El Monotributo, una primera opción para formalizar tu emprendimiento

 

De repente llega el momento de definir un marco impositivo para tu emprendimiento, y no sabés qué opciones tenés: te cuento que el monotributo es una buena alternativa para comenzar.

Se trata de un régimen tributario nacional. Es importante hacer esta distinción, porque significa que estarás formalizando tu emprendimiento en cuanto a impuestos nacionales lo que no implica que quede formalizado a nivel provincial, por ejemplo, en Mendoza, a nivel A.T.M. (por ingresos brutos, entre otros impuestos).

Tampoco abarca la formalización respecto a todos los impuestos nacionales. Es un régimen tributario  simplificado que integra (reúne) únicamente el impuesto a las ganancias, el impuesto al valor agregado y el sistema previsional (seguridad social y obra social).

Está destinado a los pequeños contribuyentes (comerciantes, fabricantes, profesionales, oficios y productores agropecuarios), quienes abonarán un impuesto mensual de cuota fija. Acceden a él personas físicas (¡sí!, ¡vos!) que realicen ventas de cosas muebles, obras, locaciones, y/o prestaciones de servicios; sociedades de hecho e irregulares que tengan un máximo de tres socios; y personas físicas integrantes de cooperativas de trabajo.

Pero... (siempre hay un pero), para poder acceder hay que “quedar incluido” en las categorías que establece la A.F.I.P. teniendo en cuenta parámetros de facturación anual, superficie afectada, energía eléctrica consumida anualmente, precio unitario de tus productos, monto que pagás de alquiler y cantidad de empleados que tengas.  Podés consultar los límites de cada categoría (requisitos o parámetros para pertenecer a ellas) para ver si podés hacer uso de este régimen y saber cuánto pagarías mensualmente acá.

La inscripción se realiza solicitando tu C.U.I.T. en la A.F.I.P. y realizando luego la adhesión al régimen mediante transferencia electrónica de datos a través de la misma página web de la A.F.I.P. Obtendrás allí una constancia de adhesión y una credencial, con la que podrás luego realizar en forma mensual los pagos.

Una vez inscripto como monotributista, a la finalización de cada cuatrimestre calendario, deberás verificar que, en los doce meses inmediatos anteriores a ese momento no superes los parámetros de la categoría en la que estabas encuadrado. Cuando dichos parámetros superen o sean inferiores (¡puede pasar también esto último!) a los límites de tu categoría actual, deberás cambiar de categoría e imprimir tu nueva credencial con el nuevo importe a pagar.

El Monotributo es un régimen interesante para empezar con tu emprendimiento. En este breve artículo he querido que tengas una visión general de la situación, pero ¡ojo!, si bien el régimen parece ser simple (el nombre ayuda a ello…), en realidad no lo es tanto, ya que hay obligaciones especiales a cumplimentar en determinadas categorías, requisitos de facturación también especiales para algunas de ellas, consecuencias en caso de incumplimiento, entre otros fantasmas; por lo que  recomiendo que siempre consultes antes a tu contador de confianza.  ¡Bienvenido (¿?) al mundo fiscal!

Diego Hernán Pagliano

39 años, Contador Público Nacional, Licenciado en Administración y Profesor de Grado Universitario en Ciencias Económicas. Docente de la Universidad Nacional de Cuyo. Capacitador y papá. Acá vas a encontrar una visión actual del mundo de los emprendimientos, en tu idioma.

 

 

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