Solo un escalón más - exámenes

 

En la escuela como en la vida simple estamos a prueba.

 

Ideas encontradas invaden tu mente, pensamientos que van y que vienen ocupan tu tiempo, por más que intentas no podes para de pensar, das vuelta en la cama, y no hay manera de conciliar el sueño. 

El tiempo pasó y ya es hora de que enfrentes la realidad, tus manos están heladas como dos témpanos, pero sin embargo están empapadas de sudor, se te hace un nudo en la garganta y parece que no podes ni tragar saliva, tenés ese cosquilleo incomodo como cuando te enamoras, pero este es diferente, este cosquilleo es de miedo, un miedo que casi se parece al terror, y es ahí donde te das cuenta que no “sabes nada”, se te olvidó todo, todo lo que estudiaste durante días ya no está, tu mente quedó en blanco. Miras hacia arriba, como si pudieras encontrar escrito en el borde superior de tus párpados las respuestas a esas preguntas que tenés en un papel frente vos. 

Respiras profundo, como sacando afuera todo eso que te ahoga y paraliza, te encomiendas a alguna divinidad y empezás el examen.

Pocas son las situaciones que generan tanto estrés como enfrentarte a un examen, la escuela es una de esas etapas donde las “pruebas” o “evaluaciones” se utilizan de manera constante y necesaria. Si les preguntás a algún docente amigo acerca del tema vas a escuchar cosas como “las pruebas son un desastre”; “no estudian”; “les tomás diez veces lo mismo y no hay caso”; “…y la única manera de que estudien de vez en cuando es haciéndoles una pruebita como para obligarlos viste…”.

Históricamente los exámenes o pruebas, han servido como elemento de clasificación, para determinar quien pasa y quien no, quien sabe y quien no estudió. Esto ha llevado a conceptuar al examen como algo maligno, como un castigo para los que están estudiando. El carácter discriminatorio y selectivo con el que se ha usado un instrumento más de la educación ha puesto a los exámenes en la lista negras de las herramientas con las que se cuenta en la escuela para la tarea de enseñanza. 

También es verdad, que para poder promover, o dar por cumplida las diferentes etapas del sistema educativo debemos comprobar de alguna manera que quienes lo están cursando han cumplido con los objetivos propuesto, y para esta tarea numerosas son las estrategias que se han utilizado, desde la elaboración de promedios generales con una meta numérica a cumplir,(el famoso 7 en la escuela, y que en la facultad se convierte en un 4, que no es un 4 por que se parece más a un 8) a la realización de un examen global final, los trimestrales, etc.

Esta semana y a pocos días de terminar el primer trimestre la DGE (no DGe) emitió la resolución n° 1030 que modifica el régimen de calificación, acreditación y promoción, modificando la Res. 682-DGE-12 que en su artículo 23 dice:

Establézcase la distinción de los siguientes procesos vinculados con la evaluación de los aprendizajes:

• Calificación: establecimiento de una equivalencia entre una escala arbitrariamente construida y un determinado nivel de logros alcanzados por los alumnos.

• Acreditación: reconocimiento del nivel de logro deseable alcanzado por los alumnos en los aprendizajes definidos para un espacio curricular, en un tiempo determinado.

• Promoción: habilitación para el pasaje de un tramo a otro de la escolaridad en relación con criterios establecidos en la regulación provincial.

Además en esta resolución se modifica un hecho fundamental ya que elimina las Evaluaciones Integradoras Trimestrales (los famosos trimestrales) por lo que a partir de ahora las notas del primer y segundo trimestre surgirán del promedio de notas que se hayan conseguido en el transcurso de los mismo no pudiendo ser este inferior a 3 (tres) y expresándose con un numero con redondeo a cincuenta centésimos o al entero siguiente, por ejemplo: si el promedio es de 5,25 se redondea a 5,50 o si el promedio es de 5,75 se redondea a 6.

En el tercer trimestre la nota se obtendrá de un promedio entre dos calificaciones: la nota final del trimestre y la nota obtenida en la Evaluación Integradora Anual. Esta evaluación integradora anual podrá ser realizada mediante cualquier tipo de instrumento, desde un examen tradicional (ese que al principio de la nota nos daba tanto miedo), un trabajo práctico, una lección oral y utilizando cualquier herramienta como las que nos ofrecen las TIC por ejemplo y de acuerdo a lo estipulado por el docente.

Por lo tanto para aprobar el año habrá que obtener un 7 (siete) como mínimo y que surgirá del promedio de los tres trimestres cursados. Ojo que en este caso los centésimos no se redondean por lo que si la nota es un 6,60 no se redondea y no se aprueba el año.

En el caso de no alcanzar el 7 (siete) serán evaluados en el periodo complementario de diciembre, siempre y cuando asistan al 80% de las clases de apoyo. Si en este caso tampoco consigue la calificación mínima de 7 (siete), podrán rendir en la instancia complementaria de febrero debiendo respetar el mismo porcentaje de asistencia.

¿Y qué pasa si me quedan algunas materias previas? Y bueno para poder promocionar o pasar de año entonces no se podrá adeudar más de dos espacios curriculares, es decir no te podes llevar más de dos materias después de febrero.

Para entrar a la facultad rendís un examen (o rendías), para sacar el carnet de conducir debes realizar un examen. La vida nos pone a prueba constantemente, rendimos exámenes a diario para poder seguir adelante, a veces no los pasas, y en otras ocasiones aprobás con creces, con felicitados y caritas felices, pero lo importante en realidad no es la nota final, sino todo el camino que recorriste para alcanzarlo, con altos y bajos, con momentos bueno y malos.

Es importante entender que la evaluación es solo una prueba más, otra etapa que nos ayudará a crecer. La clave es, que tanto en la vida como en la escuela, se trata de un proceso constante y no solo un castigo, esa debe ser una situación más de la que debemos aprender, porque a veces lo importante no es el destino, sino el camino que recorrimos para llegar a él.

Damián Rojas

Damián A. Rojas, 31 jóvenes años, Profe de Biología, y columnista en Falsa Realidad. Desde hace 10 años que estoy en la docencia, pero se podría decir que toda mi vida estuve dentro de la escuela. Tratando de educar mas allá del aula, contando mi punto de vista acerca de nuestra realidad. Fanatico de la televisión y aficionado a la comida (si muero mañana que sea comiendo asado).

 

 

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