprendimiento, dar pasos pequeños pero firmes. Nuestra visión es instalar la marca en nuestra zona, trabajar de la mejor forma, con responsabilidad social. Generar lo que sucede en otras provincias que es una verdadera revolución cervecera, cuidar el producto, poder llegar a la gente y que suceda lo mismo que ocurrió con el vino hace un par de años atrás que explotó de tal manera, que hoy nos hemos convertido casi en expertos, donde hay paladar para todos los gustos y bolsillos. Para lograr esto, trabajamos todos los días, no sólo elaborando la cerveza, sino pensando como satisfacer al cliente. Como siempre decimos “esto no es magia, es un estilo de vida” y como tal siempre estamos abiertos al conocimiento, al consejo, a la sugerencia y por sobre todas las cosas al trabajo y el esfuerzo diario. Obvio nos gustaría tener una planta mejor para la elaboración de la cerveza, quizás un bar donde poder atender personalmente a los clientes, pero por ahora con lo poquito que hemos logrado nos basta para seguir trabajando y brindando todo nuestro amor a la elaboración artesanal de la cerveza”.

“Vivonas” participa de ferias cada vez que puede. Las consideran esenciales, porque les permiten marcar el pulso del producto y estar frente a frente con el consumidor: “no hay verso, recibís los elogios, críticas y consejos de primera mano. No hay estudio de mercado que reemplace el contacto directo con los futuros clientes”, enfatiza Jorgelina.

Le dan gran importancia a las redes sociales. Venden por medio de algunos restaurantes, vinerías, casas de regionales y en forma personalizada, por pedidos. Suelen auspiciar eventos, recitales y actividades deportivas, como forma de difusión.

¿Qué cualidades le recomendás a alguien que adquiera antes de decidir emprender?

-“Le recomendaría la humildad, el saber escuchar a los que más saben, la perseverancia, y por sobre todo, ser honestos con sus principios”.

¿Cuál creés que es el papel de los emprendedores en la economía y en la sociedad moderna?

-“Es muy importante en la economía, son el principal motor que hace que se muevan las economías regionales. Son los que dan trabajo genuino a los vecinos, los que invierten y dejan sus ganancias en el lugar, los que tienen una visión más clara de las necesidades del consumidor local. Pagan impuestos, y son rostros visibles. Sabes quién es el dueño de la heladería de tu pueblo, el dueño del secadero, podes tener contacto directo con ellos, no son multinacionales que tratan de hacer rendir al máximo sus ganancias sin importarle la responsabilidad empresaria, sin conciencia social, sin importarles el medio ambiente. Los emprendedores somos de acá, acá vivimos, invertimos criamos a nuestros hijos y vamos a seguir viviendo y nuestros hijos tomaran la posta, como es el ejemplo de muchas empresas locales”.

Una mujer de “espíritu rebelde”, como su cerveza. Íntegra. Con ganas, con deseo de superación, con respeto por el producto, por el cliente y por el medio ambiente. De fuerte convicciones personales y consciente de la importancia del trabajo en equipo. Así es Jorgelina, así es también este emprendimiento.

Te invito a que veas los productos de esta emprendedora y contactes con ella en:

  • Facebook: VIVONAS
  • Teléfonos: 0260 – 4628220 - 4306765

Si tenés un emprendimiento, y querés contarnos tu experiencia, escribinos a ojosdecafeweb@ojosdecafe.com

 

Diego Hernán Pagliano

39 años, Contador Público Nacional, Licenciado en Administración y Profesor de Grado Universitario en Ciencias Económicas. Docente de la Universidad Nacional de Cuyo. Capacitador y papá. Acá vas a encontrar una visión actual del mundo de los emprendimientos, en tu idioma.

 

 

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